Vuelve ‘The Split’ y con ella un filón: el de los divorcios en serie
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Vuelve ‘The Split’ y con ella un filón: el de los divorcios en serie

Un trauma o una liberación. Un drama o una fiesta. El fin de un proyecto o el inicio de otros. ‘The Split’, la serie del bufete de abogadas especializado en separaciones matrimoniales que estrena su tercera temporada, nos ofrece un amplio prisma sobre cómo encajar un divorcio. Un punto de giro vital recurrente que también nos han mostrado otras series.

Por David Martín - 09 Feb 2021

Celos, infidelidades, aburrimiento o simplemente aquello de "se les acabó el amor de tanto usarlo". Cualquiera que sea la causa, un divorcio siempre es un punto final a una historia, a un proyecto. Y en el mundo de las series, todo lo que acontece en torno a ese momento da para mucho. Para muchísimo. Entremezclar lo profesional y lo personal, lo del otro y lo propio de un momento tan íntimo es una de las claves del éxito de The Split, la exitosa serie sobre una familia de abogadas especializadas en divorcios cuya segunda temporada se estrena ahora en Filmin.

Si bien es cierto que en esta segunda temporada se centrará más en la parte sentimental de los personajes principales, la complejidad y diversidad de los casos en los que participan nos hacen recordar otras series en las que el divorcio, para bien o para mal, marcó el devenir de sus personajes.

El divorcio de Sarah Jessica Parker

Probablemente sea uno de los divorcios más largos del mundo de las series, pero también uno de los más entretenidos a la hora de seguirlos. En Divorce, una serie hecha por y para Sarah Jessica Parker (la produjo y la protagonizó), la actriz vuelve a interpretar un papel protagonista (Frances Dufresne) en una trama repleta de tribulaciones amorosas de pareja, pero esta vez alejada del papel de Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York.

En Divorce hay más drama y menos comedia; más complicaciones propias de una situación como es la de una separación matrimonial que ligues y risas. Sobre todo cuando entran en juego los abogados de ambas partes.

Don Draper y el miedo a quedarse solo

Hasta el final de la tercera temporada de Mad men cuando se precipita el divorcio entre Don Draper (John Hamm) y su hasta ese momento esposa Betty Draper (January Jones), lo suyo es un camino irremediable hacia la separación matrimonial. De manual, de hecho. Las relaciones extramatrimoniales de ambos (sí, sobre todo de Don), los intentos de huida hacia delante, las mentiras sobre una vida anterior que al final acaban descubriéndose…

Don y Betty Draper no son capaces de mirarse a los ojos ni en las fotos.
Don y Betty Draper no son capaces de mirarse a los ojos ni en las fotos.

Estamos ante uno de esos casos en los que estirar más la relación es imperdonable. Un proceso lento que nos permite conocer desde la frialdad aparente de Betty (aparente porque, como la propia actriz que la encarna ha dicho en más de una ocasión, "está rota por dentro") y su inmadurez, hasta el temor de Don a no ser quien realmente es, o a ser quien realmente no es. Suena raro, pero al final se reduce a su miedo a estar solo y a un grado sobresaliente de inmadurez camuflado entre alcohol, desenfreno y mujeres.

Del amor al odio más extremo

Aunque fue su primera entrega la que abrió la puerta, lo cierto es que es la segunda temporada de Dirty John la que nos ofrece más específicamente los hechos que se desencadenan tras un divorcio. Es cierto que el paso del cielo a los infiernos del odioso personaje de John Meehan (Eric Bana) en la primera temporada y la facilidad para construir y destruir su amor con Connie Britton (Debra Newell) desde la manipulación y el maltrato acaba enganchando. Pero también es cierto que los personajes y la trama de la segunda son más atractivos.

Para empezar, está mejor hecha: los continuos flashbacks ayuda a contextualizar la reacciones de sus personajes ante los hechos que se suceden. Y, ya desde el punto de vista argumental, la gestación de una venganza por parte de Betty Broderick (Amanda Peet), a priori la esposa perfecta, las infidelidades, la custodia de los hijos y la traca final en forma de (ojo, SPOILERS) asesinato dotan a la historia de los ingredientes necesarios para triunfar más que la primera entrega. En ambos casos, las historias están basadas en hechos reales, si bien el caso de Betty y Dan Broderick (Christian Slater) fue un auténtico bombazo mediático en Estados Unidos al que la omnipotente Oprah Winfrey colgó el cartel de "uno de los divorcios más sucios de América".

Cuando un 'affaire' sale muy caro

The Affair es otra de esas series que toma como punto de partida una situación común: una aventura extramatrimonial. Por un lado, Noah Solloway (Dominic West), padre ejemplar de cuatro hijos y profesor de Literatura; por otro, Alison Bailey (Rut Wilson), una camarera de un bar de carretera. El primero busca recuperar una libertad individual perdida por su matrimonio y la segunda, evadirse de la realidad de su pareja y del fallecimiento de un hijo.

Maura Tierney y Dominic West no están para muchas bromas en su matrimonio en 'The Affair'.
Maura Tierney y Dominic West no están para muchas bromas en su matrimonio en 'The Affair'.

Y, como en la mayoría de los casos, la historia acaba por descubrirse y como consecuencia de ello llega la temida palabra: el divorcio. Su técnica narrativa desde dos puntos de vista es especial, aunque a partir de la segunda temporada entren en juego otros personajes y el argumento también vire hacia un thriller policial.

Divorcio a la española

361 capítulos, un buen puñado de crisis y un divorcio que puso fin a 40 años de relación. El de Merche (Ana Duato) y Antonio (Imanol Arias), de Cuéntame cómo pasó, es uno de los más traumáticos que nos ha dejado la ficción española. Eso sí, las 20 temporadas de la serie han dado para muchos altibajos e incluso separaciones temporales y reconciliaciones. De hecho, el final de la vigésima temporada dejaba claramente la puerta abierta a un regreso de la pareja como tal: "Tú y yo somos indivisibles", espetaba Antonio a Merche casi entre lágrimas. En la temporada 21, recientemente estrenada, saldremos de dudas y comprobaremos si, una vez más, los Alcántara tiran de su fortaleza familiar o de un drama tremendo como al que estamos asistiendo para permanecer unidos.

Hasta los matrimonios más unidos acaban tirándose los trastos a la cabeza... pero ¿Antonio y Merche? Por favor... ahora sí que se rompe España.
Hasta los matrimonios más unidos acaban tirándose los trastos a la cabeza... pero ¿Antonio y Merche? Por favor... ahora sí que se rompe España.

Una unidad que no siempre vuelve, que deja paso a una ventana que no se había abierto, al dolor pero también a la liberación, a una nueva vida. El divorcio, también en las series, es esa puerta a lo desconocido que el desamor acaba abriendo.