Bienvenidos a 'La maldición de Bly Manor', una casa encantada que no es como las demás
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Bienvenidos a 'La maldición de Bly Manor', una casa encantada que no es como las demás

'La maldición de Hill House' fue uno de los bombazos más sonados en Netflix hace dos años. Era de cajón imaginarse que tendría una secuela. Una continuación espiritual que pretende repetir el éxito de su hermana mayor. Acompañadnos hasta la campiña inglesa para descubrir una serie de terror que esconde muchos secretos.

Por Israel Alejandre Carbajo - 09 Oct 2020

Estamos en pleno mes de Halloween y si hay algo que guste en Halloween es pegarse unos buenos sustos. En La maldición de Bly Manor están más que asegurados. Pero esta serie no se ha convertido en el exitazo que es sólo por asustar y hacerlo bien.

Su primera temporada La maldición de Hill House se ganó a su público por muchas más cosas. La mansión de Bly quiere hacer lo mismo, pero también quiere desmarcarse de su predecesora. Por eso rompen con (casi) todo lo anterior buscando una nueva historia y nuevos personajes. Aunque algunos de los actores repitan, lo hacen con nuevos roles.

Al igual que su predecesora basaba su argumento en un libro, La maldición de Bly Manor se basa en la novela Otra vuelta de tuerca de Henry James, escrita en 1898. Se trata de una de las novelas no clásicas más versionadas en cine y televisión, contando con 35 adaptaciones en el momento de estrenarse la serie. De hecho, en este año 2020 también vio la luz la película The Turning - Otra vuelta de tuerca, basado en la obra de James.

La novela 'Otra vuelta de tuerca' ha sido adaptada 35 veces en cine y televisión

Pero en La maldición de Bly Manor todo empieza con una joven profesora americana (Victoria Pedretti) que se encarga de dos niños, Flora y Miles (Amelie Bea Smith y Benjamin Evan Ainsworth), que han perdido a sus padres y a los que su tío manda a vivir a una casa de campo en Essex, Bly Manor.

Vuelven los sustos

En este nuevo espacio la institutriz convivirá con el cocinero, Owen (Rahul Kohli), la jardinera, Jamie (Amelia Eve), y el ama de llaves, la señora Grose (T’Nia Miller). Pero puede que haya alguien más... La joven institutriz comenzará a ver las figuras de un hombre y una mujer alrededor de la propiedad que nadie más parece notar. Dos figuras que llevan varios siglos escondiendo oscuros secretos que esperan a ser desenterrados. Dos figuras que llevan años viviendo una historia de amor terrorífica.

Los huéspedes de Bly manor no invitan a quedarse en la mansión a pasar el fin de semana.
Los huéspedes de Bly manor no invitan a quedarse en la mansión a pasar el fin de semana. / Netflix

Sólo leyendo la sinopsis de esta temporada no se puede alcanzar a comprender por qué esta serie tiene todas las papeletas para seguir los mismos pasos que su hermana mayor y convertirse en uno de los fenómenos del año.

El talento viene de arriba

La maldición de Hill House, como serie no puede entenderse sin la figura de su director: Mike Flanagan. Porque el cómo se plasma todo en pantalla parece un personaje más. No hablamos sólo de los sustos. Eso, en teoría, es lo más fácil. Lo que es mucho más complicado es la forma en la que Flanagan dota de un contenido propio a las imágenes.

Mike Flanagan se siente como pez en el agua con el terror. Ha dirigido varias películas de este género y ahora está de lleno con las series

Las llena de significado. Es decir, los fantasmas no sólo están ahí para asustar. Tienen un por qué, un contenido, que unido a los recovecos de la mansión de Hill House crea una atmósfera única. Los planos secuencia, la posición de la cámara, la forma en la que genera tensión son un acierto total.

Otro aspecto más a valorar de su trabajo es el respeto máximo que le profesa al género de terror en esta serie. Porque por mucho contenido y mucho acierto que tuviese a la hora de generar una atmósfera terrorífica con decenas de implicaciones psicológicas, si los fantasmas no asustan, apaga y vámonos. Tiene que haber un ingrediente sobrenatural.

En 'La maldición de Hill House' los fantasmas asustan, pero no solo por su presencia, también por sus implicaciones psicológicas

Los espíritus nunca llegan a ser una invención de las mentes de los personajes. Pero sí que representan o potencian sus temores más inconscientes. Son dos mundos que convergen y hacen que el resultado final sea tan redondo como es.

Lo que importa son los personajes

Porque al final, es lo que hace que conectes o no con una serie. Sea del género que sea. Y si algo nos enseñó La maldición de Hill House es que todos los personajes sufrían. Tenía un trauma con el que identificarnos. Sí, cada uno lo llevaba a su manera, dependiendo de su personalidad, pero todos sus caminos convergían en el mismo sitio.

Al final, quitando todos los elementos sobrenaturales, lo que queda es una mirada a la realidad y los problemas internos de los personajes

Hill House proyectaba todos sus miedos. El miedo a la pérdida, al mal de amores, a la paternidad...etc. Cogía todos estos temores y los transformaba en visiones fantasmagóricas. Unas pesadillas con un toque sobrenatural, pero que si miramos más allá del susto, al final, lo que queda, es que la historia sus implicaciones y sus consecuencias están pegadas a la realidad, no a un mundo fantástico.

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How about a ghost story? The Haunting of Bly Manor is coming October 9.

Una publicación compartida de The Haunting of Bly Manor (@thehaunting) el 31 Ago, 2020 a las 6:00 PDT

Teniendo en cuenta que el equipo de La maldición de Bly Manor es el mismo que creó La maldición de Hill House, es difícil esperar que no vuelvan a indagar en nuestro inconsciente. Al final nuestros miedos más profundos son muy mundanos, pero si van disfrazados de espíritus malignos, nos asustan todavía más. Y en la mansión de Bly manor, nos vamos a asustar. Mucho.