Netflix, del mercado negro a las suscripciones compartidas
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Netflix, del mercado negro a las suscripciones compartidas

Es la plataforma de vídeo bajo demanda más importante del momento pero, no por ello, Netflix escapa a la realidad de la piratería y los usos fraudulentos de sus cuentas. Sus usuarios padecen los agravios de convivir con un mercado negro y sus propios hábitos, aunque consentidos, provocan que la compañía deje de ingresar cantidades millonarias cada año.

Por - 24 Aug 2020

Netflix llegó a nuestro país hace cinco años, concretamente el 20 de octubre de 2015. Lejos quedaron los artículos con titulares con preguntas como '¿qué es Netflix?, ¿cuándo llegará a España?, ¿cuánto costará?', u otros con afirmaciones como 'ya sabemos cuándo llegará a España la plataforma de contenidos en streaming que arrasa en EEUU'. Hoy Netflix, como concepto, es una realidad absolutamente integrada en nuestra cotidianidad como consumidores de contenidos audiovisuales. Llega con señalar que en España la plataforma supera ya los nueve millones de suscriptores.

Netflix ya está disponible en más de 190 países

Pero, en estos cinco años, los de California han llegado a muchos más lugares del mundo. El mapa impresiona, ya que sus servicios de vídeo bajo demanda están disponible en 190 países. De hecho, ya es más sencillo señalar dónde no hay Netflix que al revés.

Mapa de países en los que Netflix está disponible
Mapa de países en los que Netflix está disponible

Cultura Netflix

Aunque España tiene sus particularidades, hay muchos elementos comunes a todos estos países que indican un claro cambio de ciclo en una industria que lleva años tratando de reencontrase. Tanto es así, y tan protagonista se siente Netflix en el proceso, que sus community managers llevan dos semanas bombardeando la red social para profesionales LinkedIn con publicaciones que anuncian el lanzamiento del libro Netflix y la cultura de la reinvención.

Una guía sobre cómo triunfar en las empresas de un mundo nuevo

Se trata de una guía sobre cómo triunfar en las empresas de un mundo nuevo y ha sido anunciado con consignas como "No quiero que mis empleados sientan que trabajan para Netflix, quiero que sientan que ellos son parte de Netflix". Esa frase está firmada por el propio Reed Hastings, el fundador del gigante del entretenimiento. El caso es que, pese a todo esto, es obvio que incluso Netflix sigue experimentando para encontrar el equilibrio perfecto en ese nuevo y cambiante mundo que la propia plataforma está ayudando a construir.

Cita de Reed Hasting - Netflix
Cita de Reed Hasting - Netflix

¿Cómo empezó el mundo de las suscripciones?

A muchos, quizá los más jóvenes, seguro que les cuesta recordar que hace no tanto tiempo tratábamos de escapar de ellas como fuera. Sencillamente, nos costaba pagar cuotas fijas por cosas que en nuestra cabeza creíamos gratis. Desde luego, la televisión era una de ellas. Pero no la única. La industria de la música también fue dando bandazos hasta que cada vez más gente aceptó que Spotify o Apple Music pasaran a formar parte de sus vidas.

La piratería sigue siendo un tema pendiente de solución

Por un lado, todo esto vino a mitigar un problema enorme, el de la piratería. Aunque éste, a día de hoy, sigue siendo un tema pendiente de solución. Hay que recordar que, hasta no hace tanto, la gente utilizaba nombres como eMule o uTorrent en lugar de otros como Netflix, Filmin o HBO.

De videoclubs digitales o portales con catálogos de vídeo bajo demanda han pasado a convertirse en promotoras de contenidos

El hecho de que los nuevos catálogos fueran enormes e incluyeran estrenos y contenidos de calidad hizo que emperezáramos a abrazar la idea de suscribirnos. De hecho, el poder que están adquiriendo las plataformas es tan desmesurado que parece que la industria cultural, en cierto modo, acabará siendo lo que ellas quieran que sea. De videoclubs digitales o portales con catálogos de vídeo bajo demanda han pasado a convertirse en productoras, distribuidoras y promotoras de contenidos, haciendo que casi todo lo que se estrena tenga que pasar por su filtro. Las mediciones de audiencias son suyas y las decisiones sobre qué contenidos deben o no producirse en el sector también lo acabarán siendo.

