'La vida sexual de las universitarias' es una mirada más entrañable de lo que parece hacia el descubrimiento universitario
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'La vida sexual de las universitarias' es una mirada más entrañable de lo que parece hacia el descubrimiento universitario

Las cuatro protagonistas de 'La vida sexual de las universitarias' creen que saben lo que quieren, pero no pueden estar más perdidas. Y esa sensación es lo que da a la serie, disponible en HBO Max, su centro emocional en medio de un humor que se afianza con el paso de los episodios.

Por Marina Such - 06 Dec 2021

¿Cuántas series pueden hacerse sobre chicas que acaban de dejar atrás la adolescencia y que todavía están buscándose a sí mismas? Es un tema inagotable, realmente. Las dudas con la identidad personal y con el camino que queremos seguir en la vida son relevantes tanto en series juveniles tipo Generation como en otras protagonizadas por adultos tipo Vida perfecta y, desde luego, no son terreno exclusivo del instituto.

La universidad es, igualmente, un momento vital en el que las preconcepciones que teníamos sobre nosotros pueden evolucionar, cuando no saltar por los aires. Con ese concepto juegan Mindy Kaling y Justin Noble en La vida sexual de las universitarias, una comedia de HBO Max protagonizadas por cuatro chicas que acaban de empezar la universidad y que comparten habitación en una de las residencias del campus.

Cada una de ellas es bastante diferente de las otras: Kimberly (Pauline Chalamet) proviene de un pueblo de Arizona, tiene novio formal desde el instituto y trabaja en la cafetería de la universidad para poder pagarse la carrera, además de tener tendencia a hablar demasiado; Whitney (Alyah Chanelle Scott) es hija de una famosa senadora afroamericana, estrella emergente del equipo de fútbol y tiene una relación clandestina con uno de sus entrenadores; Leighton (Reneé Rapp) es una pija neoyorquina que oculta su lesbianismo bajo una fachada de chica popular por encima de todo, y Bela (Amrit Kaur) es hija de inmigrantes indios, estudiante modelo con aspiraciones de ser guionista de comedia y desesperada por tener en la universidad la vida sexual que evitó en el instituto para centrarse en los estudios.

Leighton era la chica popular en su instituto de Nueva York, pero en la universidad, eso no le sirve.
Leighton era la chica popular en su instituto de Nueva York, pero en la universidad, eso no le sirve.

Las cuatro se dan de bruces con la realidad de que son todas más pringadas de lo que pensaban (especialmente, Leighton) y, también, con que parte de la gracia de la universidad es atreverse a salir de sus zonas de confort. Evidentemente, no es nada rompedor ni que no se haya contado antes, pero la serie tiene un as en la manga que le funciona desde el primer episodio, y es la química entre sus protagonistas.

Incluso cuando el humor necesita un par de episodios para que empiece a cuajar de verdad, las interacciones entre las cuatro enseguida aportan cierta ligereza y ritmo que, a su vez, ayuda a ir perfilando cada uno de sus personajes. El secretismo de Leighton contrasta con lo abierta que Bela quiere ser sobre sus ligues o con la ingenuidad de Kimberly, y todo eso contribuye a pintar un retrato bastante más entrañable de lo que podría parecer con ese título.

Pero Kaling y Noble miran a sus protagonistas con genuino cariño. Todas se dan cuenta de que, en realidad, no tienen nada claro quiénes son y, si lo tienen, a lo mejor no van por el camino correcto. Sus meteduras de pata son simplemente eso, equivocaciones, y están en la edad de cometerlas y aprender de ellas.

'La vida sexual de las universitarias' nos llevará al primer año de universidad.
'La vida sexual de las universitarias' nos llevará al primer año de universidad.

El formato de La vida sexual de las universitarias es el de una comedia televisiva de toda la vida, con su duración de media hora y su división en escenas claramente separadas (con sus propios principio, medio y final), pero rodada al estilo Modern family, en exteriores y fuera del típico plató de las sitcom. Su humor proviene siempre de sus personajes, de cómo sus ideas preconcebidas sobre determinados aspectos chocan con la realidad, y eso es también lo que las humaniza y consigue que nos encariñemos con ellas.

Incluso Bela, que es demasiado agresiva persiguiendo su meta, adquiere otras facetas al equivocarse todo el rato en lo que ella cree que quiere decir, precisamente, ser agresiva persiguiendo su meta. El resto de la serie alrededor de ellas puede ser más o menos blanda, pero no es sátira mordaz lo que está haciendo (para eso ya está algo más tipo La directora).

El objetivo de La vida sexual de las universitarias es seguir a sus protagonistas al inicio de una etapa que ven llena de posibilidades y que, al mismo tiempo, las enfrentará con ideas, valores y objetivos que creían que eran inamovibles.