De 'Mi hija' a '50 m2', las series turcas están aquí para quedarse
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De 'Mi hija' a '50 m2', las series turcas están aquí para quedarse

Mientras Netflix amplía sus producciones originales en Turquía, una de las series de la televisión de aquel país, 'Mi hija', sigue la estela de 'Mujer' y arrasa en audiencias en Antena 3. El fenómeno de estas ficciones ya no es ninguna novedad, sino que está plenamente consolidado entre los espectadores españoles.

Por Marina Such - 13 Jan 2021

Hace algunos años, la competencia entre Nova y Divinity por hacerse con las series turcas que más fans congregaban podía parecer una cosa de locos. A partir del estreno de Fatmagül, las parrillas de esos dos canales se llenaron de ficciones procedentes de ese país que buscaban repetir el éxito de la historia de aquella joven violada por cuatro hombres y su búsqueda de justicia. Acababan rutinariamente entre lo más visto del día en las cadenas de TDT.

En 2018, resultaba lógico que sorprendiera que historias ambientadas en Estambul ocuparan el hueco que habían tenido tradicionalmente las telenovelas sudamericanas, pero tres años más tarde, esta tendencia ya está plenamente consolidada. De los "culebrones" más tradicionales y las comedias románticas que triunfaron inicialmente se ha ido virando a otro tipo de historias, en ocasiones procedentes de los remakes de originales japoneses y coreanos. Y estas series han dado el salto al prime time de las cadenas grandes.

Esta semana hemos visto cómo Telecinco intentaba contraprogramar al doblete de turcas de Antena 3 con Love is in the air, que tiene una premisa sacada directamente de una romcom de los 90. Su protagonista femenina está a punto de terminar la universidad, si tuviera el dinero para pagar su último año. En estas conoce a un hombre con el que llega a un acuerdo: ella fingirá ser su nova para darle celos a su ex prometida, y él le dará el dinero que le hace falta.

'Mi hija' está siendo la sorpresa en audiencia del principio de 2021.
'Mi hija' está siendo la sorpresa en audiencia del principio de 2021.

La apuesta no parece haber salido del todo bien en audiencia, sobre todo porque el combo Mi hija-Mujer en la competencia es imbatible. Ambas son adaptaciones de series japonesas, de tono diferente, y las dos se han consolidado entre los espectadores de una manera bastante sorprendente, sobre todo teniendo en cuenta que se emiten un par de días a la semana. Mi hija es más una comedia sobre una niña que queda al cargo de su padre, un hombre completamente irresponsable que debería estar en prisión, pero al que liberan con la condición de que se haga cargo de su hija.

Mujer, por su parte, es un drama mucho más intenso (en la línea de Madre) sobre una mujer que, tras la supuesta muerte de su marido, se muda de ciudad con sus tres hijos e intenta sacarlos adelante de la mejor manera que puede. "Supuesta muerte" es la clave en toda la historia.

Mi hija se llevó un 17% de cuota de pantalla el pasado domingo (el cuarto día distinto de la semana en el que se emitía) y Mujer (que se estrenó en verano) supera el 18% con asiduidad. Con estos números, no sería extraño que viéramos más ficciones turcas en el prime time. Desde luego, en Netflix sí que vamos a ver algunas más.

Con '50 m2', Netflix continúa su apuesta por las series turcas.
Con '50 m2', Netflix continúa su apuesta por las series turcas. / Yigit Eken (Netflix)

A finales de este mes, el día 27, estrenará por ejemplo 50 m2, cuyo protagonista es un sicario que huye de su jefe y se esconde en una sastrería de barrio. Los vecinos, sin embargo, lo confundirán con el hijo del sastre, que ha muerto recientemente, y tendrá que adaptarse a la vida allí. Es una temática un poco diferente de la primera de sus producciones turcas, Hakan, el protector, que era básicamente una de superhéroes, o de Amor 101, una historia de maduración de adolescentes.

Representa que no va a dejar de lado la producción de ficciones en ese país, que en la última década ha experimentado un crecimiento exponencial en cuanto a la exportación de series. Es probable que no se viviera un fenómeno similar desde el boom de las series escandinavas, aunque ahí entraban en liza hasta cuatro países diferentes, y tal vez pueda compararse con el desembarco en los catálogos de las plataformas de las series coreanas. A estas, sin embargo, les falta dar el salto a las parrillas en abierto.