'It's a sin' es una visión distinta entre las series que han tratado los primeros años del sida
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'It's a sin' es una visión distinta entre las series que han tratado los primeros años del sida

Londres, principios de la década de 1980. El sida es todavía un rumor distante entre la comunidad LGTBI de la ciudad y entre los jóvenes que quieren vivir su libertad sexual lejos del conservadurismo de sus familias. La situación va a cambiar y ahí es donde se sitúa 'It's a sin', la miniserie de Russell T. Davies que se estrena el sábado en HBO España.

Por Marina Such - 21 Jan 2021

La ficción televisiva no ha tratado demasiado el sida. Sí, ha habido personajes puntuales que han llevado, sobre todo, el estigma social que acompañaba a esa enfermedad a algunas series, como la médico que interpretó Marcia Cross en Everwood, pero no ha sido tan habitual que se dedicara una serie entera a contar cómo era vivir con la enfermedad en la época más oscura de los años 80.

El título que se menciona más a menudo es, curiosamente, la adaptación de una monumental obra de teatro de Tony Kushner que aborda aquellos años de una manera que se considera definitiva: Angels in America. Esta miniserie de HBO, de 2003, estaba dirigida por Mike Nichols y contaba en su reparto con Emma Thompson, Al Pacino, Meryl Streep y Justin Kirk, entre otros, y seguía a varios personajes afectados no solo por el sida, sino por el estigma, el silencio, la doble moral y el conservadurismo de la Administración Reagan.

El aire de obra trascendental de Angels in America es justo de lo que huye It's a sin, la miniserie de Russell T. Davies que aborda la misma temática pero desde otro prisma y desde otro lugar, una Londres que presentaba diferencias importantes con respecto a Nueva York o San Francisco. Una de ellas era que, al principio, todo aquello del sida sonaba a algo muy lejano y hasta un poco conspiranoico.

'It's a sin' enseña también el activismo contra la marginación del sida.
'It's a sin' enseña también el activismo contra la marginación del sida.

"Empezó como un rumor extraño en el horizonte", explicaba Davies en una entrevista a la BBC: "Empezó como una cosa americana. Lo sentíamos muy lejano. Se sentía, literalmente, que cada vez estaba más cerca hasta que llegaba a tu puerta, hasta que estaba llevándose a la gente que querías". Los cinco episodios muestran el vitalismo y la libertad con la que chicos como Ritchie, el protagonista, exprimían la noche londinense y la oportunidad de ser uno mismo entre la comunidad LGTBI de la ciudad. El sida fue para ellos fue un brusco despertar.

Ese punto de vista británico es lo que le otorga su toque diferencial. Uno de los temas que se tratan en la miniserie es el activismo no solo contra el silencio institucional que rodeaba a la enfermedad, sino también contra una ley aprobada por Thatcher que prohibía cualquier mención a la homosexualidad en las escuelas del país.

Es un cambio con respecto a la realidad de la época que muestran series como Pose, que se sitúa en la década de los 90 a partir de su segunda temporada y que se centra más en la realidad de las personas transgénero de color que recibían el diagnóstico de ser seropositivos. El contraste entre lo difícil que era para ellos salir adelante con la comunidad que encontraban en la escena ballroom neoyorquina es lo más notable.

Para los protagonistas de 'Pose', el sida era una realidad cotidiana.
Para los protagonistas de 'Pose', el sida era una realidad cotidiana.

Estos tres títulos se centran en los efectos de la enfermedad entre la comunidad LGTBI, que fue la primera en sufrirla, pero el sida no es el "cáncer gay" que se decía en los 80. Sin palabras es una miniserie canadiense que cuenta un escándalo ocurrido en los 80, cuando miles de personas fueron infectadas de sida y hepatitis C a través de transfusiones de sangre contaminada.

El desconocimiento de la enfermedad en la época no ayudó a que los afectados y sus familias recibieran ayuda ni a que las instituciones médicas reconocieran inicialmente su responsabilidad. No lo hicieron hasta que las víctimas no las llevaron a juicio.

Muchas de estas series buscan que las nuevas generaciones no olviden ni el clima social de aquellos tiempos ni, en especial, a todas las personas que perdieron la vida, que es el principal impulso de Russell T. Davies para contar la historia de It's a sin: "esa es una de las razones por las que es necesario contarlo ahora. Antes de que pase a la historia, mientras existe aún en la memoria. Solo una pequeña oportunidad de preservarlo por un momento, sostenerlo ahí y homenajearlos".