El nuevo mercado negro

Se parece más, de hecho, a la vieja piratería que a la de hace unos pocos años. Antes de que triunfaran los portales del intercambio masivo de contenidos, y de virus, entre los usuarios ya hubo plataformas y pirateo. Un buen ejemplo es Canal Satélite, que pertenecía a Prisa TV y posteriormente se llamó Canal Satélite Digital. La plataforma de televisión analógica por satélite fue lanzada el 1 de enero de 1994 y fue la pionera en ofrecer contenidos televisivos de pago en nuestro país. Igual que su principal competidora, Vía Digital, que pertenecía a Telefónica y fue creada en 1997, ambas dieron pérdidas en sus primeros años de vida. Esto provocó que en mayo de 2002 cerraran un acuerdo por el cual Prisa TV se hizo con Vía Digital tras una importante ampliación de capital. En aquel momento, el grupo resultante sumaba 2'5 millones de abonados. Solo Netflix ya cuadriplica esas cifras hoy en día en nuestro país.

Hoy el estilo ha cambiado radicalmente, pero el objetivo es exactamente el mismo

El tema es que en los 90 no era raro quedar con un amigo en plaza que supiera hacer llamadas gratis en las viejas cabinas que Telefónica tenía en las calles y luego ir a su casa y ver que tenía una tarjeta para ver 'El Plus' pirateado. Las cabinas se tragaban tantas monedas que hackearlas se veía casi como un derecho, y la televisión de pago era un concepto aún tan difícil de asimilar que cualquier acción pirata se juzgaba con pasmosa benevolencia. Hoy el estilo ha cambiado radicalmente, pero el objetivo es el mismo.

Para ser delincuente había que tener conocimientos

En aquellos tiempos, literalmente, un pirata visitaba la casa del usuarios y abría tu dispositivo para instalarle una tarjeta que le diera acceso gratuito a todos los contenidos de pago de tu plataforma. Esto tenía algo de sofisticado, aquellos técnicos vendidos al bando de los defraudadores, eran gente cualificada. O sea, que para ser delincuente había que tener conocimientos, aunque para ser sus clientes solo hubiera que tener jeta. Hoy, en cambio, el perfil ha cambiado. La palabra clave es phishing, y se refiere al proceso por el cual los piratas tratan de hacerse con tus claves y tu información personal en internet. La recepción de un email, que normalmente incluye amenazas del tipo "contesta rápido a este requerimiento de datos o podrías perder tu cuenta", podría ser suficiente. Una vez que las claves son sustraídas pasan al mercado negro y quien las compre podrá utilizarlas hasta que el legítimo propietario se de cuenta o decida cambiarlas por rutina de seguridad.

Las suscripciones de grupo

Como clientes buscamos calidad pero también queremos pagar lo menos posible y, si nos dan la opción, escogeremos el camino que lo permita. Sabido es que Netflix ofrece la opción del uso compartido de cuentas, parece incluso que lo promueve, porque resulta mucho más caro mantener una suscripción individual que formar parte de la colectiva. Si bien es cierto que las opciones de grupo son las únicas que han subido el precio en los últimos años.

Es facilísimo que uno acabe pringando en cuentas que no usa o gorroneando aquellas que necesita

Lo cierto es que, en la actualidad, lo que se estila es el intercambio. Yo te doy Fimin, tú me das HBO y, si tienes Netflix por ahí hablamos con mi prima que está en ATRESplayer. Con tanto lío, ni el Bizum nos saca del entuerto. Es facilísimo que una acabe pringada en cuentas que no usa o gorroneando aquellas que necesita y confundida en general con todo lo referente a las plataformas en las que anda metida. Casi todo cese de contraseñas va acompañado de un "no las prestes" pero, a más próximo es el círculo, más complicado es andar exigiendo explicaciones. ¿Quién pone orden? ¿Lo hacemos nosotros o lo harán las plataformas?.

