El pasado oculto de Perry Mason
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El pasado oculto de Perry Mason

Buscar una serie que veías hace décadas y tratar de emular tus viejas sensaciones es una experiencia abocada al fracaso. Sencillamente, has cambiado y el mundo también lo ha hecho. Por eso es interesante ver cómo algunos personajes y las series de las que formaban parte cambian como nosotros para habitar el presente. Pero no todo vale, ¿qué tal lo habrá hecho HBO con Perry Mason?

Por Xaime Barreiro - 10 Jul 2020

Con un sombrero claramente grande para su cabeza y un traje que parece haber pasado por tres bodas seguidas sin pisar la tintorería, Matthew Rhys se ha puesto en la piel del abogado Perry Mason para la ficción de HBO. Valorar su esfuerzo por revisionar al mítico personaje pasará para muchos por la obligada comparativa con el canadiense Raymond Burr, que encarnó a Mason en la famosa serie de la CBS entre 1957 y 1966. En España se estrenó el cinco de octubre de 1960, una época en la que los doblajes a nuestro idioma todavía se hacían en Puerto Rico.

Raymond Burr en la serie de la CBS
Raymond Burr en la serie de la CBS

Aquella cita en blanco y negro los jueves por la noche se convirtió en una obligación para miles de personas. El que no tuviera televisión se iba a casa del vecino y todo el mundo se quedaba prendado de la pantalla hasta que Mason resolviera un nuevo caso. Aquel impecable soltero de mediana edad los satisfacía siempre con garbo manejando las palabras como un auténtico maestro.

Perry Mason es una creación del novelista Erle Stanley Gardner

Las tramas autoconclusivas estaban realmente elaboradas y los secundarios cumplían siempre con lo que de ellos se esperaba. Allí estaban la secretaria Della Street el investigador Paul Drake y el pobre Hamilton Burger, que perdía todos los casos contra Perry. Para la historia queda el hecho de que el actor que lo interpretó se presentó inicialmente al casting para hacer de Perry, mientras que Burr audicionó para ser el perpetuo perdedor. Sería Erle Stanley Gardner, el novelista que creó al personaje, quien decantaría la balanza en favor de este último para hacer de protagonista.

Matthew Rhys, un actor inconmensurable

Tras la emisión de las primeras entregas de lo nuevo de HBO para este verano, ya podemos deciros que Matthew Rhys, al que ya conocíamos por The Americans, ha salido bastante airoso en la compleja tarea de reinterpretar a un mito. Está claro que el galés es un gran actor y puede que sea lo mejor de la serie. Con seguridad, ha funcionado a su favor el hecho de poder moverse desde el revisionismo conceptual de los guionistas Rolin Jones y Ron Fitzgerald.

CBS llegó a hacer 271 capítulos de la serie de Perry Mason

Ambos creadores de la serie se han tomado la audaz licencia de indagar en los orígenes del personaje para crear lo que podríamos definir como una especie precuela. Este recurso, muy útil cuando se trata de rescatar clásicos, les ha permitido reinventar al personaje evitando el choque directo que supondría la coincidencia cronológica con la época de acción de su predecesor. Hay que tener en cuenta que, tras 271 episodios en televisión y casi una treintena de telefilmes, aquel personaje ya estaba un tanto trillado.

Matthew Rhys en un fotograma de la serie de HBO
Matthew Rhys en un fotograma de la serie de HBO

Atrapados en el pasado

Pero aquí llega la auténtica cuestión. ¿Qué necesidad tenemos de revisitar a Mason o conocer de la existencia de sus oscuros orígenes?. La respuesta fácil es que seguramente no tenemos ninguna y eso habrá llevado a muchos al hartazgo inmediato en cuando supieron de este estreno. A esto hay que sumar que, al igual que desde años ocurre en el mundo del cine, parece que hay abundancia de productores en Hollywood empeñados en que nos quedemos atrapados en una especie de eterno retorno al pasado. Nos preguntamos si la entrada de las series en ese bucle de la recreación en el pre, el post, el durante y el spin off, podría hacerlas perder la frescura con la que llegaron a nuestras vidas para acabar dejándonos suspendidos en un universo de viejos personajes que ya tuvieron su momento en la historia. Por otro, sabemos que ese viaje circular puede hacernos disfrutar mucho y llevarnos, incluso, a descubrir nuevos matices sobre aquello que ya creíamos conocer. Si no, que se lo pregunten a cualquiera que se haya acercado a ver El Joker del oscarizado Joaquin Phoenix.

