Disección de The Mandalorian: un western disfrazado de aventura espacial
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Disección de The Mandalorian: un western disfrazado de aventura espacial

The Mandalorian, la primera serie de acción real de la saga Star Wars, es la primera producción original de Disney+ con la que la plataforma se ha colado en las nominaciones a los Emmy (15 de un total de 19). Se trata de un western disfrazado de aventura espacial.

Por Israel Alejandre Carbajo - 14 Aug 2020

El desierto. Calor abrasador. Suena música de western. A lo lejos, entre las líneas imaginarias que dibuja la canícula… se divisa una figura. Parece que lleva un sombrero. No. No es un sombrero. Es un casco. Parece que lleva un revólver. No. No es un revólver. Es un blaster. Y a su lado, ¿quién es?… ¿la damisela en apuros? No. No es ella. Es un pequeño bicho verde de orejas puntiagudas montado en un huevo volador. Y uno… que roba cada maldito plano en el que aparece. Entonces… ¿esto es un western?

Absolutamente. Porque The Mandalorian, la primera serie de acción real de la saga Star Wars (y la primera original de ‘Disney+’), es un western disfrazado de aventura espacial. Cada ingrediente recuerda a las aventuras de John Wayne o de Clint Eastwood. Para empezar, el propio Mandaloriano.

The Mandalorian ha obtenido 15 de las 19 nominaciones a los Emmy para Disney +
The Mandalorian ha obtenido 15 de las 19 nominaciones a los Emmy para Disney + / Disney +

El héroe

Duro, estoico, parco en palabras, con un rostro que no muestra emoción (igual que los de Eastwood y Wayne). De hecho no la muestra porque la tiene escondida tras su casco durante toda la serie. Es un pistolero con un pasado traumático. Un cazarrecompensas que pertenece a una orden proscrita. Pero, a pesar de su dura coraza, dentro esconde un buen corazón.

Lo hemos visto mil veces en los westerns. Pero lo que empieza como un western se va transformado a medida que pasan los capítulos. No abandona esa esencia de género, pero se va nutriendo con otros ingredientes que enriquecen muchísimo la fórmula. Por ejemplo, no todo es desierto.

Escenarios muy, muy lejanos

Bosques, mesetas de hielo, planicies de lava y hasta una cárcel en pleno espacio. Una diversidad a la que se puede agarrar The Mandalorian gracias a la infinita imaginación que brinda Star Wars.

La serie se va abriendo a medida que van transcurriendo sus episodios. Y no solo cambia el paisaje. También cambia la temática del episodio. Porque los capítulos del mandaloriano esconden historias autoconclusivas hasta que…pasa lo que pasa…y no queda más remedio que pisar el acelerador y ver qué ocurre hasta el final. Pero… eso… no lo vamos a contar aquí.

Personajes que importan

Si la trama coge velocidad es gracias a sus magníficos personajes secundarios, de los que desprenden kilos de carisma.

Mando (Pedro Pascal), como le llaman todos, empieza solo, pero enseguida se le unen un antiguo esclavo (Carl Weathers) que ha logrado su libertad, un robot cazarrecompensas (IG-11), una rebelde (Gina Carano) que huye de un ejército ya clandestino y, el robaescenas (Baby Yoda) de toda la serie.

De hecho los propios protagonistas reconocen que "cada vez que (Baby Yoda) sale en pantalla, da igual lo bien que actúes. Se te va a comer". Ese ser de hambre voraz no mide ni medio metro, se mueve a duras penas, pero tiene un arma que es capaz de vencer a la mismísima Fuerza: es lo más adorable que te hayas echado a la cara (avisamos, a continuación hay spoilers. Pequeños, pero spoilers al fin y al cabo si has estado metida o metido en una cueva durante el último año).

Baby Yoda

En la serie él es El Niño pero todo el mundo le conoce ya por el seudónimo que acaban de leer. Ser de la misma raza que el mayor maestro Jedi del universo, le otorgó el apodo casi automáticamente. Es el Macguffin del arranque de la serie, pero en cuanto sale, ya no quieres que se vaya. Es todavía un bebé y la causa de que a Mando se le ablande el corazón y se le complique tanto la vida. Y es un vendedor de merchandising nato.

Los creadores de la serie han dado en el clavo con este personaje. Enternecedor y verosímil. Porque a Baby Yoda te lo crees. Y no es gracias a los efectos digitales de nueva generación.

Artesanía de vanguardia

Si tiene algo mágico, algo especial, es gracias a todo el trabajo que hay detrás para darle vida. Hasta cuatro marionetistas están pendientes de sus movimientos y de esas expresiones con las que se te cae la baba.

El propio maestro Yoda también era una marioneta. Y como él mismo le dijo en una ocasión a Luke Skywalker: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". Y los creadores de la serie lo han seguido a rajatabla. Han aunado las técnicas clásicas, con los efectos especiales más modernos.

Todo el plató de la serie está compuesto por varias pantallas gigantescas que simulan cualquier escenario imaginable. Así los actores no tienen que trabajar delante de una pantalla verde y el director de fotografía puede jugar con la luz en tiempo real, sin esperar a que se apliquen los efectos digitales para saber el resultado.

Una virguería técnica para una serie que ocurrió hace mucho tiempo en una galaxia muy…muy lejana.