Lo que puede hacer el usuario

Si piensas que tus compañeros de suscripción no están cumpliendo su parte del trato o que crees que tu cuenta puede haber sido pirateada tienes formas solucionarlo. Lo primero es ir a la web de Netflix desde un ordenador y acceder a tu cuenta con tu usuario y tu contraseña. Al pulsar tu foto de perfil se desplegará en menú el que debes de elegir la opción que pone 'cuenta'. Una vez dentro verás la opción de 'actividad de streaming reciente del dispositivo'. Ahí podrás consultar todos los dispositivos que se han conectado y también cuándo y dónde lo han hecho. Si no reconoces alguno o ves movimientos extraños podrías haber colmado la confirmación de tus sospechas. Más de uno se sorprenderá al hacer esta comprobación. El problema es que no podrás cerrar la sesión solo para ese dispositivo extraño, sino que deberás hacerlo para todos y reestablecer tus contraseñas. Cuando alguien quiera volver a iniciar sesión deberá pedírtelas de nuevo.

Lo que podrían hacer las plataformas

Obviamente, Netflix busca que las familias se suscriban a los planes más ambiciosos y que cada hogar pague el máximo posible. Al igual que un lanzamiento cinematográfico, si es apto para todos los públicos y se estrena en Navidades o en verano, puede llenar con más facilidad un cine, la plataforma busca que se conecten varios dispositivos en una misma casa. La plataforma prohíbe expresamente otro tipo de acciones con la siguiente cláusula en sus condiciones de uso:

"Todos los contenidos que se vean a través del servicio son para tu uso personal y no comercializable y no se pueden compartir con individuos fuera de tu hogar". Pero Netflix, igual que las demás plataformas, saben que esta práctica no solo existe, sino que está muy extendida.

Aunque no hay datos oficiales porque se trata de una realidad muy difícil de retratar, las encuestas a usuarios en EEUU alumbran que uno de cada tres usuarios podría utilizar el Netflix de familiares o amigos sin pagarlo. El cálculo fácil haría pensar que una empresa con ingresos anuales cercanos a los 1000 millones de euros estaría perdiendo cantidades ingentes de dinero por permitir estas prácticas. Pero el análisis no es tan fácil. Otras consultas a los usuarios indican que, aproximadamente, el 59'3% de los usuarios se mantendrían en el servicio pasando a tener una cuenta propia si la plataforma obligara. Pero esto significa que casi la mitad se marcharían o, al menos, amenazan con que lo harían. Está claro que Netflix tiene estudiado el negocio y si mantiene los planes actuales es por algo.

Actualmente, la plataforma ofrece un plan básico, uno estándar y uno premium

En España, de hecho, su táctica ha sido la de conseguir una gran cantidad de clientes y las únicas subidas de precios que ha hecho han sido a las cuentas compartidas. Una vez que la base de suscriptores empieza a ser enorme suben el precio y saco un gran beneficio. Actualmente, la plataforma ofrece un plan básico, uno estándar y uno premium. En el primero solo puede haber un usuario y cuesta 7'99 euros/mes desde 2015. El segundo permite conectar dos dispositivos de forma simultánea y su precio pasó de 9'99 euros/mes a 10'99 euros/mes en 2017 y 11'99 euros/mes en 2019. En esos mismos años de reajuste del precio la tercera forma de suscripción pasó de 11'99 euros/mes a 13'99 euros/mes y luego a los 15'99 euros/mes que cuesta en la actualidad. Esto significa que el modo de suscripción que permite hasta cuatro dispositivos conectados de forma simultánea ha subido su precio mucho más que los demás.

Netflix puede subir los precios cuando quiera

El caso es que Netflix puede subir los precios cuando quiera, solo que las tarifas reajustadas no se aplicarán hasta que pasen treinta días desde el anuncio de la subida. Por otro lado, si quisieran ponerse más estrictos y limitar el acceso a cuentas familiares podrían establecer varios mecanismos. Entre ellos se habla de la obligatoriedad de renovar contraseñas de forma periódica y de pedir identificación por huella dactilar o reconocimiento facial. Otro sistema sería la verificación en dos pasos con la que, al iniciar sesión, sería necesario el uso de códigos enviados por Netflix a los dispositivos. De todos modos, está por ver que la plataforma decida aplicar este tipo de acciones en el corto plazo, pues su impacto podría ser negativo y ya es líder sin necesidad de haberlo hecho.