La adicción de Michael Jordan: su ludopatía y la historia con Wozniak
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La adicción de Michael Jordan: su ludopatía y la historia con Wozniak

Apostar era el placer culpable de Michael Jordan. Lo negó hasta la saciedad pero fue su gran adicción. "Es un problema de competitividad", aseguraba 'His Airness' en 1993, una media verdad que copa buena parte del metraje del documental de Netflix 'The Last Dance'.

Por Quique Hernández - 10 Jul 2020

'El último baile', de Netflix, retrata la vida de uno de los mejores deportistas de la historia: el jugador de baloncesto Michael Jordan. "No tengo un problema con las apuestas. Tengo un problema de competitividad", dice Jordan cada vez que le preguntan por su gusto a poner su dinero sobre la mesa en distintos juegos. Golf, cartas, lanzar una moneda... Daba igual la modalidad, daba igual el compañero que estuviese con él.

Lo cierto es que el propio Jordan reconoce que, dentro de su jaula de oro, sólo encontraba algo de placer en apostar y en jugar al golf, juntando ambos 'guilty pleasures' con frecuencia. No ayudó salir a aclarar ese supuesto problema con las apuestas con unas gafas de sol puestas durante una entrevista.

La primera prueba de esa afición por las apuestas apareció en 2019, cuando, en una audición, alguien vendió un cheque firmado por Jordan en 1982 -cuando militaba en Carolina del Norte- en el que pagaba la modesta cantidad de 5 dólares a un compañero con el que había perdido jugando al billar.

No tengo un problema con las apuestas. Tengo un problema de competitividad

No se hace raro pensar que, en cuanto tuvo algo más de dinero, las cantidades fueron mayores. En su libro 'The Jordan Rules', el periodista Sam Smith reconoce que jugó varias veces a las cartas con él, aunque con quienes más jugaba eran sus propios compañeros de equipo. También eran las personas que podían seguir el juego -nunca mejor dicho- a Jordan y sus estratosféricas cantidades jugadas en esos vuelos entre partidos, en esas habitaciones de hotel o en el propio vestuario de los Bulls.

Un exjugador de Lakers, Spurs, Bucks o Celtics, Frank Brickowski, contaba en el 'BFT Podcast' que, una noche, él y Charles Oakley se acercaron a la habitación de hotel de Jordan nada más despertarse. “Todavía estaba jugando desde la noche anterior. Eran las 9:00 y todo lo que veía en la habitación eran montones de billetes”, recuerda. Eran dos millones de dólares.

The Last Dance, el documental de Michael Jordan
The Last Dance, el documental de Michael Jordan / Netflix

1993, el año más difícil del mito

Uno de los puntos álgidos que vivió en ese aspectos fue durante el verano de los Juegos Olímpicos de Barcelona. En la preparación del torneo, el Dream Team estuvo en Montecarlo. Allí, entre el famoso casino y las partidas en su habitación de hotel, se movieron grandes cantidades de dinero. La mesa la formaban el propio Jordan, Magic Johnson, Charles Barkley, Scottie Pippen y Patrick Ewing.

Todavía estaba jugando desde la noche anterior. Eran las 9:00 y todo lo que veía en la habitación eran montones de billetes

El problema de Jordan estalló en dos episodios muy marcados. El primero fue tras la publicación del libro 'Michael y yo: nuestro problema con el juego', escrito por Richard Esquinas. El autor denunciaba en su libro que el jugador de los Bulls le debía 1,25 millones de dólares en apuestas, una cantidad que se desveló que era mucho menor (300.000 dólares).

Eso ocurrió en mayo de 1993. Antes, en el mes de febrero, James 'Slim' Bouler, otro de sus 'fieles' compañeros en lo que las apuestas se refiere, fue sentenciado a pasar nueve años en prisión acusado de lavado de dinero y conspiración. Su nombre también llegó a estar relacionado con el tráfico de cocaína.

