'The Jordan Rules': secretos y verdades del libro que va más allá del documental de Michael Jordan
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'The Jordan Rules': secretos y verdades del libro que va más allá del documental de Michael Jordan

Cuando nadie discutía públicamente la figura de Michael Jordan, el periodista Sam Smith publicó el libro que sacudió la NBA, concretamente al '23' de los Bulls, mucho antes del documental The Last Dance.

Por Quique Hernández - 26 Aug 2020

"Si me van a bajar de mi pedestal, voy a asegurarme de hacer algo para merecerlo. No dejaré que nadie me baje". Esa fue la reacción de Michael Jordan cuando fue publicado el libro de Sam Smith que "abrió los ojos" -recogía en 1994 la reseña del San Diego Tribune- a la NBA.

The Jordan Rules recorre el camino de los Chicago Bulls en la temporada 1990/1991 hasta ser campeones de la NBA. Ese libro, que tiene un papel protagonista en The Last Dance, cuenta las interioridades de un vestuario en el que no todo era color de rosa. Más bien todo lo contrario.

"Un súper equipo. Una súper estrella. Un súper ego", recoge Smith en la contraportada. El propio Smith reconoce en The Last Dance que recibió muchas amenazas y que no pudo ir a la redacción del periódico durante una semana por el miedo a posibles represalias.

Pero, ¿qué cuenta ese libro para haber sido tan polémico en su momento? ¿Realmente lo que se contaba era tan grave como para tumbar la imagen de Jordan? Más que revolucionario, es revelador. Refleja la verdad de un Jordan que sabía que era el mejor jugador de todos los tiempos y que quería llevar a su mismo nivel al resto de sus compañeros, aunque eso le costase ganarse la antipatía de algunos de ellos.

Michael Jordan, botella en mano, tras ganar la NBA
Michael Jordan, botella en mano, tras ganar la NBA / Archivo

Uno de los nombres más mencionados durante todo el libro es el de Stacey King. Muchos recuerdan a este jugador por su famosa frase tras el partido contra los Cavaliers en el que Jordan metió 69 puntos ("siempre recordaré esta noche como la que Jordan y yo nos combinamos para sumar 70 puntos"). Sin embargo, Jordan fue, cuanto menos, intenso con él.

Tensión palpable y grandes egos

Al comienzo del libro, recuerdan la eliminatoria de Playoffs de la pasada temporada contra los Pistons, en la que un Jordan desesperado le gritaba y le pedía rebotear y "pegar a alguien", llegando a sugerir que lo mejor era traspasarle en verano. Ataques a los que también se sumó Pippen a raíz de su pobre contrato con los Bulls: "¿Cómo puede ganar más dinero que yo ese pedazo de mierda?".

En un entrenamiento, Jordan le calificó como "hombre gordo, gordo y grande". "Un rebote en tres partidos. 'Power forward' (ala-pívot). Más bien deberían llamarte 'powerless forward' (juego de palabras con less -sin, en inglés)". "Que te jodan, MJ", respondió King. Una vez en el vestuario, comenzó a compartir sus pensamientos en voz alta: "Un día le voy a patear el culo. Ya veréis. Mi tiempo llegará y le callaré la boca".

Scottie Pippen estaría "furioso" sobre el tratamiento que cree que le han dado en The Last Dance
Scottie Pippen estaría "furioso" sobre el tratamiento que cree que le han dado en The Last Dance / Netflix

Pero esas broncas no fueron nada comparadas con la que protagonizaron en diciembre de 1990 Jordan y Grant. En un partido contra los Cavaliers que ganaron fácilmente, Jordan dijo al grupo de 'rookies': "Este es el típico partido en el que metéis vuestros puntos y nos marchamos". A Grant no le gustó ese comentario.

