'Hierro': Candela Peña y Darío Grandinetti nos cuentan cómo afrontan la jueza y Díaz la segunda temporada
Movistar
'Hierro': Candela Peña y Darío Grandinetti nos cuentan cómo afrontan la jueza y Díaz la segunda temporada

Los dos grandes protagonistas de la primera temporada de 'Hierro', la jueza Candela Montes y el empresario Antonio Díaz, regresan para la segunda en una situación que enseguida va a superarles. Sus dos intérpretes, Candela Peña y Darío Grandinetti, nos contaron cómo ha sido para ellos esta segunda entrega.

Por Marina Such - 26 Feb 2021

Hierro puede renovar a parte de su reparto y contar otra historia en su segunda temporada, pero hay algo que permanece constante: la presencia de Candela Peña y Darío Gradinetti como la jueza Montes y Díaz, el empresario con negocios poco claros al que ella no deja de investigar. Él era uno de los principales sospechosos del asesinato que articulaba la primera temporada, y aunque ese caso ya está resuelto, sus contactos con esa familia de narcotraficantes que opera desde Tenerife continúan poniéndolo en el punto de mira de la jueza.

Sin embargo, el protagonismo de la serie ya no está tan centrado en ellos. "Esta vez, en la trama del thriller hay más malotes, se ha complicado más, es una trama en la que yo estoy completamente fuera", explica Candela Peña. Su personaje está implicado en la pelea por la custodia de las niñas que lanza la trama porque es quien debe decidir si las pequeñas irán con el padre o con la madre, pero le afecta de una manera más indirecta.

Tampoco está metido de lleno en el asunto Díaz; sin embargo, a él va a salpicarle un poco más porque su platanera está llamando la atención de bastante gente. "Lo obliga a estar atento todo el tiempo. Es como un cazador y, por momentos, se siente una presa. Le queda poco tiempo para dejarse llevar por la emoción, por permitírsela" apunta Darío Grandinetti: "Recuerdo que en la primera temporada veías sonreír a Díaz solo cuando estaba con su hija. Todo lo demás era, en todo caso, ironía, cinismo, una cosa burlona, pero la verdadera, la real, era con su hija. Esta temporada va a ser también así porque no puede bajar la guardia. Están todo el tiempo pasándole cosas y ahora corre riesgos mayores que en la primera".

La jueza Montes participa de manera más indirecta en el caso de la segunda temporada.
La jueza Montes participa de manera más indirecta en el caso de la segunda temporada.

La intensidad emocional de la batalla por la custodia es muy elevada. El padre llega a la isla armado con su mejor posición social y un carácter agresivo; la madre arrastra un pasado de adicciones y solo quiere tener la oportunidad de estar con sus hijas. Alrededor de los dos se encienden los ánimos y tanto la jueza como Díaz se ven en medio de una situación muy volátil. Para Candela Peña, su personaje "está en medio de un circo que esa mujer no sabe mucho qué hacer, así que lo ha tenido complicado en esta segunda temporada. La dificultad que tenía el personaje es que toda la sorpresa de esa mujer que llega a ese lugar, ese tipo de mujer en ese tipo de lugar, el primer muerto, que ella entrara en la trama, fue muy explosivo, y en la segunda temporada, todo eso ya está contado".

Su labor es intentar mantener la calma y no tomar decisiones basadas en los sentimientos, sino en los hechos y la letra de la ley, aunque no pueda evitar que, de algún modo, le termine afectando cuando sale del juzgado: "El viaje, conflicto, de la jueza dentro de la segunda temporada era pequeño, así que me he podido dedicar a estar más enfadada, más triste, más solitaria y más devastada porque el tema de las custodias le toca porque qué sabemos nosotros de quién es la custodia de Nico. Qué sabemos lo que hay detrás de la jueza. Yo sí lo sé, yo he construido lo que he construido en mi cabeza".

El personaje que más comprende la posición de Candela en todo esto es Díaz porque, en palabras de Grandinetti, ambos se parecen bastante, incluso aunque él esté eludiendo constantemente las peticiones de la jueza de que colabore en su investigación del clan de Samir para evitar problemas. El actor argentino explica que "a lo que se está acostumbrado es a que haya un romance entre dos personajes así (...). Hay algo ahí que subyace, pero creo que tiene que ver más con lo parecidos que son. Por supuesto que nadie se sorprendería si pasara algo más, o pocos; la mayoría diría ¡al fin! Pero a mí me gustan las escenas, que son pocas y tal vez por eso también me gustan, porque son pocas pero están muy bien aprovechadas. Hay un atractivo para actuar más grande".

Díaz va a verse en serios problemas en la segunda temporada.
Díaz va a verse en serios problemas en la segunda temporada.

Díaz va a verse cada vez más cercado, pero no va a abandonar la actitud que ya vimos en la primera temporada en la que hay ciertas líneas rojas que son infranqueables para él: "Él es de la vieja escuela. Algunas veces se oye hablar de los ladrones con códigos, o los delincuentes con ciertos códigos, y eso lo tiene, lo veíamos en la primera. Y en esta segunda descubre que su entorno no es así, que son capaces de cualquier cosa para conseguir lo que quieren. Y él, cualquier cosa, no".

Lo que se desprende tanto de Darío Grandinetti como de Candela Peña es el cariño que tienen a sus personajes. Ya sea la tozudez de Díaz o la capacidad de la jueza para seguir adelante, ambos los consideran un regalo, especialmente la actriz: "Yo nunca había hecho tele, no sé cómo funciona la televisión, y todavía me sobrecoge pensar que es la serie más vista de Movistar. Le tengo muchísimo cariño y, sobre todo, a la jueza la amo, porque nos han dicho cosas muy bonitas".