El poder de 'The Crown' y de las historias reales que son más asombrosas que la propia ficción
Netflix
El poder de 'The Crown' y de las historias reales que son más asombrosas que la propia ficción

Si hay algo que engancha en 'The Crown' es asistir a esa vida privada de la familia más poderosa de Inglaterra que desconocemos y que nos morimos por ver. También ayuda mucho que su rutina esté a años luz de ser aburrida. Porque puede que la ficción nos inspire muchas veces en nuestro día a día, pero hay vidas de las de verdad, que merecen ser contadas y, sobre todo, ser hechas serie.

Por Israel Alejandre Carbajo - 15 Nov 2020

La 4ª temporada de The Crown acaba de llegar a Netflix y éramos muchos los que estábamos esperándola desde hace meses como agua de mayo. Porque si hasta ahora todo lo que nos ha contado la serie creada por Stephen Daldry es entretenidísimo y además, tiene ese morbo de meternos en la vida de una familia que siempre ha guardado sus secretos con muchísimo celo, lo que se nos va a contar esta temporada es canela fina.

La llegada de Margaret Thatcher (Gillian Anderson) a Downing street y la relación del príncipe Carlos (Josh O'Connor) con Diana Spencer (Emma Corrin), van a dinamitar por completo los intentos de la reina Isabel II (Olivia Colman) por controlar la imagen de la Corona y el devenir de Inglaterra. A una trama que hasta ahora no le han faltado sobresaltos, se añaden dos personajes que van a enriquecer todavía más una fórmula, la del biopic, que nunca ha dejado de estar de moda. Porque hay vidas que son mucho más interesantes que cualquier ficción. Sin ir más lejos, la del narcotraficante más peligroso y famoso de la historia reciente, fue el buque insignia de Netflix cuando la plataforma aterrizó en España allá por 2015.

Narcos

El éxito de Narcos fue tal que hasta se ha expandido contando las historias de otros traficantes como en Narcos: México, o la 3ª temporada de la serie original, donde se nos contaba la historia del cártel de Cali, pero cuando Narcos brilló de verdad fue en Medellín, con sus dos primeras temporadas. "Plata o plomo" ha quedado ya en nuestro imaginario colectivo. Una frase que Pablo Escobar sí que decía de verdad. Porque hay otros hechos que se exageraron o se cambiaron para darle más emoción a la historia. No podemos olvidar que muchos biopics tiran de ficción cuando algo no es lo suficientemente impactante para atraparnos como espectadores. La familia de Escobar siempre ha defendido que la serie "inventó" muchas cosas, pero la vida de Escobar por sí misma, fue lo suficientemente interesante como para convertirla en serie.

American Crime Story

La vida de los famosos nos chifla. Y si encima esa vida es tortuosa, misteriosa o un poquito truculenta, todavía más. Sí, no está bien decirlo, pero los humanos tenemos ese puntito de mala baba que hace que no tengamos muchos reparos en ver desgracias ajenas. Y American crime story se enfoca, precisamente en eso. En historias de famosos que acabaron muy mal. Contadas como una antología, cada temporada nos habla de un caso. La primera del asesinato perpetrado por O.J. Simpson (Cuba Gooding Jr.) y la segunda sobre el asesinato de Gianni Versace (Edgar Ramírez). Si tenemos que mojarnos, nos quedamos con la segunda. Por eso de la mala baba que hablábamos antes y porque, como españoles, quién le dice que no a Penélope Cruz interpretando a Donatella Versace.

Feud: Bette y Joan

Cuatro leonas de la interpretación por el precio de dos. Susan Sarandon haciendo de Bette Davis y Jessica Lange como Joan Crawford. Feud: Bette y Joan también estaba pensada como una antología. Aunque de momento no tenemos más que la primera tanda de episodios. La que nos cuenta la tormentosa relación entre Bette y Joan. Pero primero detengámonos en el mismo título. No puede ser más explícito. Feud, en inglés, se refiere al odio visceral entre personas. A la enemistad más primaria. Y todas estas lindezas eran precisamente los sentimientos que se tenían estas dos actrices la una por la otra.

Susan Sarandon como Bette Davis y Jessica Lange como Joan Crawford.
Susan Sarandon como Bette Davis y Jessica Lange como Joan Crawford.

La serie nos habla de una época muy concreta de su vida. El momento en el que coincidieron en el rodaje de la película ¿Qué fue de Baby Jane?, una producción que convirtieron en pesadilla por sus continuos encontronazos, pullas y discusiones. ¿Veis por dónde van los tiros? Peleas, crisis, odio, asesinatos. Son palabras feas, que suenan mal, que nadie quiere tener en sus vidas, pero que en el cuerpo de los famosos, no nos importa ver y porque oye, ¿alguien vería una serie si Bette Davis y Joan Crawford hubieran sido las mejores amigas y todo hubiese sido de color de rosa? La buena ficción, busca el conflicto y no hay mejor sitio donde buscar que en la vida real. Aunque no todo son malas experiencias. Hay vidas que son tan maravillosas y mágicas que merecen ser contadas por sí solas.

Houdini

Sólo el nombre de Harry Houdini es atractivo suficiente para llamar nuestra atención. Esta serie está basada en la vida del más famoso de los ilusionistas clásicos. Y como en muchas ficciones cuenta con elementos extraídos directamente de la vida real de Houdini y otros, que son ficticios. Porque la realidad tampoco puede arruinar una buena historia. Y la magia no es más que eso: hacer extraordinario algo ordinario.

Adrien Brody se metió en la piel del mago más grande de todos los tiempos: Harry Houdini.
Adrien Brody se metió en la piel del mago más grande de todos los tiempos: Harry Houdini.

Podemos además ver el lado más humano de Houdini, con su mujer, su madre, sus amantes, sus amigos y cómo sirvió como espía para los EEUU a cambio de su nacionalidad, llegando a visitar a los zares rusos y a enfrentarse al mismo Rasputín. Precisamente, la aparición de personajes históricos es otro de sus puntos fuertes, pudiendo ver a Sir Arthur Conan Doyle, con el que tuvo su primer contacto con el mundo del espiritismo, otro de los grandes temas que apasionaron al ilusionista durante su vida. ¿Lo veis? Vidas que no son ordinarias, que merecen ser contadas, que podrían incluso ser pura ficción, pero ya lo dice ese refrán que tantas veces tenemos en la boca últimamente desde que el coronavirus llegó a nuestras vidas: "la realidad, supera a la ficción".