Tres razones por las que debes dar una oportunidad a 'Pose'
HBO
Tres razones por las que debes dar una oportunidad a 'Pose'

La tercera temporada, que llega mañana a HBO España, será la última de 'Pose', la serie que nos ha acercado a la escena dancehall de Nueva York durante los 80 y los 90. La comunidad creada a su alrededor, y los estragos que todavía causaba el sida en 1994, centrarán unos últimos capítulos que nos sirven para recomendar la ficción producida por Ryan Murphy.

Por Marina Such - 03 May 2021

La última serie que la productora de Ryan Murphy creó para FX, antes de mudarse a Netflix, fue Pose, una creación de Steven Canals que se centraba en un universo muy concreto: la escena underground del ballroom neoyorquino de finales de los 80, una comunidad que acogía a las personas latinas y afroamericanas, queer y transgénero a las que la sociedad de la época empujaba a vivir en sus márgenes.

La serie fue pionera en contratar al mayor reparto de mujeres trans de la televisión estadounidense, actrices en su mayoría desconocidas que, tres temporadas más tarde, pueden presumir de haber acaparado portadas y haber logrado que sus nombres figuren siempre entre las posibles nominadas al Emmy, aunque solo Billy Porter haya logrado hasta ahora colarse en los premios. Dominique Jackson, Indya Moore y MJ Rodríguez repiten en los nuevos episodios que, aunque sean los últimos, nos ofrecen una gran oportunidad para nos subamos al carro de la serie si no lo hemos hecho nunca. Te damos estas tres razones para ello.

Una cápsula del tiempo

La primera temporada de Pose empieza en 1987. Su protagonista es un joven negro, aspirante a bailarín, al que echan de su casa cuando su padre descubre que es homosexual. A través de su peripecia vital, la serie nos lleva a una época muy concreta de la historia de Nueva York: la de los brokers de Wall Street que querían hacerse muy ricos muy rápido y para quienes Donald Trump, entonces un magnate hotelero multimillonario siempre rodeados de rubias de Europa del Este, era el hombre a imitar.

El contraste entre esa parte de la sociedad y la que se reunía en los balls, jóvenes marginados por su color de piel y su identidad sexual, nos dice todo lo necesario sobre la época, especialmente en la manera en la que las mujeres trans se ganaban la vida, con la prostitución como único recurso. En el horizonte empieza a aparecer el fantasma del VIH, que ganará más importancia en las siguientes temporadas.

La comunidad del ballroom

Las casas del ballroom funcionan como familias escogidas en 'Pose'.
Las casas del ballroom funcionan como familias escogidas en 'Pose'.

El término "familia escogida" alcanza en Pose su máxima dimensión. En los balls se compite agrupados en casas, y estas están dirigidas por una persona que es la Madre porque ejerce como tal. Los integrantes de cada casa son personas que no tienen otro lugar donde ir y que encuentran ahí una comunidad que los acepta como son, los cuida y les ofrece una sensación de pertenencia.

El esfuerzo de Bianca por ser la mejor Madre posible para los chicos y chicas de su casa es una parte muy importante de su personalidad, además de ser uno de los personajes con mejor corazón de la televisión actual. Las relaciones que se establecen entre ellos, apoyándose cuando buscan otros trabajos o están en dificultades, son el centro de la ficción.

El retrato de la epidemia del sida

MJ Rodríguez y Billy Porter, en la tercera temporada de 'Pose'.
MJ Rodríguez y Billy Porter, en la tercera temporada de 'Pose'.

Junto con It's a sin, Pose es la otra serie que más en profundidad ha tratado los estragos que el sida causó entre los 80 y los 90. Su mirada es más reivindicativa porque sus personajes deciden actuar contra las injusticias y la marginación que sufren los pacientes, en su mayoría hombres homosexuales. Varios de los personajes son seropositivos y algunos terminan desarrollando la enfermedad. Parece que Pray Tell, por ejemplo, tendrá que afrontar su mortalidad en la tercera temporada.

El sida acabó con la vida de toda una generación de jóvenes y en Pose quieren recordar cómo aquello afectó a la escena ballroom en la que se mueven los personajes. Todos pierden a personas muy cercanas y sienten una mezcla de tristeza, rabia e indignación. Pese a todo eso, Pose quiere ser inspiradora. La manera en que todos cuidan de los otros e intentan salir adelante sin vender su dignidad es el principal mensaje de la serie.