'Juego de tronos' cumple diez años como la última gran serie que vimos todos juntos
HBO
'Juego de tronos' cumple diez años como la última gran serie que vimos todos juntos

El 17 de abril de 2011 se estrenaba en HBO 'Juego de tronos', una serie que terminaría siendo el mayor fenómeno global que se había visto en televisión hasta ese momento y, probablemente, también la última gran serie que consiguió que todos la viéramos juntos, a la vez, cada semana.

Por Marina Such - 15 Apr 2021

El potencial del género fantástico para ser un fenómeno masivo de dimensiones planetarias siempre estuvo ahí. La trilogía cinematográfica de El Señor de los Anillos lo probó, pero todos los intentos posteriores de estudios de Hollywood y cadenas de televisión por repetir aquel éxito pinchaban en hueso. Sin embargo, había una saga literaria escrita por George R.R. Martin, antiguo guionista de la versión ochentera de La dimensión desconocida, titulada Canción de Hielo y Fuego que tenía el potencial para seguir los pasos de la obra de Tolkien pese a que su autor la había concebido con unas dimensiones tales, que creía que era imposible de trasladar a la pantalla.

Dos guionistas novatos en televisión como David Benioff y D.B. Weiss convencieron a una HBO post Los Soprano (y post True Blood) de que merecía la pena apostar por aquella historia de dragones y helados muertos vivientes que, sin embargo, escondía inicialmente su género bajo la pátina de luchas por el poder de corte pseudo medieval entre varias familias. Ahora que se cumplen diez años desde su estreno, resulta curioso acordarse de que aquella primera temporada de Juego de tronos tuvo unas audiencias decentes para HBO, pero lejos de las que amasaría más adelante, y fue saludada por algunos críticos como una fantasía para adolescentes que no había que tomar en serio.

Subestimar Juego de tronos habría sido una equivocación y eso que, como decimos, la serie no se transformó en el fenómeno masivo que había que ver, y del que todo mundo hablaba, hasta aquella Boda Roja de la tercera temporada. También fue una serie más de momentazos que de temporadas de nivel consistente o reflexiones profundas, pero la altura que alcanzaban esos momentazos merecía la pena.

¿Quién no recuerda haber visto los vídeos de reacciones a la masacre de los Stark de los espectadores confiados que no habían leído los libros? ¿O de aquel bar en Chicago que hacía visionados colectivos de los capítulos que se vivían como si fuera la Super Bowl? En la era del binge-watching y del "cada uno ve lo que quiere cuando quiere", Juego de tronos cimentó su éxito en el poder que la televisión ha tenido desde su nacimiento: unir frente a ella a espectadores de lo más diverso que ven lo mismo a la misma hora y, al día siguiente, lo comentan entre ellos. Y tienen que esperar siete días para el siguiente capítulo, espera que amenizan debatiendo, teorizando, analizando y criticando lo que han visto.

Mientras ahora debatimos sobre las bondades de la emisión semanal frente al maratón de la temporada completa, en aquella década de los 2010 se demostraba que el producto adecuado puede exprimir el modelo tradicional de la televisión y retroalimentarse de él hasta convertirse en la única serie de la que se habla. Pero no todas son susceptibles de lograr algo así. Dos ejemplos muy recientes como The Mandalorian y Los Bridgerton nos avisan de que solo con emitir cada martes un capítulo nuevo no basta, del mismo modo de que verse todos los episodios en un fin de semana no garantiza un éxito global.

Juego de tronos consiguió esa alquimia con una fórmula de personajes atractivos y tramas que desafiaban nuestras expectativas. El boca oreja de sus fans también ayudó, por supuesto, y aunque no han dejado de estrenarse series semanalmente tras su final, ninguna ha alcanzado sus dimensiones todavía. ¿Por qué? Si fuera fácil responder a esa pregunta, Hollywood ya habría producido otras seis nuevas Juego de tronos que habrían conseguido el mismo éxito.

El final de 'Juego de tronos', como era de esperar, estuvo acompañado de un encendido debate.
El final de 'Juego de tronos', como era de esperar, estuvo acompañado de un encendido debate.

Los fenómenos de audiencia ya no se miden tanto por sus espectadores como por su influencia en la cultura popular, el ruido que hagan en redes sociales o la presencia que tengan en medios. El éxito, muchas veces, está más en la percepción que podamos tener de que esa serie tiene gran acogida que en datos tangibles. Sí, The Boys, Bruja Escarlata y Visión o la ya mencionada Los Bridgerton aglutinan buena parte de la conversación sobre series, pero esta está mucho más fragmentada y ninguna de ellas transmite la sensación de ser la serie que tienes que ver si no quieres quedarte fuera de las charlas con tus amigos.

Han surgido tantas plataformas de streaming diferentes que es más complicado que uno de sus estrenos pueda convertirse en el fenómeno que todo el mundo ve el mismo día y a la misma hora. Eso ha quedado como potestad de eventos en directo como reality shows.