Ambos habían desarrollado una enemistad visible que incluso hoy se mantiene (Jordan acusa a Grant en The Last Dance de ser el 'topo' que filtró a Sam Smith toda la información de 'The Jordan Rules'). "Que te jodan, MJ. Todo lo que te preocupan son tus puntos y todo el mundo lo sabe. Sólo te preocupas por ti mismo", le espetó durante un entrenamiento a Jordan, que respondió: "Eres un idiota. Has jodido cada jugada que hemos hecho. Eres tan estúpido que no puedes recordar las jugadas. Deberíamos deshacernos de ti". Su enfado creció hasta tal punto que tuvieron que separarles.

Horace Grant ha sido el excompañero de Jordan más crítico con The last dance
Horace Grant ha sido el excompañero de Jordan más crítico con The last dance / EFE

Otro jugador con el que Jordan no tenía feeling era Will Perdue. "Sé que Michael nos odia a mí y a Bill -Cartwright-", reconocía. "El malestar de Jordan con Perdue era palpable (…). Rara vez hablaba con el gran pívot", recoge Smith en su libro.

A Jordan le 'sobraban' algunos jugadores, a los que no tardaba en mostrar su desprecio. En un partido contra los Suns, Jordan compartió quinteto con Dennis Hopson, Stacey King y B.J. Armstrong. Tras el encuentro, el '23' le dijo a Pippen en el vestuario: "Odio jugar con estos 'basuras'. No te pasan el balón". Craig Hodges escuchó el comentario y saltó, dándose por aludido: "Oye, no soy un jugador 'basura'. Estaba jugando en la NBA cuando tú no sabías cómo ponerte los pantalones". Jordan le contestó: “Oye, no estaba hablando de ti, Hodg”. La tensión era palpable, los egos grandes y los grupos, marcados.

"Si te vuelvo a escuchar decirles eso, no vuelves a jugar al baloncesto"

Bill Cartwright llegó a amenazar a Jordan durante un entrenamiento. "Si vuelvo a escuchar que le dices a los chicos que no me pasen el balón, no volverás a jugar jamás al baloncesto", le dijo, unas palabras tras las que Jordan comenzó a respetarle más, según Smith.

Como ya no podía decir ese comentario sobre Cartwright, se centró en Perdue. En un partido contra los Lakers, le dijo a Paxson que no le pasase el balón: "No le damos buenos tiros a la gente correcta. Perdue no puede hacer nada con el balón. No se la pases".

Al igual que se recoge en The Last Dance, The Jordan Rules recopila las palabras de Jordan sobre Toni Kukoc, mostrando reticencias a su fichaje: "Espera a que Laimbeer le dé un codazo en la cara No tiene ni idea de lo que es la NBA".

"Y es que uno de los problemas recurrentes en los entrenamientos de Jordan era que estaba tan concentrado en lo que él puede hacer que pierde el objetivo grupal del equipo", añade Smith, una crítica a la que llegó a sumarse uno de sus entrenadores.

Doug Collins llegó a decir que el mayor obstáculo para que su equipo corriese era Jordan. "Jordan tenía poco o ningún respecto hacia su entrenador. Durante un entrenamiento de pretemporada, Jordan se fue muy enfadado, acusando a Collins de haber manipulado el marcador para que su equipo perdiese. Intentó arreglar las cosas, incluso besó a Jordan delante de los medios, pero Collins ya había cometido su error fatal. A veces, Jordan era como un niño en busca de disciplina, llevando al límite situaciones todo lo que puede hasta que alguien le castiga", afirmaba Smith.

Jordan era conocedor de su poder sobre el vestuario, algo que hizo público también delante de los medios de comunicación. "Si piensas que tienes problemas con tus entrenadores, bueno... el mío acaba llorando todos los días", afirmaba. Es una tónica que siguió con Phil Jackson, con quien acabó muy enfadado tras un partido contra los Warriors.

