La temporada 2 de 'Valeria' para Elísabet Benavent y sus actrices: "En la sombra del tabú crecen las cosas tóxicas"
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La temporada 2 de 'Valeria' para Elísabet Benavent y sus actrices: "En la sombra del tabú crecen las cosas tóxicas"

Netflix estrena esta semana la segunda temporada de Valeria a tiempo para refresacar a una España sumida en la gran ola de calor del verano. Días antes del estreno hablamos con sus protagonistas y con Elísabet Benavent, la autora de la novela en la que se basa la serie, sobre entretenimiento, sexo, tabús, precariedad, amistad y otros temas que refleja la ficción.

Por María G. Lomas - 12 Aug 2021

Valeria, Lola, Nerea y Carmen son las cuatro amigas protagonistas —sin olvidarnos de Víctor y Adrián— de Valeria, la serie de Netflix que estrena su segunda temporada y en la que veremos unos personajes más maduros que tomarán las riendas de su vida enfrentándose a difíciles decisiones personales y profesionales. Estas cuatro mujeres son el reflejo de las vidas imaginadas por la escritora Elísabet Benavent, autora de la exitosa saga literaria en la que se basa la serie. Hablamos con ella y también con sus protagonistas Diana Gómez (Valeria), Maxi Iglesias (Víctor), Silma López (Lola), Teresa Riott (Nerea) y Paula Malia (Carmen).

Refrescante y alegre, Valeria transmite buen rollo a pesar de que no todo lo que cuenta es cómico, de hecho hay bastante drama, mucho romance y sexo. Una combinación que tal y como nos explican los protagonistas no es fácil. "Es una comedia que no va a marcar la comedia, un tono muy fino que cuesta clavar", explica Diana Gómez. "Mostrar ese buen rollo tratando temas que no facilitan que la energía esté arriba y que, además, luzca es difícil. Mis compañeras tienen mucho mérito", asegura Maxi Iglesias, que interpreta a Víctor, el tercero en discordia del triángulo amoroso que en la primera temporada formaba con Valeria (Diana Gómez) y su marido Adrián (Ibrahim Al Shami J.).

Valeria vuelve más reflexiva, tal y como nos cuenta Diana Gómez, que nos explica que "para entender lo que está pasando necesita ponerle nombre a lo que tiene con Víctor". Además, debe tomar una decisión importante sobre su futuro profesional y elegir entre su carrera a cambio de publicar su novela bajo un seudónimo o apostar por sí misma aunque eso suponga continuar con trabajos precarios para pagar las facturas. Maxi Iglesias nos cuenta que esta temporada vamos "a ver a un Víctor más inseguro que quiere saber en qué momento está". "Es bonito ver esa inseguridad en el hombre", asegura.

Valeria (Diana Gómez) quiere saber si lo que tiene en común con Víctor (Maxi Iglesias) es algo más que sexo.
Valeria (Diana Gómez) quiere saber si lo que tiene en común con Víctor (Maxi Iglesias) es algo más que sexo. / Netflix

De una manera o de otra, todos los personajes de Valeria van a luchar contra la inseguridad en esta temporada, ya sea en lo laboral o en lo emocional. Cuando les preguntamos, prácticamente todos se han visto en la tesitura de apostar por sus sueños pese a la precariedad o han sentido más de lo que les gustaría ese síndrome de la impostora que afecta cuando creemos que no somos lo suficientemente buenos para un trabajo o que no nos merecemos un logro. Para combatirlo, Silma López explica que "hay que desterrar la idea de que hablar bien de una misma es sinónimo de soberbia". Los personajes de la serie son el reflejo de una generación con "altas exigencias y expectativas", que "adolece de lo que se conoce como FOMO (Miedo A Perderse Algo, de sus siglas en inglés)" y para la que "tener pareja e hijos joven es contracultura", nos explican Silma López, Teresa Riott y Paula Malia.

