'Sky Rojo' es una trepidante huida hacia adelante que acaba cruzando una línea muy peligrosa
Netflix
'Sky Rojo' es una trepidante huida hacia adelante que acaba cruzando una línea muy peligrosa

Es el pelotazo con el que Netflix quiere arrasar en marzo y, viendo las reacciones que está provocando, a buen seguro que van a ser miles los que se monten en el coche con Coral, Wendy y Gina. Pero no todos llegarán al final del viaje con el mismo regusto en la boca. 'Sky Rojo' da lo que promete, sí. Una mezcla de acción sin freno y una vertiginosa persecución con unos personajes que intentan engancharte, pero por el camino recurre a la banalización de unos temas tan espinosos... que igual se ha pasado arriesgando...

Por Israel Alejandre Carbajo - 22 Mar 2021

Los clubs de alterne intentan atraer con sus neones. Es esa cubierta de luces hipnóticas que pretenden cegarte y que no veas lo que ocurre dentro. Que no te plantees lo que pasa de verdad entre esas cuatro paredes, pero que no esconden su intención: llamar poderosamente tu atención. Sky Rojo llama tu atención desde el segundo uno con esas mismas luces de neón. El tráiler nunca escondió sus intenciones.

Sky Rojo nos habla de tres mujeres que por diferentes vicisitudes de la vida acaban en el club Las Novias, un prostíbulo que mezcla fetichismo sexual, sordidez y luces de fantasía a partes iguales. Los creadores de la serie han querido darle este toque visual tan agresivo y tan alejado de la verdad a propósito. Sky Rojo no representa una realidad, no quiere hacerlo. Solo quiere decir que el problema de la prostitución existe. Que está ahí. Pero ni viene a juzgarlo, ni a ponerlo en entredicho, ni a mostrar su verdad.

Aquí venimos a huir y a sentir la adrenalina

Si estáis buscando eso, si pretendéis que la serie se posicione de forma tajante, os váis a llevar un chasco. Sky Rojo nos mete en un mundo de prostitución sí, pero sus tres protagonistas femeninas sólo pretenden huir de él. Una vez que empezamos la huída podrían ser cualquier otra cosa y no prostitutas porque lo que de verdad importa es la persecución a la que se ven sometidas, la acción sin freno, el blockbuster. Y lo apuestan todo a ello. A esa huida a cualquier precio. Pistola en mano si hace falta. Es un juego del gato y el ratón. Ellas, los ratones. Ellos, los gatos. Y aquí los tenéis a todos.

Ellas deciden romper sus cadenas y hacerse dueñas de su propia vida a costa de unos protagonistas masculinos que son malos, muy malos. Horribles en sus intenciones. Porque, y sin entrar en demasiados spoilers, alguno de ellos llega a comparar el club con una especie de oasis en el que rescatan a almas perdidas. Y es en este punto en el que la serie corre el riesgo de patinar hasta caer por un precipicio. Se banaliza hasta el extremo algo tan espinoso como la prostitución. Una lacra en la que España está a la cabeza. Somos el país de Europa donde más se paga por sexo. Y precisamente ahora, coincidiendo con el estreno de Sky Rojo, el Gobierno ha anunciado que está pensando en aprobar una ley que prohíba la prostitución. ¿Casualidad? Quién sabe, pero el tema es que Sky Rojo no está buscando nada de esto.

Tarantino como inspiración formal

Sky Rojo usa la prostitución como una excusa. Usa su mundo de neones y de mujeres maltratadas para colocar una persecución que no da respiro y mostrarnos unos personajes pasados de vueltas que son tremendamente interesantes... pero que chocan con una realidad que te hace torcer el gesto. Porque hay ciertos temas con los que es muy, muy difícil desconectar, hacer click en tu cabeza, dejarte llevar y disfrutar de esa adrenalínica huída. La serie está rodada con un pulso tremendo y sus 25 minutos por episodio te dejan siempre con ganas de más. El ritmazo es sin duda su gran virtud junto con una estética que hubiera firmado ese director de gustos eclécticos de nombre Quentin... y apellido... ya sabéis cuál. Hay paralelismos tan claros que hasta el primer coche del personaje de Verónica Sánchez parece sacado del mismo garaje que la Pussy Wagon de Uma Thurman en Kill Bill.

Esas letras en el coche rojo de Coral son una inspiración clara de las de la 'Pussy Wagon' de 'Kill Bill'.
Esas letras en el coche rojo de Coral son una inspiración clara de las de la 'Pussy Wagon' de 'Kill Bill'.

Todo ese universo que te atrapa sin remedio se da de bruces con el que puede ser el gran talón de Aquiles de la serie y con el que muchos espectadores chocarán. Es una pregunta que de vez en cuando y mientras estás viendo la serie te viene a la cabeza: "¿es correcto banalizar la prostitución?". El debate solo acaba de empezar.