Las claves del final de temporada de 'Solo asesinatos en el edificio', el "lugar feliz" del año
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Las claves del final de temporada de 'Solo asesinatos en el edificio', el "lugar feliz" del año

La primera temporada de 'Solo asesinatos en el edificio' se ha cerrado atando casi todos los cabos de su misterio y potenciando el humor y la relación entre sus tres protagonistas. Ahí ha estado la clave de su éxito, aunque ha habido otros puntos en la serie de Disney+ que merece la pena destacar.

Por Marina Such - 20 Oct 2021

Quién nos iba a decir que una parodia de los podcasts de true crime que respira el Nueva York de Misterioso asesinato en Manhattan (y Norah Ephron) por los cuatro costados y que mezcla a Steve Martin, Martin Short y Selena Gómez iba a convertirse en una de las comedias más acertadas del año. Pero es lo que ha pasado con Solo asesinatos en el edificio, la comedia creada por el propio Martin y John Hoffman que ha terminado su primera temporada en Disney+.

Con ese aspecto acogedor de la Manhattan otoñal de las comedias románticas y su acertada mezcla entre comedia y el whodunnit más clásico, la serie logra construir la atmósfera de una ficción a la que estás deseando volver todas las semanas, una en la que no es necesario que ocurran grandes cosas para que resulte muy disfrutable. El último episodio potencia todas sus virtudes y hasta deja el consabido cliffhanger de cara a la segunda temporada, ya anunciada. Estas han sido las claves de sus primeros diez capítulos. Y habrá spoilers.

Los dos villanos

Amy Ryan interpreta a Jan, que guarda muchos secretos en el Arconia.
Amy Ryan interpreta a Jan, que guarda muchos secretos en el Arconia.

La investigación de Charles, Oliver y Mabel se ha orientado durante toda la temporada a averiguar quien mató a Tim Kono, pero para ello, tenían que volver al pasado, a la noche en la que la vida de Mabel y sus amigos, sus Hardy Boys, cambió por completo. Su amiga Zoe moría al caer desde la azotea del Arconia durante una fiesta de Nochevieja y otro de la pandilla, Óscar, iba a la cárcel por ello pese a que Tim sabía que él no había hecho nada. Quienes se desvelan como los culpables de ese crimen son Teddy Dimas, benefactor de muchos de los proyectos más locos de Oliver, y su hijo Theo, sordomudo.

El episodio en el que descubrimos que los Dimas no solo son los reyes de las salsas para untar del Upper West Side, sino que tienen un negocio clandestino de venta de joyas robadas a cadáveres, está contado por entero desde la perspectiva de Theo y es uno de los mejores de la temporada. Apenas hay diálogo y la serie procura que veamos el mundo como lo hace él, con el sonido amortiguado y la cámara centrándose en los aspectos en los que él se fija para saber qué está pasando a su alrededor.

Nathan Lane, como Teddy Dimas, el mecenas de Oliver.
Nathan Lane, como Teddy Dimas, el mecenas de Oliver.

Se llega a esa revelación después de giros tan absurdos como el convencimiento de Oliver de que el asesino es Sting y de exploraciones en la personalidad de los personajes que nos ayudan a comprenderlos mejor. Los tres protagonistas son personas solitarias resignadas a no encontrar a alguien que quiera compartir su vida con ellas, bien porque les da miedo salir dañadas (como Charles), bien porque rocen lo insufrible (Oliver), bien porque están ancladas en un pasado que no les deja vivir de verdad (Mabel).

Por ahí es por donde acaba entrando la verdadera asesina, Jan (Amy Ryan), que se aprovecha de la melancolía de Charles y, al mismo tiempo, le ayuda a abrirse al mundo. Ryan da perfectamente el tipo en la tierna y simpática historia de amor entre los dos (con un juego de Scrabble sexy incluido) y en la revelación final de que es una envenenadora en serie con un método sistemático y un cajón de pastillas del que Marie Kondo estaría orgullosa.

El microcosmos del Arconia

No hay nada más neoyorquino que los enormes edificios de apartamentos que jalonan las avenidas a ambos lados de Central Park. Conseguir un piso en ellos puede resultar más difícil que lograr los datos reales de visionados de Netflix, y comedias como 30 Rock han pintado la convivencia allí como unos juegos del hambre de señoras adineradas vestidas con discretos y carísimos jerseys de tonos pastel. En ellos se genera un microcosmos que lo mismo da para La semilla del diablo que para Solo asesinatos en el edificio, y la serie lo juega hasta el fondo.

Mabel, Oliver y Charles, durante su "interrogatorio" de Sting.
Mabel, Oliver y Charles, durante su "interrogatorio" de Sting. / Craig Blankenhorn (Hulu)

Las maniobras pasivo-agresivas de la conserje o los modos dictatoriales de Bunny, que sería algo así como la presidenta de la comunidad (y que sería muy amiga de la Fran Lebowitz de Supongamos que Nueva York es una ciudad), aportan especificidad al Arconia y, de paso, preparan el terreno para el misterio de la segunda temporada. Ninguno de los vecinos se salva de ser sospechoso porque todos tienen alguna excentricidad y porque, al mismo tiempo, en realidad ninguno se conoce. El Arconia (que en realidad es el edificio The Belnord) está repleto de solitarios, lo que es igualmente otra característica muy de Manhattan. No podían haber elegido mejor canción para terminar la temporada que, precisamente, Manhattan.

El fandom del true crime

Uno de los aspectos que mejor funciona de la serie es su crítica y parodia del fenómeno generado alrededor del true crime y, en concreto, de los podcasts sobre el género. De la Cinda Canning interpretada por Tina Fey (que se parece físicamente mucho a Sarah Koening, la presentadora de Serial) a los fans del programa de Charles, Oliver y Mabel, Solo asesinatos en el edificio es siempre muy consciente de que todas las teorías y las obsesiones por determinados casos olvidan a menudo que están especulando con tragedias reales que afectaron a personas reales.

Martin Short y Steve Martin son dos fanáticos del true crime en 'Solo asesinatos en el edificio'.
Martin Short y Steve Martin son dos fanáticos del true crime en 'Solo asesinatos en el edificio'.

El último episodio reivindica la necesidad a las víctimas de todos esos casos al hacer que Tim Kono sea el narrador; el fandom tiende a centrarse en la figura del asesino y aparta a sus víctimas como si no formaran parte de la ecuación. El trío protagonista se plantea a menudo abandonar cuando se da cuenta de que manejan datos sobre personas con nombre y apellidos, con vidas y sentimientos, y que no son ideas abstractas.

Es parte de los aspectos más serios de la ficción, que se entrelazan con el show de comedia física de Steve Martin cuando Charles busca ayuda después de haber sido envenenado, el experto manejo de Martin Short de la tendencia al histrionismo de Oliver o lo bien que encaja Selena Gómez en el papel del straight man en medio de su comedia. Conseguir el equilibrio entre el humor, la evolución de sus personajes, la resolución satisfactoria del misterio y la presentación de secundarios memorables (como la detective Williams) no es sencillo, pero Solo asesinatos en el edificio hace que parezca fácil.

No hay que desestimar el encanto de la vieja escuela.