El remake americano de ‘Utopia’ con John Cusack parece más real que nunca
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El remake americano de ‘Utopia’ con John Cusack parece más real que nunca

La adaptación de la serie homónima británica está ya disponible en Amazon. La pandemia del coronavirus que vivimos en la actualidad cambia la perspectiva con la que se ve una serie que al inicio del proyecto era futurista. Y es que hablamos de un proyecto que comenzó en 2013 y se estrena en 2020.

Por María G. Lomas - 30 Oct 2020

John Cusack protagoniza Utopia, el remake americano que llega este otoño a Amazon y que supone el estreno del actor en un proyecto televisivo. La serie británica original (2013-2014) se convirtió en una serie de culto con sus dos únicas temporadas al aunar en una serie una historia apocalíptica, humor negro, intriga criminal y toques de ciencia-ficción. Ingredientes que se mantienen en la nueva versión.

Esta adaptación corre a cargo de Gillian Flynn (Gone Girl, Sharp Objects), que en un encuentro con la prensa, explicaba cómo ha cambiado el contexto desde el inicio del proyecto: "Cuando en 2013 acepté hacer esta serie, la idea de una pandemia sonaba muy futurista, en el borde de la ciencia-ficción", admitió Flynn.

También Cusack afirmaba que ver la serie puede ser una experiencia surrealista tal y como está el mundo que nos rodea: "Con la costa oeste de EEUU ardiendo por los incendios y con una pandemia, lo único que puedes decir realmente cuando salga esta serie es que es una experiencia surrealista", explicaba el actor.

La serie cuenta con un reparto coral y junto a John Cusack, haciendo de médico —"una mezcla de Willy Wonka con TED Talk en el apocalipsis"—, están Sasha Lane (Hellboy) o Rainn Wilson (The Office).

Profecías que se cumplen

Utopia no es una serie sobre una pandemia —al menos no es como está concebida— si bien será inevitable que el espectador se centre en esa trama. La diferencia entre la ficción y la realidad es que en la serie la expansión del virus forma parte de una conspiración para dominar el mundo.

Así lo explicaba Gillian Flynn ante los medios: "Mi interés tenía muy poco que ver con la pandemia, no estaba interesada en hacer algo como Outbreak (1995). Eso solo era una de las piezas de este thriller de conspiración (...)", dijo.

La serie comienza con un grupo de fanáticos de un cómic, Dystopia, que relata unos desastres que se acaban produciendo en la vida real. Convencidos de que, además de ser un buen cómic, la novela gráfica tiene algo de profético, van más allá cuando descubren que hay una secuela llamada Utopia.

El salto a la televisión de John Cusack

John Cusack es una cara conocida del cine de los 80 y los 90 (Cómo ser John Malkovich, Alta fidelidad, El cuervo). Y en los últimos años ha entrado en el ámbito de las plataformas de streaming, pero siempre haciendo cine (Cell).

El de Utopia es el primer proyecto de serie en el que se embarca y explicaba los motivos: "En la mejor televisión, cada episodio es necesario para contar una historia de diez, veinte o treinta horas. Pero hay también una televisión que incluye elementos de telenovela, de 'vamos a hacer más episodios, a poner una bonita trama secundaria (...)'. Y eso para mí es un aspecto negativo de la televisión", argumentó.

Son muchas las estrellas de cine que en los últimos años están encontrando en las múltiples plataformas proyectos que les hacen sentir seguros a la hora de pasar del cine a las series de televisión, un género considerado menor hasta ahora. "En Utopia todo era muy sólido (...). No había ningún personaje innecesario, ninguna trama B: era realmente una obra intensa y rigurosa así que pensé que, si iba a hacer televisión, no iba a encontrar nada mejor que esto", justificó Cusack.

Un proyecto complicado

La gestación de Utopia no ha sido nada fácil y en un encuentro con medios de comunicación, Gillian Flyn explicaba que ella llegó por David Fincher, con quien había trabajado en Gone Girl, y quien —en un principio— iba a dirigir el remake de Utopia para HBO.

Sin embargo, los recortes de un 10% en el presupuesto para la serie impedían que Fincher hiciera lo que tenía en mente. Su versión era diez veces más cara que la original británica y finalmente desistió de seguir adelante con el proyecto.

Eso sucedió en 2015 y entonces Flyn tuvo que modificar los guiones para abaratar la serie: "Tuve que reescribir la serie, abaratar una serie realmente cara, que fue por lo que se desmoronó entonces, quitar algunos episodios para hacerla más asequible... Porque es básicamente como una cara road movie en la que vas quemando cosas aquí y allá. Digamos que no es Cheers, donde regresas al bar en cada episodio", ironizaba ante los medios. Finalmente, siete años después el proyecto ve la luz gracias a Amazon Prime Video.