Yo, Claudio

V.O: I, Claudius 1976
  • 1 temp.
  • Drama

Ficha técnica

Directores/as:
Herbert Wise
Reparto:
Brian Blessed
,
Derek Jacobi
,
Fiona Walker
,
George Baker
,
James Faulkner
,
John Hurt
,
Margaret Tyzack
,
Patricia Quinn
,
Patrick Stewart
,
Siân Phillips
Guionistas:
Jack Pulman
,
Robert Graves
Ver serie

Aunque su estreno se produjo en septiembre de 1976, la relevancia que tuvo —y tiene— Yo, Claudio la convierten en uno de esos títulos inmortales dentro de la historia de la televisión. No por nada, más de tres décadas después, la serie permanece en el ránking de IMDb en el puesto #83 de las mejor valoradas. Y es que la serie triunfó allá dónde fue. Algo tendrá.

En concreto, su argumento gira alrededor del emperador romano Claudio, quien observa cómo sus días están llegando a su inevitable final. En esas, el buen hombre decide escribir la historia de su familia, la dinastía julio-claudia, desde el año 50 a.C. al 50 d.C, con la esperanza de que su vida y milagros tengan su hueco en la posteridad. Esta idea sirve de vehículo para rememorar los hitos más decisivos de Roma durante la época: luchas de poder, conspiraciones, traiciones y demás jugarretas tan características entre emperadores y aspirantes.

El origen de la ficción se remonta al momento en que la BBC encarga al guionista Jack Pulman (Crimen y Castigo) la misión de adaptar dos señoras novelas: Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina. Ambas, escritas por Robert Graves y con la vitola de ser superventas en los años 30. Todo ello obligó a Pulman a dar todo de sí con tal de diseñar una serie que estuviera a la altura de sus predecesores. No fue sencillo, ciertamente.

Y es que, a pesar de tener una gran experiencia adaptando textos literarios como Jane Eyre o Guerra y Paz, el londinense se encontró con una traba importante: la BBC quería un producto de calidad, pero dentro de un presupuesto ajustado. Aquello acabó por agudizar todavía más el ingenio de Pulman, que logró vertebrar el relato a través del diálogo en decorados interiores, respetando además el trabajo de Graves casi en su totalidad.

Sin duda, un guion minucioso y cuidado al detalle el que se encontró otro veterano, el director Herbert Wise. El vienés llegó al proyecto tras más de 20 años al frente de producciones como Play for Today, Vienna 1900, Thirty-Minute Theatre o la aclamada Arriba y Abajo; dotando a la propuesta de un ritmo envidiable y de mucha mala baba, sobre todo a través del trabajo de un increíble plantel de actores que, en su mayoría, provenían del teatro.

En este sentido, el primer rostro que se viene a la cabeza es el de Derek Jacobi (Gladiator); en un papel, el de Claudio, que lo catapultó a la fama. La prodigiosa interpretación del británico, cojo y tartamudo, sigue todavía en el recuerdo de todos. Pero además de él, el reparto contó con: George Baker (Coronation Street); los nominados al Globo de Oro Patrick Stewart (X-Men) y Siân Phillips (Adiós, Mr. Chips); James Faulkner (Juego de Tronos); Fiona Walker (Doctor Who); Brian Blessed (Flash Gordon); la nominada al Emmy Margaret Tyzack (Los Primeros Churchills); Kevin McNally (Piratas del Caribe); o John Hurt (El Hombre Elefante), doble nominado al Oscar.

Este último, precisamente, protagoniza una de las anécdotas más curiosas sobre el proyecto. Y es que, en un inicio, Hurt rechazó el papel de Calígula. Todo cambió cuando el director invitó al actor a una fiesta en la que estaba el resto del equipo con la esperanza de que reconsiderara su decisión. Finalmente, según se cuenta, el propio Hurt, al ver el nivel que había, aceptó el trabajo.

A juzgar por la cantidad de premios que cosechó la serie más tarde, podría decirse que el actor de Midnight Express se subió al caballo ganador. Yo, Claudio acabó conquistando 7 galardones y otros 4 reconocimientos en forma de nominaciones. En 1977, el proyecto de Pulman y Wise se hizo con 3 premios BAFTA TV —Mejor Diseño y Mejor Actor y Actriz para Derek Jacobi y Siân Phillips—, quedándose a un suspiro de ganar la categoría de Mejor Serie. Un año después, los responsables de la ficción vieron como se les resistía también el Emmy a Mejor Miniserie; sin embargo, sí que levantaron el galardón a Mejor Dirección de Arte.

Con todo, Yo, Claudio es un título imprescindible para cualquier amante de la ficción televisiva. Un verdadero clásico, de hecho. Trece capítulos que reflejan como muy pocos cómo funcionan los entresijos del poder, siendo el resultado un hito dentro de la pequeña pantalla y la causa de que medio mundo quedara impactado a finales de los 70. Personajes irrepetibles, un guion que roza la perfección... Perdérsela debería estar penado con la horca en el árbol infelix.