'Gambito de dama': qué es real y qué no en la serie revelación de Netflix
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'Gambito de dama': qué es real y qué no en la serie revelación de Netflix

Sin hacer mucho ruido en su estreno, uno de los últimos lanzamientos de Netflix se ha convertido en una de las sorpresas de la temporada. ‘Gambito de dama’ lleva varias semanas entre las tendencias de la plataforma y acumulando alabanzas de los espectadores. Qué hay de real en esta serie que retrata el universo del ajedrez en 1960.

Por María G. Lomas - 19 Nov 2020

La ficción que se ha revelado como la sensación de la temporada no es una comedia, ni un thriller, ni una película de terror, si no una serie sobre ajedrez, Gambito de dama. Son varias las claves para que este drama sobre una huérfana que se revela como un prodigio del ajedrez haya enganchado a expertos y profanos en este juego y una de ellas es su realismo.

El magnetismo de Anya Taylor-Joy, la actriz protagonista sobre la que recae el peso de la serie, el elenco de actores que compone el resto del reparto, el guion de Scott Frank y la fantástica ambientación de la serie son algunos de los atractivos que han hecho de Gambito de dama un éxito inesperado.

Si eres uno de los espectadores que ha visto la serie sin ninguna información previa quizá hayas tenido la tentación de buscar en Google a los personajes para conocer su historia real. Y entonces te habrás llevado un chasco porque no, Gambito de dama no está basada en hechos reales. Sin embargo, la serie sí tiene elementos reales o muy fieles a algunos personajes y sucesos de la época en el mundo del ajedrez.

Las partidas de ajedrez

Si pensamos en llevar un deporte a la ficción es probable que lo último que se nos pase por la cabeza sea un juego de estrategia como el ajedrez. Más que nada, porque por muy estimulante que sea no parece lo más adecuado para conseguir un ritmo narrativo que enganche.

Sin embargo, Scott Frank no solo ha conseguido transmitir la emoción de un deporte como el ajedrez sino que además ha logrado la aprobación de exigentes expertos y Grandes Maestros. No en vano, la serie ha contado con la asesoría de un campeón del mundo como Garry Kasparov y del profesor y entrenador de ajedrecistas Bruce Pandolfini, quien en su día ya asesoró al autor de la novela en la que se basa la serie, Walter Tevis.

En 'Gambito de dama' se recrean partidas históricas reales.
En 'Gambito de dama' se recrean partidas históricas reales. / Netflix

Existe un consenso entre todos los expertos que se han pronunciado sobre la serie y es que técnicamente no se le pueden sacar fallos a Gambito de dama: desde las jugadas que se recrean, a los movimientos de las manos, que aunque parezca mentira permiten diferenciar a un jugador profesional de un aficionado.

Precisamente las partidas que se pueden ver parcialmente en la serie (una partida de ajedrez puede durar alrededor de cuatro horas y es imposible reflejar eso en la ficción) son partidas reales, tal y como ha detallado un experto en ajedrez en el New York Times. Por ejemplo, cuando Beth disputa con Harry el título estatal de Kentucky se recrea una partida que tuvo lugar en Riga, Letonia, en 1955. Una de las partidas rápidas que juega con Benny Watts se jugó en la Ópera de París en 1858 y la partida final de la serie tuvo lugar en Biel, Suiza, en 1993.

Una mujer en un deporte dominado por hombres

Otro aspecto totalmente real es el hecho de que Beth Harmon sea la única jugadora en un deporte dominado por hombres. Esto es algo que sucedía en los años 50 y 60 y que, aunque la sociedad haya dado algunos pasos hacia la igualdad, sigue sucediendo a día de hoy.

Un caso similar al de Beth Harmon en la serie podría ser el de Judit Polgár, una ajedrecista húngara considerada como la mejor jugadora de la historia. Nunca quiso competir en el campeonato para mujeres y se enfrento a los mejores jugadores del mundo en el momento. A los 15 años Polgár se convirtió en gran maestra arrebatándole a Bobby Fisher el récord que el norteamericano ostentó durante 30 años.

Inspiración en Bobby Fisher

Y ya que hablamos de Bobby Fisher, hay muchos rasgos del jugador estadounidense que se ven reflejados en Beth Harmon. El primero de ellos es la obsesión por el ajedrez que llegó a preocupar a la madre de Fisher hasta el punto de llevarle al psiquiatra. En la serie, el ajedrez también es casi el único interés de la protagonista, que llega a repasar jugadas en su cabeza en el tablero imaginario que visualiza en el techo desde la cama.

También Harmon en la serie, al igual que Fisher en la vida real, se gana la vida con el ajedrez y ambos vivieron solos —por diferentes circunstancias— prácticamente desde la adolescencia. Conforme va ganando dinero, Beth compra ropa de manera casi compulsiva hasta llegar a tener apuros económicos, por ejemplo a la hora de viajar a competir a la Unión Soviética; y Bobby Fisher también es conocido por su afición a comprarse trajes a medida y zapatos de piel.

Harmon y Fisher también comparten la compulsión por la compra de ropa.
Harmon y Fisher también comparten la compulsión por la compra de ropa.

Y por último, en cuanto a su carrera en el ajedrez, el periodo en el que se desarrolla la historia de Beth Harmon en Gambito de dama (1958-1968) coincide con el punto álgido de de la carrera de Fisher, entre 1957 y 1972 cuando ganó al soviético Borís Spasski en el 'Encuentro del siglo' en 1972. En la serie, Beth Harmon se convierte en la esperanza de acabar con el liderazgo soviético en la competición ajedrecística como una metáfora del intento de acabar con el comunismo en pleno contexto histórico de la guerra fría, como si el mundo fuera una tablero de ajedrez gigante.

Este paralelismo entre el personaje de Beth Harmon y el ajedrecista Bobby Fisher no sería casualidad, sino que sería una inspiración buscada por Walter Tevis, apasionado jugador aficionado de ajedrez y autor de la novela homónima en la que se basa la serie de Netflix.