Así nos ha golpeado 'Cardo' tras ver sus dos primeros episodios
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Así nos ha golpeado 'Cardo' tras ver sus dos primeros episodios

La nueva apuesta de ATRESplayer PREMIUM acaba de salir a la luz. Es una serie distinta que aunque no está dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi se nota su mano en el proyecto desde el segundo uno. Ellos han estado ahí para guiar a las dueñas absolutas de este proyecto: Ana Rujas y Clara Costafreda han firmado una ficción que es incómoda y que refleja como un espejo el mundo en el que nos movemos ahora y en el que se mueven los 'milennials'. Nosotros vamos a repasar lo que han dado de sí estos dos primeros capítulos.

Por Serielistas - 08 Nov 2021

Partamos de la base que no nos queremos adelantar. Ni queremos contaros cómo son el resto de episodios de Cardo, ni hacer una crítica global de la serie. Eso ya llegará. Lo que vamos a hacer ahora es centrarnos en esos primeros pasos iniciales de la serie. Sus dos primeros episodios. Por si eres de los que no ha empezado a verla o no había oído hablar de ella hasta ahora, saber a qué te vas a enfrentar. Lo primero es dejaros aquí un aperitivo de lo que es Cardo. Este es su tráiler...

Seguramente ya os habréis hecho una pequeña idea de lo que os váis a encontrar en Cardo: crudeza. La vida tal como es. Esta serie no se anda con tonterías. Ya lo dicen sus protagonistas y productores: No edulcora, no esconde, no alecciona. Cardo es el retrato de una generación que ve como su primer tercio de vida va quedando atrás. Y no está a gusto con ella. Es más, odia su día a día. Y como un animal enjaulado, se rebela para salir de esa celda. María (Ana Rujas) es ese animal. La celda: su vida. Y su forma de escapar, su defensa: la fiesta, las drogas, el sexo.

Así comienza 'Cardo'

La serie arranca con María tomándose unas cervezas con su ex. Pero las cervezas no son suficientes. Hay que sazonarlas con algo más: cocaína. Lo que pintaba como un plan perfecto para darse un revolcón se convierte en un fracaso. Y por cómo la serie nos muestra a María, es otro de tantos.

Pero al mal tiempo buena cara, suelen decir. No hay que dejar que nuestras miserias diarias arruinen la imagen que los demás tienen de nosotros. Por eso, María se vuelca en su perfil de Instagram. Una foto con un comentario ingenioso y a seguir tirando. Este es otro de los temas que la serie nos enseña en sus primeros compases. Hay una vida, la real, y luego está la digital. La del postureo y en la que ocultamos nuestras derrotas.

Eva (Ana Talenti) y María (Ana Rujas) salen de la discoteca para irse a casa, pero María quiere más...
Eva (Ana Talenti) y María (Ana Rujas) salen de la discoteca para irse a casa, pero María quiere más...

María tiene una amiga y una compañera de piso que más que eso es como una madre: Bego (Clara Sans). Es la que intenta poner un poco de orden y cordura. Pero María no está para corduras. Acaba saliendo de fiesta tras el patinazo con su ex con su mejor amiga, su "hermana de barrio": Eva (Ana Telenti). Pero incluso ella tiene un tope y acaba yéndose a casa. Hay que trabajar. Son las responsabilidades de la vida adulta. María no las acepta y sigue ella sola. En uno de esos garitos en los que la noche se acaba mezclando con el día se encuentra con Santiago (Alberto San Juan): un empresario ya entrado en la cincuentena que ve a María como una "presa". Este personaje va a provocar que la vida del personaje de Ana Rujas se derrumbe del todo.

El detonante

Un accidente provocado por varios toqueteos asquerosos y no consentidos a bordo de la moto de María hacen que los dos acaben con sus cuerpos en el asfalto. María, magullada. Él, directo a la UCI. Y a partir de aquí, la serie entra en faena.

La culpa, el remordimiento de María por haber aceptado llevar de paquete en la moto a una persona con la que no quería estar y la posibilidad de haberle matado le hace empezar a indagar en su vida. De nuevo las redes sociales tienen mucho que decir aquí.

El accidente en moto hace caer a María en una espiral de culpabilidad.
El accidente en moto hace caer a María en una espiral de culpabilidad.

El círculo de culpabilidad se completa cuando ella acude al hospital a ver el estado de Santiago pero se arrepiente. Antes de huir, en la sala de espera ve a varias personas. Entre ellas, una mujer y un chaval más o menos de su edad (el propio Santiago cuando la conoce le dice "tendrás la edad de mi hijo"). Al ver el perfil de Santiago en Instagram, ata cabos y le reconoce. Gabriel. Ese es su nombre. Los dos comienzan a hablar. El capítulo acaba con él, pidiéndole a María que se vean. Conociéndola ya de estos dos episodios. ¿Alguien duda de lo que hará?

Detalles, detalles

Esto es, a grandes rasgos, lo más importante de los dos primeros episodios de Cardo. Aunque nos hemos dejado cosillas para que las disfrutéis por vosotros mismos. María tiene ese imán para las situaciones embarazosas y para hacer lo menos oportuno en la situación menos adecuada. Rodeándola están varios personajes entrañables como Puri, la dueña de la floristería donde trabaja María que nunca le va a dar por perdida. Porque así se siente María. Perdida, vacía, cuestionándose cada paso que da. Y por eso Cardo tiene tanta verdad. Porque sus personajes son imperfectos y porque no se esconde a la hora de mostrar el sexo, las drogas, la fatalidad, la vida como una sucesión de eventos que no salen como querríamos.

El reparto de 'Cardo'
El reparto de 'Cardo'

Y para terminar, no perdáis ojo al apartado audiovisual. La dirección de la serie a manos de Claudia Costafreda arriesga con un montaje que muchas veces introduce elementos para despistarnos, para hacernos sentir como se siente María. Incluso sus verdaderos pensamientos aparecen escritos de vez en cuando apoyando o desdiciendo lo que muestran sus gestos. Y la música. Siempre a contrapié, siempre descolocando y subrayando el vacío existencial. No hay nada más solemne que una marcha de Semana Santa. Ahora probad a mezclarla con varias rayas de cocaína y un after hours. Eso es Cardo. Y no podemos esperar más para ver el siguiente episodio.