El viejo Perry Mason inspiraba un trasfondo de aprobación moral en los espectadores

En el caso del Perry Mason de la serie estrenada en HBO el pasado mes de junio, no es de extrañar que algunos espectadores se hayan quedado confusos o desconcertados. El que Burr interpretó en su día era un abogado sagaz y sorprendente, pero también previsible y fácilmente reconocible. Su liturgia se repetía juicio a juicio y lo único que sus seguidores esperaban era comprobar una vez más su capacidad para doblegar lo aparente con su elocuencia y acabar alumbrando siempre la verdad. Lo hacía, además, en defensa de los injustamente acusados y, en última instancia, en pro de la razón y la justicia. Por eso había un trasfondo de aprobación moral en la forma en que el espectador le veía resolver los casos. Su legado estuvo tan presente en el imaginario colectivo que acabamos teniendo frases hechas con su nombre. Ahí están el “aquí no hay ni Perry”. También fue sonada en su día las referencias que Chiquito de la Calzada le hacía en sus chistes llamándolo “Perry Manso”.

El nuevo Mason despista distanciándose del que ya conocemos

Teniendo todo esto en cuenta, tenemos que decir que, por ahora, el protagonista de la serie de HBO nos despista. Nos obliga a tratar de imaginarnos cómo llegará a convertirse este personaje en el otro que ya conocíamos. Esto no tiene por qué ser necesariamente malo, más bien al contrario. Invita a pensar que va a haber una evolución y eso ya puede ser un buen reclamo para engancharse. Quien no conociera al original no tendrá estos dilemas y los que ya lo conocían podrán ver de nuevo al personaje con una calidad visual y una hechura narrativa mucho más moderna e impactante. El viaje en el tiempo os llevará a descubrir que en sus orígenes, y siempre bajo el enfoque de Jones y Fitzgerald, aquel abogado impoluto era un desaliñado detective privado al que no le faltaban la barba de cuatro días ni la mancha de huevo en la corbata. El nuevo Mason malvive mientras indaga en las intimidades de las estrellas de Hollywood de la época. La trama tiene lugar en la sórdida ciudad de Los Ángeles, sumida por aquel entonces en La Gran Depresión de los años treinta. Si os gusta ese tono lúgubre y oscuro propio del cine negro de aquellos tiempos os encontraréis a gusto desde el primer minuto. Los atrezos, los escenarios, el vestuario y, sobre todo, la iluminación están muy logradas para crear esa atmósfera.

En esta versión de Perry Mason, al personaje de Rhys le acompaña el recuerdo de un turbio pasado militar que está aún por ser explicado. Al igual que el truculento caso que, de forma impactante y arrolladora, se cruza en su camino en el primer capítulo. Nadie, ni entre sus benefactores ni entre sus enemigos, parece confiar en que Mason logrará esclarecer lo sucedido. Pero, por cómo ha sido presentado, resultaría de un inconformismo inusitado descolgarse de la serie sin llegar a comprobarlo. Por eso es seguro que nosotros seguiremos muy pendientes de cómo le vayan las cosas a este proyecto de abogado exitoso en próximas entregas. Su homólogo futuro nunca habría dejado escapar el caso y la certeza de que lo habría resuelto es casi absoluta. ¿Habrá en su pasado alguna clave que nos ayude a comprender cómo llegó a ese nivel de éxito y eficiencia? Si los guionistas consiguen demostrarnos que sí todo cobrará sentido y quizá llegue a valer la pena conocer los orígenes oscuros de Perry Mason.