The Goes Wrong Show

V.O: The Goes Wrong Show 2019
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  • Comedia

Ficha técnica

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¿Recuerdas las películas de cine mudo protagonizadas por Buster Keaton o Charles Chaplin? O, por poner un ejemplo más cercano en el tiempo, ¿te ríes con el humor de Mr. Bean? Porque si es así, lo tuyo es el slapstick. También conocida como “comedia física”, es el nombre que recibe un subgénero basado en la exageración: golpes, choques, carreras, tropiezos... ¿Significa eso que disfrutamos del dolor ajeno? Por supuesto, y The Goes Wrong Show lo demuestra.

Básicamente, la premisa se centra en las payasadas de la Cornley Polytechnic Drama Society, una compañía de teatro amateur inventada que interpreta obras televisadas de media hora. El —bendito— problema es que todas acaban en un estrepitoso fracaso, por mucho que el bueno de Chris Bean, el director, crea que su competencia casa con su ambición. Así, aunque el señor diseñador del set confunda centímetros con pulgadas o la máquina para la obra de terror no funcione, el show debe continuar sin que los espectadores se percaten. Desde luego, una tarea poco sencilla. Y menos en directo.

Estrenada un 23 de diciembre de 2019, la ficción surge en la mente de Henry Lewis, Jonathan Sayer y Henry Shields, escritores y actores de The Mischief Theatre Company. La historia sobre cómo nace la serie viene de lejos, eso sí. En 2015, su obra The Play That Goes Wrong resulta un éxito en el West End de Londres, ganando el premio Olivier a la Mejor Obra Nueva y llevándola un tal J.J. Abrams (Lost) más tarde a Broadway. Pero la cosa no quedó ahí.

La compañía británica convirtió a aquellos personajes en recurrentes y diseñó a partir de ellos un par de especiales navideños para la BBC: Peter Pan Goes Wrong y A Christmas Carol Goes Wrong, estrenados en 2016 y 2017, respectivamente. La cálida acogida que recibieron motivó a la cadena a encargar una serie propia para finales de 2019. Así se completaba un maravilloso ciclo para una obra que había comenzado siete años antes en un pequeño pub del norte.

Además de la BBC, la firma Big Talk Productions, implicada en la popular “Trilogía del Cornetto” de Edgar Wright, también colaboró en las labores de producción. Asimismo, la silla del director fue reservada para Martin Dennis, quien acumula un galardón y tres nominaciones al BAFTA TV Award. Su elección es más que interesante en tanto que se trata de un realizador con una gran experiencia en el terreno de la comedia. Basta con echar un vistazo a su currículum: ‘Allo, ‘Allo!, Men Behaving Badly o Black Books figuran entre sus trabajos más destacados.

En lo que respecta al elenco, la lista de intérpretes incluye, además de los citados Lewis, Sayer y Shields, nombres como: Bryony Corrigan (Good Omens); Charlie Russell (Thirteen); Nancy Zamit (Frankie & Emma); Dave Hearn (Star Wars IX: El Ascenso de Skywalker); Malcolm Raeburn (The Forsyte Saga); Chris Leask (Call the Midwife); o Greg Tannahill (Creditors), entre otros.

En conjunto, se trata de un reparto con muchas tablas que, según los propios creadores, no es que sientan un especial apego por su integridad física: “Cosas como caerse del respaldo de la silla, ser golpeado por una puerta, recibir un puñetazo en la cara (...) Todos queremos hacer las cosas y todos somos bastante imprudentes con nuestros cuerpos”.

Siguiendo con esto, parece que el gusto por el masoquismo viene de las propias influencias que tiene el equipo a la hora de crear. “Me encantan las comedias mudas desde que era muy joven. Solía ir a la casa de mis abuelos y ver montones de pelis de Keaton, Chaplin, Laurel, Hardy, Wise y Morecambe (...) Me gustan los grandes gags visuales. Este tipo de cosas ya no se ven mucho en la televisión porque consume mucho tiempo, es muy caro y se necesita mucho descaro para hacer este tipo de cosas”, comenta Jonathan Sayer.

Calificada por The Guardian como “una farsa festiva terriblemente brillante”, The Goes Wrong Show es una comedia singular que traslada a sus espectadores hasta los mullidos asientos del teatro londinense para ser testigos de una obra fuera de lo común. Aquí los escenarios se caen, los efectos especiales fallan y los actores olvidan sus líneas. Un delicioso caos que te lo pondrá muy difícil para no esbozar una sonrisa, aunque sea a costa del prójimo.