"Jordan estaba furioso tras el partido. Pegó una patada a una silla de camino al vestuario", afirma Smith, que recoge lo que le dijo el '23' a su amigo Rod Wiggins en un bar esa noche: "Simplemente lo odio -el sistema de juego de Jackson-. Y encima ahora los periódicos dirán que no rendí al máximo, que -los Warriors- me han parado. Odio tener que leer eso en la prensa al día siguiente. No fue mi culpa".

"A mí me regalan Ferraris y Testarossas"

Uno de los aspectos más comentados de The Last Dance es la obsesiva capacidad de Jordan para motivarse, algo que también viene en el libro. Durante un partido contra los Jazz, el '23' machacó el aro por encima de John Stockton. "Métete con alguien de tu tamaño", le dijo entonces Larry Miller, el dueño de los Jazz. Un par de jugadas después, Jordan machacó por encima de Mel Turpin, pívot de 2,13 metros de altura. "¿Es suficientemente grande para ti?", le dijo Jordan a Miller.

Con Gary Payton también tiene un momento memorable en el documental, cuando The Glove asegura que le cogió la medida a Jordan en mitad de las Finales de 1996 y él se ríe.

Uno de los momentos más llamativos del libro también tiene a Payton como protagonista. Ambos se encontraban en un club después de que los Sonics ganasen dos de sus tres partidos de pretemporada y Payton le dijo a Jordan: "Además tengo mis millones y me compro mis Ferraris y mis Testarossas". La respuesta de Jordan fue lapidaria: "No te preocupes, a mí me los regalan". En la antesala de su siguiente partido, Jordan dijo a B.J. Armstrong en el vestuario: "Ese pequeño cabrón se va a enterar". Metió 33 puntos en 27 minutos, con siete robos de balón.

A estos comentarios, se suman episodios que pueden considerarse más o menos habituales dentro de un vestuario campeón, con jugadores quejándose de su falta de minutos o por no recibir el balón, más con Jordan en la pista.

Es destacable el enfado de Cliff Levingston durante un partido contra los Kings, que no paró de gritar en el banquillo enfadado por no jugar. "¿Qué demonios pasa aquí? Ponme en el partido. ¿Por qué estoy aquí? Quiero irme de aquí, sacadme de aquí", repetía una y otra vez. Hopson le advirtió: "Cliff, PJ (Phil Jackson) te va a escuchar". "Que le jodan. ¿A quién le importa? No me está poniendo a jugar. Que le jodan”, respondió, unas críticas que, según Smith, se prolongaron durante cerca de media hora.

A medida que avanza el libro, Smith se centra más en lo meramente deportivo, quizás porque el equipo se va centrando progresivamente en el objetivo de ganar el campeonato, dejando de lado las polémicas a los típicos y casi cotidianos encontronazos que seguro que se dan en una cancha de baloncesto. 'No me has puesto el bloqueo bien', 'pásamela, que estoy solo', 'céntrate' y demás partes del argot deportivo que, como no podía ser de otra manera, también estaban en ese equipo de leyenda.

El mítico mate Air Jordan
El mítico mate Air Jordan / Archivo

Leyendo las páginas de Smith, uno entiende la polémica que pudo levantar en su momento. Es más, algunos episodios llaman la atención incluso leídos hoy, es un libro que aguanta el paso del tiempo y que, si te interesa la figura de Jordan, es de lectura casi obligatoria para entender la totalidad de su figura.

También queda claro que es imposible que una sola persona filtrase toda esta información, como Jordan acusa a Grant de hacer. Sirve, en definitiva, para ver la bestia competitiva que era Jordan, al que no le importaba ser visto como un demonio si al final se conseguía el objetivo de levantar el trofeo de campeones.

En The Last Dance, visiblemente emocionado, Jordan reflexiona sobre esa figura autoritaria y, sin percibir arrepentimiento, sí se le aprecia una carga emocional de la que todavía no ha sido capaz de liberarse, ese papel de 'malo de la película' que, pese a impulsarle a ser el mejor deportista de todos los tiempos, le llevó a ser amado por muchos y odiado por los que más le importaban: sus compañeros