Por qué 'Succession' es una de las mejores comedias de la actualidad
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Por qué 'Succession' es una de las mejores comedias de la actualidad

A pesar de llevar solo tres temporadas (la tercera todavía en emisión), 'Succession' se ha consagrado como una de las ficciones más interesantes de los últimos años y se ha ganado a pulso su puesto en las listas de las mejores series. Entre juntas y llamadas de negocios, los Roy nos ofrecen un auténtico festival en el que el humor se convierte en nuestro único punto en común con ellos. Pero la verdad es que no necesitamos más.

Por Laura Mateos - 03 Dec 2021

Podría parecer que hemos avanzado algo desde los tiempos de Shakespeare, pero lo cierto es que la naturaleza humana se ha mantenido prácticamente idéntica a la de aquellos personajes surgidos de la imaginación del escritor británico que engañaban, conspiraban y mataban por su ambición de poder. Ahora, el concepto de reino ha cambiado bastante y el poder se mide en empresas en lugar de territorios, aunque las estrategias para hacerse con él son muchas veces las mismas.

Succession retoma esta pugna y la traslada a la actualidad, personificándola en la figura de Logan Roy, un gran magnate del entretenimiento y la comunicación que comienza a plantearse quién le sucederá al mando del conglomerado Waystar Royco, como ya hiciera el rey Lear en la tragedia shakesperiana. Sin embargo, la serie de HBO está muy lejos de ser una tragedia al uso.

Brian Cox se mete en la piel del patriarca de los Roy.
Brian Cox se mete en la piel del patriarca de los Roy.

Desde su estreno en 2018, la serie ha logrado colarse -y salir victoriosa- en las categorías de drama de los grandes premios, pero no os llevéis una idea equivocada, porque la realidad es que nos encontramos ante una de las mejores comedias de los últimos tiempos. Un título que ha conseguido gracias a su sutil sentido del humor, que ha convertido la disputa de los Roy en un juego de niños. Con consecuencias mediáticas y pérdidas millonarias, eso sí.

Y es que, si hay algo capaz de hacernos empatizar con los problemas de unos personajes que parecen a años luz de nosotros, viajando de un lado a otro en helicóptero y haciendo gala de lo bien que les sienta el cuello alto, es la comedia. Mediante el humor, los Roy pasan a habitar la tierra de los mortales y la naturaleza de sus conflictos queda en un segundo plano, junto con todo el rollo corporativo y la jerga empresarial, para desvelarnos que al final no son tan distintos de nosotros.

Los Roy encuentran en la comedia un modo de hacerse humanos ante el espectador, a pesar de los yates y los aviones privados.
Los Roy encuentran en la comedia un modo de hacerse humanos ante el espectador, a pesar de los yates y los aviones privados.

Esta identificación en principio improbable es posible gracias al trabajo del nominado al Oscar Jesse Armstrong, su creador, un guionista británico que ha demostrado dominar la sátira como pocos y que ha dejado su firma en la mayoría de los episodios de la comedia política The Thick of It. Armstrong, junto al resto del equipo de guion, despliega todo su arsenal en esta lucha de poder y nos hace testigos de una auténtica exhibición del mejor tipo de comedia, de esa que parece improvisada y de la que los personajes participan sin ni siquiera ser conscientes de ello.

Una comedia que recae en muchas ocasiones en el duo formado por Tom y Greg, su máximo exponente, que funciona tan bien precisamente por las diferencias que les separan y, todo hay que decirlo, también por sus similitudes, que son más de las que podría parecer en un principio. Al final son dos ingenuos (uno más que otro), que no entienden demasiado bien las reglas del juego de los Roy. Tom encuentra en Greg al blanco de sus burlas, a la víctima perfecta, porque sabe que es el único que no puede hacerle sombra en un mundo en el que todos parecen ir dos pasos por delante.

La peculiar relación entre los personajes de Nicholas Braun y Matthew Macfadyen funciona como el principal alivio cómico de la serie.
La peculiar relación entre los personajes de Nicholas Braun y Matthew Macfadyen funciona como el principal alivio cómico de la serie.

La tercera temporada, en la que la guerra ha explotado oficial y, sobre todo, públicamente, sigue dejándonos momentos para el recuerdo, como aquel del capítulo 3x05, 'Retired Janitors of Idaho', en el que vemos salir a Colin con el cadáver del gato imaginario que atormentaba a un Logan sin medicación. Nunca se había entendido tan bien la metáfora del gato de Schrödinger.

Son precisamente estos pequeños destellos los que hacen de Succession una de las mejores series y comedias de la actualidad, caracterizada por un humor que aquí encuentra todo su sentido: el de humanizar y acercarnos a aquellas realidades situadas en las Antípodas de las nuestras. Porque los Roy son unos cabrones ricos pero, gracias la comedia, podemos decir que son nuestros cabrones ricos.