'Ragnarök' perpetúa una batalla entre dioses mitológicos que parece no acabar nunca
Netflix
'Ragnarök' perpetúa una batalla entre dioses mitológicos que parece no acabar nunca

Sorprendió porque era difícilmente clasificable en un género concreto. 'Ragnarök' regresa con su segunda temporada para escenificar una batalla de los dioses que también ha servido de inspiración para otras series que han modernizado el concepto audiovisual de la mitología.

Por David Martín - 25 May 2021

No tenía las pretensiones de otras pero, poco antes de la pandemia, Ragnarök, que significa, literalmente, destino de los dioses se convirtió en un auténtico fenómeno social en los países nórdicos. Tanto, que Netflix se apresuró a confirmar una segunda temporada que se estrena este jueves. ¿La clave de su éxito? Modernizar la mitología nórdica desde el punto de vista juvenil pero manteniendo cierta sobriedad, con el objetivo de concienciar sobre el cambio climático. Sí, parece mentira pero su creador, Adam Price, logró aunar los poderes de Thor, la magia y las batallas de los dioses con una de las preocupaciones del presente y el futuro de la Humanidad.

Quizás sea por los paisajes, por la riqueza de sus leyendas o porque la mitología nórdica no tiene nada que envidiar a la griega, la romana o la egipcia, pero lo cierto es que el producto fantástico del norte de Europa engancha, y Ragnarök no es el único ejemplo.

'Equinox': Lo bueno, si breve…

Seis capítulos bastaron para que la danesa Equinox convenciera a la crítica. Decían de ella que era la nueva Dark y, aunque no llegó a su éxito, su trama juvenil de halo misterioso, las desapariciones inexplicables de un grupo de estudiantes ligadas a antiguos rituales y la excelsa interpretación de Danica Curcic (The Mist) la convierten en un producto muy recomendable. Quizás en su debe se puede reseñar que el componente mitológico parece marcharse por momentos entre los dramas familiares y la búsqueda de su hermana por parte de Astrid, la protagonista. Demasiados secretos, demasiadas mentiras y un buen puñado de flashbacks para una serie que se puede ver completa (y sin demasiado esfuerzo, aviso) en Netflix.

Mitología a la americana

Si piensas en dioses y únicamente te vienen a la cabeza Zeus, Apolo, Júpiter, Vulcano o Rá, es que no has visto (todavía) American Gods: estás tardando porque es una historia de dioses a la americana, con todo lo que ello implica. En esta serie se mezclan los dioses, antiguos y modernos con el mundo terrenal. Una realidad extraordinaria que vamos descubriendo en cada capítulo de la mano de Shadow Moon (Ricky Whittle) y del Sr. Wednesday (Ian McShane) hasta que estalla la gran batalla entre las deidades de antes y los de hoy. Los poderes de unos y otros se exponen en un buen producto desde el punto de vista audiovisual, quizás algo lento en el desarrollo por momentos a pesar de la violencia, la sangre y las escenas de sexo explícito. American Gods sorprendió en la primera temporada, bajó el nivel en la segunda y lo recuperó, en buena medida, en la tercera.

Los dioses del Anime

Hasta 2022 habrá que esperar para ver la segunda temporada de Sangre de Zeus en Netflix. Hablamos, quizás, de la más puramente mitológica de las series de las que hemos hablado en estas líneas con el añadido, además, de tener el favor de la crítica anime. Recuperamos la figura de Zeus para seguir la lucha de su hijo mitad mortal (Herón) por salvar el cielo y la Tierra. Los innumerables enemigos humanos y divinos lo convierten en un auténtico héroe para la Humanidad. Las escenas de acción son espectaculares y utilizan los mejores recursos del anime japonés para contar una historia que, seguramente, ya hayamos visto en algún sitio pero no contada como en Sangre de Zeus. La banda sonora, acompañante imprescindible para un producto 2D que, ni mucho menos, queda anclado en la antigüedad.

La Antigüedad, con mayúscula, es tan fantástica como apasionante. Pero, sin duda, el mérito de las series con la mitología como punto de partida es el de actualizar un género que nunca se cansa de crear nuevas historias o renovar, con un alto grado de acierto, las que todos o casi todos conocemos.