'La casa de papel' llega a su fin y toca repasar lo que ha supuesto este fenómeno para nuestras series
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'La casa de papel' llega a su fin y toca repasar lo que ha supuesto este fenómeno para nuestras series

Empezó tímida, sin hacer mucho ruido pero tras 5 años de recorrido y 5 partes llenas de tensión, acción y robos imposibles se ha convertido en un fenómeno a escala planetaria. Es la serie más vista de la historia de nuestro país y la 2ª más vista de la historia de Netflix, solo superada por ese sorprendente megatón llamado 'El juego del calamar'. Ahora que 'La Banda' y 'El Profesor' están contra las cuerdas y en más apuros que nunca ha llegado la hora de desandar lo andado y ver cómo han llegado hasta aquí.

Por Israel Alejandre Carbajo - 03 Dec 2021

En 2017, Antena 3 estrenaba una serie. Se llamaba La casa de papel. Y su argumento parecía hasta inverosímil: una banda de ladrones se interna en la Fábrica de Moneda y Timbre para imprimir su propio dinero y acometer el atraco con rehenes más grande de la historia de nuestro país. Para hacerlo se necesitaban personas sin nada que perder y con el punto suficiente de locura como para no plantearse dónde se iban a meter. ¿Sus nombres?: Apodos. Todos ellos grandes ciudades. Tokio, Berlín, Denver, Nairobi, Bogotá...

Pero no hay atraco que pueda funcionar sin un cerebro detrás: El Profesor. El maestro titiritero. El que lo sabe todo. El que siempre va, no uno, sino varios pasos por delante de nuestra policía y nuestros servicios de inteligencia. A partir de ahí, la serie se las va arreglando para ir intercalando el asalto y robo con flashbacks para que vayamos empatizando y entendiendo las motivaciones de los personajes.

De todos ellos, Tokio (Úrsula Corberó), es la que se erigió desde un principio como el mayor ancla emocional de la serie. Quizás por ser la narradora de todo lo que iba ocurriendo más que por ser un personaje con el que empatizar.

Los comienzos en Antena 3

La serie ya dejaba intuir las señas de identidad que han acabado por hacerla famosa mundialmente: set pieces espectaculares, mucha tensión y una buena dosis de cliffhangers tremendos entre episodio y episodio (recordamos que al emitirse en abierto había que esperar toda una semana para saber lo que ocurriría en el siguiente).

El éxito de la serie fue relativo. Con el final de la segunda temporada, había llegado a su final. Además, argumentalmente, tenía todo el sentido. No había flecos sueltos. Era un final cerrado y complaciente. Pero la diosa fortuna había tirado los dados y les había tocado el gordo sin saberlo.

El paso a Netflix

A partir de esta temporada, la serie pasó a ser propiedad de Netflix.
A partir de esta temporada, la serie pasó a ser propiedad de Netflix.

En uno de los múltiples acuerdos entre Atresmedia y Netflix, La casa de papel llegó al gigante del streaming. La serie empezó a correr como la pólvora y además, en 2018, la ficción consiguió el Premio Emmy como Mejor Serie Internacional. Ninguna serie de nuestro país lo había conseguido hasta entonces. Los directivos de Netflix se pusieron a hacer números y se les llenaron los ojos con los símbolos del dólar. Compraron los derechos de la serie y encargaron una tercera parte. A partir de ahí, La casa de papel se convirtió en un megatón sin precedentes.

Tres temporadas completas más han terminado de redondear el fenómeno. Es la segunda serie de habla no inglesa más vista en la historia de Netflix y, en todo el mundo, son pocos los que no asocian ahora el Bella Ciao y las máscaras de Dalí a La casa de papel. Eso le ha traído una popularidad a sus actores principales que nunca esperaron.

Llega la fama global

Úrsula Corberó ha dado el salto a Hollywood. A Jaime Lorente le hemos visto ya como El Cid y con varios proyectos en la recámara. Él y Miguel Herrán también estuvieron en las primeras temporadas de Élite (otro éxito de Netflix) y este último también ha dado el salto al cine. Alba Flores encandiló con su Nairobi y Álvaro Morte, ahora mismo, es uno de los principales villanos en La rueda del tiempo. Está rodeado de actores internacionales y enfrascado en una producción muy ambiciosa.

Las repercusiones

Ahora que está tan cerca su final definitivo hay que reconocerle lo que esta serie ha supuesto y supone: el balance y el valor de La casa de papel para nuestra ficción son tremendamente valiosos. Ha sido un escaparate mundial en el que se demuestra que nuestras series se pueden codear de tú a tú con cualquiera. Sólo hay que tener una gran idea. Para eso han llegado las grandes plataformas. Con su alcance global, nuestra ficción puede llegar a lugares a los que hace pocos años era imposible. Hay más cantidad y más calidad. Y eso solo redunda en una cosa: nuestro beneficio.

La casa de papel ha sido un fenómeno. Nuestro primer fenómeno seriéfilo a escala global. Tanto que, como no podía ser de otra forma, hay que seguir ampliándolo todo lo que se pueda. Algo que antes veíamos como normal en las series norteamericanas y ya ocurre con las nuestras: La casa de papel tendrá un spin-off centrado en el personaje de Berlín. Y además, Corea del Sur (otro país que acaba de sentir en sus carnes lo que es pegar el pelotazo con sus series en todo el mundo) prepara su propia versión de nuestra ficción y ya tiene a alguno de sus actores confirmados.

A nosotros solo nos resta sentarnos y disfrutar de sus últimos 5 episodios. Todavía quedan incógnitas que resolver y, seguro, algunos lagrimones más que echar antes de decirle adiós para siempre entonando aquello de... "Una mattina mi son' svegliato... O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao..."