'Lucía en la telaraña' muestra cómo el asesinato de Lucía Garrido destapó profundas cloacas de corrupción
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'Lucía en la telaraña' muestra cómo el asesinato de Lucía Garrido destapó profundas cloacas de corrupción

RTVE PLay estrena 'Lucía en la telaraña', una serie documental 'true crime' que muestra a una familia golpeándose contra un muro para conseguir Justicia y es la prueba de que si los mecanismos hubieran funcionado quizá la muerte de Lucía Garrido se habría podido evitar. Pero esa habría sido otra historia, la que cuenta la docuserie es la del asesinato de Lucía tras múltiples denuncias a su expareja que habían sido ignoradas y cómo el crimen destapa un trama delictiva que implica a miembros del Seprona y la Guardia Civil en Málaga.

Por María G. Lomas - 25 Nov 2021

Suena a tópico, pero la frase de que la realidad supera a la ficción se puede aplicar perfectamente a lo que que cuenta Lucía en la telaraña -ya disponible en RTVE Play- sobre el asesinato en 2008 de Lucía Garrido en los que parece un caso de violencia de género, pero acaba siendo el cabo suelto de toda una trama criminal que implica a miembros de la Guardia Civil en delitos de narcotráfico, tráfico de animales y corrupción urbanística.

La docuserie, que dirige el periodista Tomás Ocaña y que produce RTVE junto a El Cañonazo y The Facto, ha requerido un ingente trabajo para desenmarañar los más de 20.000 documentos y 60 grabaciones relacionadas con el caso que saltó en 2008 y que aún sigue abierto. El proyecto refleja la lucha de Lucía denunciando el maltrato y el acoso de su expareja hasta su asesinato y después, la lucha de Rosa, la hermana coraje que se negó a rendirse a pesar de los numerosos obstáculos para conocer quién o quiénes estaban detrás de la muerte de su hermana. En ese camino Rosa Garrido no ha estado sola, sino que ha contado con el impulso del exguardia civil Ignacio Carrasco, castigado por negarse a entrar en la rueda de la corrupción; el abogado Luis Portero, encargado de la acusación por parte de la familia de Lucía Garrido; y Alfonso López, el jefe de Asuntos Internos empeñado en limpiar la corrupción policial descubierta tras el crimen.

Entre las claves de la docuserie están las grabaciones que trazan la relación entre los sospechosos y también las que permiten escuchar por primera vez el testimonio de la hija de Lucía Garrido y Manuel Alonso o la voz de la víctima días antes de su asesinato. Además, por primera vez la Guardia Civil habla públicamente y que lo hace además en relación a un asunto de corrupción en sus filas. Además, en esta serie documental, Rosa Garrido concede su última entrevista ya que murió de cáncer en septiembre de 2020 sin llegar a ver la repetición del juicio por el asesinato de su hermana que aún está pendiente.

Lucía en la telaraña nos sitúa en la localidad malagueña de Alahurín de la Torre, en la que Lucía Garrido y Manuel Alonso vivían junto a su hija en la finca de Los Naranjos que se había convertido en centro de custodia de los animales decomisados por el Seprona, la sección de la Guardia Civil encargada de la protección de la Naturaleza. Lucía se encarga de las tareas administrativas y, ocasionalmente, también del cuidado de los animales. Sin embargo, cuando el negocio empieza a florecer Alonso decide poner fin a la relación y comienza así el calvario para la mujer que, antes de su asesinato, ve como sus denuncias por malos tratos son sistemáticamente ignoradas por las autoridades. Tal y como explica el abogado de la familia, Luis Portero, en uno de los episodios: "A Lucía Garrido le falló todo el mundo".

Tras la muerte de Lucía, su hermana Rosa peleó hasta las últimas consecuencias para conseguir justicia, una gesta en la que fue imprescindible el apoyo de Ignacio Carrasco, un Guardia Civil que se vio obligado a dejar el cuerpo por el acoso que sufrió después de negarse a entrar en la rueda de corrupción y que se propuso destapar el pastel. Conocer a Carrasco supuso para Rosa la confirmación de que detrás de la muerte de su hermana había muchos intereses.

El llamativo desinterés por investigar el violento asesinato de Lucía Garrido, que apareció ahogada en la piscina tras haber sido apuñalada y golpeada con un ladrillo, no se pondrá de manifiesto hasta que años después el teniente encargado de la investigación cae por su relación en un caso de narcotráfico que, además, implica a la expareja y principal sospechoso por el asesinato de Lucía, Manuel Alonso. Esta relación empieza a revelar una intrincada red criminal que relaciona a varios guardias civiles en activo y exagentes con delincuentes y narcotraficantes. El asesinato de Lucía Garrido es solo la punta del iceberg y además, no será la única víctima mortal dentro y fuera de Los Naranjos. La muerte a tiros de dos ciudadanos colombianos en un presunto intento de robo en la finca señala también a Alonso que en esa ocasión alegaba haber actuado en defensa propia. La relación de estos y otros casos van tejiendo la red con forma de telaraña en la que se vio atrapada Lucía Garrido.