'Mar de la Tranquilidad' es un efectivo thriller que saca partido a su localización en la Luna
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'Mar de la Tranquilidad' es un efectivo thriller que saca partido a su localización en la Luna

Hasta que aparezca el nuevo fenómeno global inesperado que suceda a 'El juego del calamar', los estrenos de Netflix que procedan de Corea del Sur van a ser observados bajo ese prisma. 'Mar de la Tranquilidad' no va a ser "el nuevo calamar", pero presenta un misterio lo suficientemente interesante como para tener su propia valía.

Por Marina Such - 28 Dec 2021

Cuando la ficción ha llevado a los humanos al espacio ha sido, en la mayoría de ocasiones, para huir de una Tierra moribunda. Los Robinson de Perdidos en el espacio, los androides y su carga de embriones humanos de Raised by wolves... Hay bastantes ejemplos de ello: el planeta está dejando de ser habitable y se envía una misión para encontrar otro lugar donde asentarse o una solución al problema.

Mar de la Tranquilidad, la serie coreana que Netflix estrenó el día de Nochebuena, encaja en esa tendencia y en otra más muy clásica de este género de misterios espaciales: la investigación de una base abandonada que oculta dios sabe qué secretos. Aquí, esa base está en la Luna y el gobierno la cerró después de que, cinco años antes, se produjera un accidente que mató a toda su tripulación. Ahora, sin embargo, es necesario volver a ella.

La razón es la brutal sequía que atraviesa la Tierra. El agua se ha convertido en un artículo de lujo y la población solo puede acceder a ella mediante un estricto racionamiento que levanta muchas protestas en la calle. La agencia espacial coreana envía a la base Balhae a un grupo de astronautas con una misión en teoría muy sencilla. Deben alunizar cerca de la instalación y, en menos de 24 horas, recuperar allí tres cápsulas con muestras y regresar a la Tierra. Si suponéis que la misión se tuerce en cuanto entra en la órbita lunar, acertáis de pleno.

La base lunar de 'Mar de la Tranquilidad' esconde muchos secretos.
La base lunar de 'Mar de la Tranquilidad' esconde muchos secretos. / Han Sejun (Netflix)

La guionista Eun-kyo Park y el director Choi Hang-Yong tiran de las convenciones más clásicas de este tipo de historias para urdir el misterio y dar una atmósfera de peligro que resulta muy efectiva. Saben utilizar perfectamente el espacio, tanto esa magnífica desolación lunar (como la describió Buzz Aldrin) con esa dura luz que genera sombras muy nítidas, como los corredores de la estación, todos muy parecidos y asépticos. El único espacio en el que la serie se permite ciertos lujos es en el centro de mando, con sus enormes ventanales y el plano holográfico de la base. Todo busca anclar la historia a un tipo de realidad de tal modo que, cuando aparecen los componentes un poco más fantásticos, no parezcan pertenecer a una serie diferente.

Sí es verdad que marcan un giro en la temporada, pero los temas que se han expuesto al principio se mantienen y dicho giro no resulta excesivo. A los astronautas los envían a Balhae sin que sepan qué muestras deben recoger, qué investigación se llevaba a cabo en la Luna ni cómo se desencadenó el accidente que acabó con los habitantes. Para algunos, esas incógnitas les llevan a recelar del objetivo real de la misión, mientras otros se dedican simplemente a obedecer órdenes. Conforme la situación se complique y se vuelva más peligrosa, el debate sobre si deben fiarse de unas autoridades que les ocultan información es más importante.

La responsabilidad ética de los científicos es uno de los asuntos que trata 'Mar de la Tranquilidad'.
La responsabilidad ética de los científicos es uno de los asuntos que trata 'Mar de la Tranquilidad'. / Han Sejun (Netflix)

Esas discusiones, y la pregunta de fondo de si es lícito saltarse todas las normas para dar solución a una situación extremadamente desesperada, son las que le confieren su personalidad propia a Mar de la Tranquilidad. Aunque sea relativamente sencillo adelantarse a la evolución de la trama, la revelación de qué estaba pasando en la base se sale de lo habitual en el género, y lo cierto es que la tensión está muy bien manejada.

La serie sabe jugar bien con las convenciones de este tipo de historias, aunque se queda un poco coja en el retrato de los personajes. La doctora Song es la única que adquiere más matices por esa conexión más personal que tiene con lo ocurrido en Balhae, porque hasta el capitán acaba siguiendo un molde muy gastado de hombres profesionales con principios. Al menos, los alivios cómicos tan habituales en la ficción coreana están bastante controlados.

Mar de la Tranquilidad quiere plantear preguntas importantes sobre el peso de nuestras acciones, sobre la responsabilidad ética de los científicos, sobre si el fin justifica los medios y si la traición es comprensible cuando se actúa guiado por el sentimiento de culpa, y lo hace a través de un thriller muy efectivo que sabe dosificar lo justo la información y manejar el misterio y la tensión.