'Sex Education': las siete lecciones (y no solo de sexo) de las tres primeras temporadas de la serie
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'Sex Education': las siete lecciones (y no solo de sexo) de las tres primeras temporadas de la serie

Ahora que sabemos que habrá una cuarta temporada de 'Sex Education' es un buen momento para repasar lo que hemos aprendido en las tres entregas anteriores gracias a los alumnos del Instituto Moordale.

Por María G. Lomas - 05 Oct 2021

La tercera y, de momento, última temporada de Sex Education llegaba a mediados de septiembre y había tantas ganas que ha sabido a poco. Por eso ha sido tan bien recibida la noticia de la cuarta temporada de la serie. No sabemos cuando llegarán los nuevos capítulos ni tampoco a quién volveremos a ver, pero vamos a repasar lo que hemos aprendido hasta ahora.

1 La importancia de la ortografía

Empezamos por una de las protagonistas, Maeve Wiley (Emma Mackey) que a lo largo de la serie ha tenido grandes momentos en los que ha demostrado su inteligencia y lo poco que le importa lo que los demás piensen de ella. Utiliza su irónico sentido del humor y su carácter borde como coraza para evitar sufrimientos innecesarios porque bastante tiene.

Y aunque es difícil elegir, si tenemos que quedarnos con una escena sería el momento de la primera temporada en el que va a la baño y descubre una pintada refiriéndose a ella como "muerdepollas". Nada más leerla coge un lápiz y en lugar de tacharla la corrige porque está mal escrita. Ahí encontramos todos los rasgos del mordaz personaje. Y eso nos lleva a la siguiente lección.

Maeve Williams esconde mucho más detrás de su imagen de malota del insti.
Maeve Williams esconde mucho más detrás de su imagen de malota del insti. / Netflix

2 Saber mirar más allá de los estereotipos

Si hay algo en lo que la serie de Netflix sienta cátedra es en esto. Empezando de nuevo con Maeve cuyo aspecto, situación familiar y económica ofrecen una imagen de ella que se va rompiendo conforme avanzan los episodios dando a conocer un poco más más del personaje. Otro tanto de lo mismo ocurre con Jackson Marchetti (Kedar Williams-Stirling), el exitoso y popular deportista del instituto que parece que lo tiene todo y, sin embargo, no es feliz porque está viviendo el sueño de otra persona y nadie, ni siquiera sus madres, le preguntan si eso es lo que realmente quiere porque lo dan por hecho.

Y para rematar, si al final de la temporada el matón de Moordale, Adam Groff (Connor Swindless), dio el primer paso para mostrarse tal y como es; en la tercera le hemos visto luchando contra su estereotipo y buscando quién es realmente, qué quiere y como aceptarse y quererse a sí mismo. Por último, en otro giro de los acontecimientos de la tercera temporada Ruby también ha demostrado tener su corazoncito detrás de la imagen superficial.

3 Juntas es mejor, siempre

La escena del autobús es, sin duda, una de las mejores de 'Sex Education'.
La escena del autobús es, sin duda, una de las mejores de 'Sex Education'. / Netflix

No podíamos olvidarnos de una de las mejores escenas y por la que merece la pena toda la serie. Sucede en uno de los mejores episodios de la segunda temporada, en el que parte de las protagonistas están castigadas en la biblioteca hasta que encuentren algo que las una y qué pasa. Pues que al final lo encuentran. Y en el proceso se muestran, con sus miedos, al resto y dan sentido a la palabra sonoridad en la escena del autobús, porque Aimee Gibbs (Aimee Lou Wood) les ha confesado la agresión que sufrió en el autobús y que ahora le da miedo subir al bus y ellas deciden acompañarla al día siguiente.

4 Hay que conocerse y aceptarse a uno mismo

Una de las claves de la temporada es la aparición de personajes no binarios en la serie que tendrán mucho que decir de los métodos de la nueva directora que, entre otras cosas, impondrá el uso de uniforme. Una de las cosas que aprendemos de Cal Bowman (Dua Saleh)y de su relación con Jackson es que no hay nada como conocerse a uno mismo y ser el primero en valorar quién eres.

En ese proceso encontraremos también a Adam, a quien le cuesta mostrarse tal y como es porque él mismo no acepta quien es. En eso contrasta totalmente con Eric que se encuentra en un momento muy diferente de su vida y será, en parte, el problema de la pareja.

Y por último, Lily Iglehart (Tanya Reynolds) que pasa por un momento complicado cuando Ola Nyman (Patricia Allison) le explica que le gustaría que su relación fuese algo más real y que no estuviese todo el tiempo basada en los roles y las fantasías extraterrestres de Lily. La joven no se lo toma bien y por primera vez se ve a si misma como una friki decidiendo dejar de ser lo que realmente es, aunque no será tan fácil. En ese proceso tampoco ayuda la decisión de la nueva directora de imponer uniformes e impedir que los alumnos se expresen a través de su imagen.

5 No pasa nada por pedir ayuda

Pensar que solas o solos podemos con todo es un error habitual que se relaciona con la fortaleza y nada más lejos de la realidad. Es una de las lecciones de Aimee porque finalmente acepta el consejo de su amiga Maeve y decide hablar con la doctora Jean F. Milburn (Gillian Anderson) para superar las secuelas que arrastra tras la agresión sexual en el autobús.

6. La amistad es amor verdadero

Esta es la lección que extraemos de la relación de dos parejas de la serie. Por un lado, Otis Miburn (Assa Butterfield) y Eric Efiong (Ncuti Gatwa), dos amigos que se conocen desde niños y eso les permite hablarse con total sinceridad y superar los malos momentos, que también los han tenido en la serie.

Eric y Otis siguen siendo tan amigos como siempre en la tercera temporada de 'Sex Education'.
Eric y Otis siguen siendo tan amigos como siempre en la tercera temporada de 'Sex Education'. / Netflix

Por otro lado, están Aimee y Maeve que aunque también han sido amigas desde niñas comenzaban la serie algo distanciadas y viéndose solo a escondidas porque Aimee pertenecía al grupo de los intocables. A partir de la segunda temporada, su unión se refuerza y tienen un gran momentazo cuando en la tercera temporada Aimee le propone a Maeve ser una como la mamá de la otra, ya que Maeve no tiene madre y la de Aimee tampoco es perfecta, y cuidarse como tal.

En la tercera temporada Aimee y Maeve estarán más unidas que nunca.
En la tercera temporada Aimee y Maeve estarán más unidas que nunca. / Netflix

7 No hay que renunciar a los sueños por nadie

Suena poco romántico, pero es uno de los mejores aprendizajes de la serie. Normalmente uno suele arrepentirse de las cosas que no se hacen y la frustración puede ser mucho mayor si se deja de hacer algo por una persona que quizá en el futuro no esté en nuestra vida.

Al final, la vida son decisiones y bien lo sabe Maeve que cuando por fin aclara las cosas con Otis tiene que decidir si se queda para apostar por su relación o si coge un avión para cumplir su sueño de estudiar en Estados Unidos gracias a una beca.