París está de moda en las series, y no solo por 'Emily en París'
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París está de moda en las series, y no solo por 'Emily en París'

La llegada a Netflix de 'Emily en París' nos ha devuelto esa imagen idílica de la capital francesa que muestran las ficciones que se ambientan en el mundo de la moda. Pero hay muchos Parises diferentes; tantos como tipos de series ambientadas en ella.

Por Alberto Rey - 06 Oct 2020

Anna Wintour desayuna a diario un café de Starbucks. Lo cuenta ella y lo cuenta también El diablo viste de Prada, la historia (libro y película) que retrata, con sarcasmo pero también con mucho tino, a la mítica editora de Vogue USA. Su rival francesa (Jacqueline Follet en la ficción, Carine Roitfeld en la realidad) es retratada como… muy francesa. Esto es: mientras la americana es corporativa y business hasta la parodia (vamos a hacer como que nos creemos lo del Starbucks diario), la europea vive en una decadencia casi anti-empresarial que la convierte… en otra parodia.

La protagonista de Emily en París es una joven aspirante a ejecutiva de marketing que se traslada a París para ayudar a una compañía francesa a ser más moderna. Literalmente. Y como mandan los cánones, allí la pizpireta Emily (Lily Collins) se topará con lo peor de París, de Francia y de Europa: anquilosamiento, altivez, clasismo y cacas de perro en la acera. Luego, también siguiendo el manual de las buenas ficciones de americanos en Europa, también descubrirá lo bueno del viejo mundo: hedonismo, respeto a la tradición y parquet del bueno. Y salseo amoreux.

Y París sale precioso. O preciosa. En una producción de Darren Star, responsable de series como Sexo en Nueva York, no podía ser de otra manera: la fantasía parisienne de Emily, superadas las cacas de perro (ojo, que eso hasta hace dos días era real), se acerca a la realidad: la ciudad de la luz es pura fotogenia, su afición a la buena vida es real y su latido urbanita y ultraproductivo, no muy distinto al de la Chicago natal de Emily… bueno, eso podemos esconderlo, no vaya a ser que nos estropee la serie.

Y es que París (pronúnciese Paguí o Páris, por favor) para casi todas las series anglo es, como Roma o Barcelona (o todas las ciudades que salen en Killing Eve), una postal exótica en la que les pasan cosas locas a personas que sólo están de paso. Así es normal, incluso adecuado, que se convierta en un decorado hecho de lugares comunes y tópicos. El París de las series es casi siempre el de las postales.

Menos, obviamente, cuando los que cuentan la ciudad están dentro. Las series francesas hablan de París como las españolas (buenas) de Madrid, Barcelona, Donosti o El Hierro. Y así tenemos desde el recorrido de Vernon Subutex por las casas de sus amigos de juventud (esa casa de Sylvie, puro 16eme arrondissement) al hospital impersonal (¿acaso alguno no lo es?) de Hipócrates, pasando por la discreta y claustrofóbica central de Oficina de infiltrados. Sus habitantes también son parisinos reconocibles: la rica, aburrida y operadísima ama de casa ociosa (viva Florence Thomassin, por cierto), un grupo de jóvenes médicos superados por las circunstancias o los espías de la elegantísima serie de Eric Rochant. Su París es menos sexy, pero mucho más real. Que no “realista”, palabra que hay que utilizar con cuidado a la hora de hablar de series.

La sordidez criminal de Engrenages también es París. Y la de La Mantis. Y la de la divertidísima Call my agent, ambientada en una delirante (¿acaso alguna no lo es?) agencia de representación de actores. Hasta la a veces chanante Versailles tiene un algo genuinamente parisino. O la misma Sexo en Nueva York. Porque Darren Star, antes de mudar a Emily a París, envió a Carrie Bradshaw a vivir su propio sueño de macarons de Ladurée y haute couture. La cosa no terminó bien, pero la serie sí. Carrie se volvió a Nueva York y se olvidó de vivir con vistas al Sena. Y eso que la París que ella conoció era la del hotel Plaza Athénée, la tienda de Dior que hay enfrente y, asumimos, la primera clase de Air France. No me quiero ni imaginar qué habría pasado si Sarah Jessica Parker hubiese pasado de su Manhattan de princesas a la ciudad que aparece en algunos episodios de Bracquo.

Las series

Vernon Subutex

Vernon tenía una tienda de discos, Revolver, que era un centro de reunión y actividad en los 90, pero su cierre lo sumirá en una depresión.

Hipócrates

Los estudiantes de medicina que están como residentes en un hospital público de una gran ciudad se ven en la posición de asumir los puestos de los adjuntos de medicina interna, que van a pasar 48 horas confinados.

Oficina de infiltrados

Los agentes del servicio de seguridad exterior de Francia se infiltran en los lugares más peligrosos, y sus operaciones ponen en riesgo también sus lealtades.

La Mantis

la mantis
la mantis

La Mantis fue una asesina en serie que aterrorizó a Francia hace 25 años, y que lleva desde entonces encarcelada. Ahora aparece un imitador y su hijo, policía, debe colaborar con ella para encontrarlo.

Call my agent

Una prestigiosa empresa de agentes de actores se verá sacudida por el reoentinon fallecimiento de su fundador.

Versailles

versailles
versailles

Las intrigas palaciegas de la corte de Luis XIV son el centro de esta serie lujosamente ambientada.