La serie favorita de Serielistas en abril: 'Search Party'
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La serie favorita de Serielistas en abril: 'Search Party'

Cada mes, uno de nuestros críticos recomendará la serie con la que más ha disfrutado en estas semanas. No tiene por qué ser la mejor, aunque en ocasiones, probablemente, coincidirá con ella, sino aquella cuyo visionado ha resultado más entretenido o satisfactorio. En abril, esa serie ha sido 'Search Party'.

Por Álvaro Ortiz - 05 May 2021

“No podemos odiarnos por querer darle algo más de sentido a nuestras vidas”. Habla Elliot Goss, uno de los personajes que mejor refleja el tema de Search Party: la crisis de los 25. El estreno de su cuarta temporada en TNT nos hace rescatar del olvido esta interesante comedia negra que, si bien fue lanzada hace años, en el otoño de 2016, no ha logrado hasta la fecha una popularidad destacable en nuestro país. Y es una pena, pues se trata de una propuesta con personalidad, fresca y vertebrada en torno a tres puntos irresistibles: situaciones absurdas, misterio y existencialismo millennial.

El relato lo protagoniza la actriz Alia Shawkat (Arrested Development), quien da vida a Dory, una veinteañera de Brooklyn que un día decide embarcarse en la búsqueda de Chantal, una antigua compañera de universidad que ha desaparecido en extrañas circunstancias y a la que apenas conocía. Convencida de que la joven corre un grave peligro, Dory se convierte en detective amateur, arrastrando con ella a Drew, su novio, y a sus amigos Portia y Elliot, quienes parecen haber encontrado un filón para ganar followers pareciendo afectados por el suceso. Sin embargo, a medida que la investigación avanza, la situación se vuelve más y más peligrosa.

A la hora de concebir su universo narrativo, Search Party aprovecha la experiencia personal de dos de sus creadores, Sarah-Violet Bliss y Charles Rogers (Fort Tilden), quienes han vivido en Brooklyn y, según ellos, “saben muy bien las absurdeces que hay”. A eso hay que añadir la visión que tiene el equipo acerca de Nueva York, una ciudad “sucia y asquerosa” en la que Rogers siente que “el peligro y la oscuridad acechan en cada esquina”. Todo ello conforma una atmósfera amenazante pero simpática y con una amplia variedad de ambientes distintos: desde despachos de lujo en rascacielos hasta tenebrosas sectas ocultas en trastiendas.

El excepcional elenco de 'Search Party' es uno de sus puntos fuertes.
El excepcional elenco de 'Search Party' es uno de sus puntos fuertes.

Al tratarse de una historia protagonizada por veinteañeros, no faltan pisos a medio decorar ni becarios trabajando gratis para multinacionales. Pero donde de verdad está el jugo es en el discurso que tiene la serie sobre la frustración que comparte la juventud hoy; sobre ese momento en el que, después de estudiar una carrera y hacer todo lo que se supone que hay que hacer, comparas cómo te habría gustado que fuera tu vida y cómo parece que va a terminar siendo. Esta tesis se refleja brillantemente en Dory, para quien la desaparición de Chantal no sólo resulta un entretenimiento excitante, sino un propósito que dé algún sentido a su vida.

Lo mismo pasa con Drew, Portia y Elliot, tres jóvenes del Brooklyn hipster que se buscan la vida como pueden y cuyas motivaciones representan las grandes miserias de la cultura millennial: el egocentrismo y, sobre todo, el postureo. La serie no tiene el más mínimo problema en reírse de ellos y hacer de sus tragedias una sátira, pero sin caer jamás en un retrato superficial o frívolo. De hecho, aunque de inicio se nos presenten como gente mezquina, que lo son, el guion dedica tiempo a humanizarles, construyendo el universo personal de cada uno, compartiendo con el espectador sus aspiraciones, miedos e intimidades, y dotándolos así de una entidad propia que hace que no se queden exclusivamente en comparsas al servicio del gag.

Search Party disfraza todo lo anterior con una historia que mezcla humor negro, a ratos absurdo, y un misterio de exquisito toque noir. El resultado recuerda inevitablemente a Misterioso asesinato en Manhattan de Woody Allen, pues además explora la misma premisa: situar a personajes ordinarios en situaciones extraordinarias. Una fórmula que, en cualquier caso, nos brinda una sucesión de enredos y momentos hilarantes en un viaje que resulta sorprendentemente introspectivo. Y es que el macguffin de la desaparición de Chantal abre un abanico de preguntas que cualquier joven cercano a la treintena se ha hecho y le ha dado miedo responderse. Por todo, estamos ante un título diferente, encantador y con una duración por episodio que lo termina de hacer peligrosamente adictivo. Lo tiene todo para ser la serie que desearías estar viendo.