Frente a la inestabilidad de su vida, Valeria encuentra en sus amigas su salvavidas.
Frente a la inestabilidad de su vida, Valeria encuentra en sus amigas su salvavidas. / Netflix

Para ellas, interpretar a Lola, Nerea y Carmen durante, al menos dos temporadas —de momento—, es una gran satisfacción y aseguran que llegan con más confianza después de la primera entrega y encantadas de desarrollar personajes en conflicto y de largo recorrido a las que les pasan muchas cosas y que van a ver evolucionar. Llegan a confesar que sus personalidades se asemejan a las de los personajes y que en ocasiones se mimetizan con ellos como cuando Teresa Riott reacciona como la correcta y perfecta Nerea, mientras escucha durante la entrevista a Silma hablar sin filtro sobre sexo como si fuese Lola. Ninguna de las tres duda tampoco al señalar a Diana como la amiga que manda audios de Whatsapp eternos, igual que Valeria en la serie.

No hay duda alguna de que la amistad ha traspasado la pantalla y las actrices aseguran que son un equipazo: "Ganaríamos un Mundial", sentencia López. La relación comenzó a forjarse en la primera temporada y ha superado incluso una pandemia, que ellas se han pasado rodando. Durante el rodaje han podido "comer, beber o bailar en sitios cuando nadie más podía". "Eso nos ha unido mucho más y nos hecho vivir situaciones fuera de la realidad que estaba viviendo todo el mundo", afirma Teresa Riott.

La aparente ligereza de la ficción no impide que toque prácticamente todos los temas importantes para un generación que rozando la treintena no ha logrado todo lo que se suponía debía lograr, como la estabilidad emocional y laboral, entre otras cosas. "La serie puede hacer sentirse muy acompañada a una generación. Habla de la precariedad laboral, de perseguir un sueño, de asumir los fracasos emocionales o profesionales, de salir del nido, de salir de la zona de confort, de abrirse al mundo. Temas que están muy al día y que son universales". Elísabet Benavent defiende que el entretenimiento no está reñido con la calidad ni con la profundidad de los temas sobre los que trata una obra ya sea audiovisual o literaria. "Se está reivindicando la calidad del entretenimiento y lo necesario que es, no se puede estar leyendo a Tolstoi todo el día. Se está reivindicando la libertad de consumo en el ámbito cultural", argumenta la escritora. Así lo respaldan los más de tres millones de copias vendidas de sus novela y los tres proyectos con Netflix, incluidas Valeria y Fuimos canciones —película que adapta la saga Canciones y recuerdos—, para llevar sus libros a la ficción. La tercera, nos cuenta, que será Un cuento perfecto.

En esta segunda temporada, Benavent tiene un papel clave en la serie como productora ejecutiva, muy diferente a su labor de mera asesora de la primera temporada. Eso le ha permitido influir mucho más en el desarrollo de la ficción y acercarla más al espíritu de las novelas, como pidieron los fans de la saga después de ver la primera temporada. Es una de las muchas mujeres que componen el equipo delante y detrás de las cámaras. Una mirada femenina cada vez más común en la ficción y que en este caso se percibe en el resultado final. "Vivo con mucha ilusión el formar parte de un proceso de cambio que está poniendo el foco en la voz femenina no solo como protagonista, sino también como creadoras".

Tanto Benavent como las protagonistas de Valeria coinciden en la importancia de que "la serie ponga el foco en el placer femenino en el que la mujer no es el objeto de deseo, sino el sujeto deseante". "Se normaliza el deseo femenino porque somos protagonistas de nuestras propias vidas, independientemente del deseo masculino", sigue la escritora. Para Diana Gómez es importante "que se vea la masturbación femenina y que no todos los polvos son perfectos". Una representación real del sexo y de la amistad y de las inseguridades y de que tener 30 años no es garantía de tenerlo todo claro en la vida. "Todas estas series que están poniendo luz donde antes había sombra están ayudando a eliminar tabús. En la sombra del tabú es dónde crecen las cosas tóxicas", una idea esperanzadora que Benavent verbaliza como un deseo frente a la realidad desoladora que arroja la actualidad.