Jordan tuvo que testificar en un juicio después de que se encontrase un cheque de 57.000 dólares en el que aparecía el nombre de Bouler. Pese a que primero dijo que se trataba de un asunto de negocios, acabó admitiendo que era la deuda que tenía con Bouler por apuestas perdidas jugando al golf.

Ese 1993 negro para Jordan no acabó ahí. En las finales de la Conferencia Este, con los Knicks ganando 1-0 a los Bulls, el '23' se fue al casino de Atlantic City con su padre, marchándose a las 2:30 de la madrugada y jugando en 18 horas el segundo partido en el Madison Square Garden. “Mi padre me dijo: 'Vámonos de Nueva York. Vayámonos los dos a Atlantic City'. Cogimos una limusina, apostamos durante un par de horas y volvimos. Todo el mundo se volvió loco. Volvimos a casa sobre las 00:30 o 1:00 de la noche”, cuenta en el documental. Horas más tarde, los Bulls perdieron el segundo partido, pero ganaron los cuatro siguientes para avanzar a unas Finales que acabarían ganando.

La NBA, con David Stern a la cabeza, preguntó directamente a Jordan por esa situación. “Les dije que nunca apostaba en partidos, que sólo apostaba en mí mismo y eso era el golf... Les conté exactamente lo que estaba pasando”, recuerda Jordan.

Ese mismo año, después de ganar su tercer anillo, Jordan anunció su -primera- retirada. Las teorías conspiratorias afloraron; muchos vincularon sus problemas con el juego con esa decisión de dejar el baloncesto. Se llegó a decir que la NBA le había sancionado 18 meses y lo habían encubierto con Jordan probando suerte en el béisbol, el sueño de su padre. Precisamente la muerte de su padre también fue tratada como un posible ajuste de cuentas de alguien con quien Jordan había apostado y había perdido.

Cogimos una limusina, apostamos durante un par de horas y volvimos. Todo el mundo se volvió loco. Volvimos a casa sobre las 00:30 o 1:00 de la noche

La historia de John Michael Wozniak

Pese a ese año nefasto para su imagen, Jordan siguió apostando. Evitó escenas demasiado públicas, pero siguió haciéndolo. De hecho, en el propio documental se ven varias partidas de Jordan en el avión de los Bulls con varios compañeros y con sus guardias de seguridad. En una de esas partidas, se ve uno de los momentos más comentados de 'The Last Dance'. Su protagonista es John Michael Wozniak.

Wozniak era uno de los miembros del equipo de seguridad del escolta. Destaca del resto por su peculiar 'look', acorde a la época, y por ser uno de los pocos que logró no sólo ganar a Michael Jordan a algo, sino fardar delante de su cara. Lo hizo con el gesto del 'shrug', encogiéndose de hombros de la misma manera que había hecho Jordan ante los Blazers en las Finales de 1992 tras meter seis triples en los dos primeros cuartos.

Michael Jordan, botella en mano, tras ganar la NBA
Michael Jordan, botella en mano, tras ganar la NBA / Archivo

Este agente de seguridad era agente de narcóticos en Chicago, siendo 'ascendido' para la misión de proteger a 'His Airness'. “Es una leyenda, le llaman 'Hollywood'”, recuerda uno de sus hijos, Nicholi, en palabras del excompañero de trabajo de su padre Gus Lett. Entró a formar parte de ese 'staff' de seguridad durante la primera retirada de Jordan, cuando probó suerte con el béisbol, manteniéndose a su lado durante más de 20 años.

Uno de sus episodios más 'tensos' fue cuando a Wozniak le tocó aparcar el coche de Jordan mientras trabajaba como guarda de seguridad en el Chicago Stadium. Wozniak se comprometió a pagar los daños ocasionados, algo que Jordan valoró. El '23' le pagó por sus servicios hasta que, el 18 de enero de 2019, Wozniak falleció a los 69 años tras luchar contra una larga enfermedad.