'Gambito de dama', o la 'cara b' de la genialidad
Netflix
'Gambito de dama', o la 'cara b' de la genialidad

Que la genialidad tiene un precio es algo que hemos visto muchas veces en series y películas y también en la vida real. Algunas de las mentes más brillantes desde matemáticos, a científicos; o muchos de los creadores más famosos, ya sean músicos, artistas o escritores lidiaban en su vida personal con graves problemas mentales y adicciones. 'Gambito de dama' (Netflix) aborda esa relación entre el genio y la locura.

Por María G. Lomas - 22 Oct 2020

Netflix estrena en unos días Gambito de dama, basada en la novela homónima de Walter Tevis. La miniserie de seis capítulos cuenta la historia de una joven huérfana criada en un orfanato en el que descubre su talento para el ajedrez gracias a sus partidas con el bedel del centro. La serie está increíblemente bien ambientada en los años 50 y 60 en Estados Unidos y en ella somos testigos del paso a la vida adulta de la protagonista y del verdadero precio de la genialidad.

Anya Taylor-Joy, a la que hemos visto en La bruja o en series como Peaky Blinders, es la protagonista de este drama sobre el mundo del ajedrez, aunque quizá la parte del juego en sí no esté tan extensamente desarrollada en la serie como en el libro.

Abandonada y criada por el estado a base de sedantes, Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) —que ya cuenta con antecedentes de enfermedad mental— genera una adicción a los tranquilizantes que se unirá al alcohol en su vida adulta. Conforme se va forjando una brillante carrera en el ajedrez de élite y haciéndose un hueco en un mundo dominado por los hombres, su vida personal entrará en un bucle de adicciones, obsesión y competitividad en la que luchará contra sus propios fantasmas. Así uno de los personajes de la serie pronuncia una reveladora frase: "La creatividad y la psicosis suelen ir de la mano. O en otras palabras, el genio y la locura".

Problemas mentales en las series

En Gambito de dama encontramos a una protagonista que lucha contra los fantasmas de su mente y no es el único caso de los últimos años. La salud mental ha sido un gran tabú en nuestra sociedad y, aunque menos, todavía lo sigue siendo. Hasta hace muy poco no era habitual —y aún hoy cuesta— escuchar a alguien reconocer que acude a terapia psicológica.

Ya que en ocasiones se demoniza la influencia de la televisión, es de justicia también reconocer que actualmente la normalización de algunos problemas mentales en series de televisión supone un gran paso para su normalización también en la sociedad. La depresión, la ansiedad, la bipolaridad, la esquizofrenia o el autismo son algunos de los trastornos mentales que sufren numerosos personajes.

En el episodio Acéptame como soy, sea quién sea de Modern Love (Amazon Prime Video), Anne Hathaway interpretaba a una mujer con trastorno bipolar haciendo un fiel retrato de lo que viven las personas que lo sufren. En Euphoria (HBO), la protagonista Rue (cuya interpretación le ha valido a Zendaya un Emmy) también padece bipolaridad, vive graves episodios de depresión e intenta superar su adicción a las drogas. La serie es todo un muestrario de los trastornos psicológicos que son más habituales de lo que pensamos entre los jóvenes: relaciones tóxicas, personalidades psicopáticas, problemas de autoestima y de aceptación y respeto hacia el propio cuerpo, entre otros.

Zendaya ganó un Emmy por su interpretación de Rue en Euphoria.
Zendaya ganó un Emmy por su interpretación de Rue en Euphoria. / HBO

Otra serie que encierra todo un cóctel de enfermedades mentales es Bojack Horseman (Netflix), que hace un duro retrato de la depresión, alcoholismo o la ansiedad. A priori es la historia de un actor venido a menos tras haber estado en lo más alto y quizá el hecho de que sea una serie de animación y que su protagonista sea un caballo rebaja la gravedad de lo que trata. O precisamente sea eso lo que permite esta ficción tratar la depresión con tanta crudeza, tal y como ya analizábamos en otro reportaje sobre series de animación.

Encontramos también múltiples ejemplos de trastorno del espectro autista en personajes que —a pesar de cierto rechazo de su entorno— consiguen llevar una vida independiente y desarrollarse profesional y personalmente. Es el caso de Shaun en The good doctor (Amazon Prime Video) o de Sam, el protagonista de Atípico (Netflix). No podemos tampoco olvidarnos de Sheldon Cooper, uno de los genios de la sitcom The Big Bang Theory (HBO), una mente brillante que tiene problemas para relacionarse emocional y socialmente en lo que se ha llegado a considerar como síntoma del Síndrome de Asperger, sin que en ningún momento se haga en la serie una alusión directa.

Sam es un joven autista que busca el amor y la independencia en Atípico
Sam es un joven autista que busca el amor y la independencia en Atípico / Netflix

En cualquier caso, lo que tienen en común estos personajes es que ponen nombre y cara a una realidad que ha estado tapada durante mucho tiempo. Y es un tabú que no beneficia a nadie, porque la vida real no es solo lo publicable en Instagram y cuanto antes lo asumamos, mejor.