'Fundación' desaprovecha la oportunidad de hacer algo grande en su final de temporada
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'Fundación' desaprovecha la oportunidad de hacer algo grande en su final de temporada

La primera temporada de 'Fundación' ha llegado a su fin en Apple TV+ y es hora de recapitular y valorar los primeros episodios de una de las series más esperadas de la temporada, incluso de los últimos años. Ha sido una temporada que ha ido de más a menos, hasta terminar con bastantes más sombras que luces.

Por Ignacio Parrón - 19 Nov 2021

Decepcionante. Es el mejor resumen que se puede hacer de la primera temporada de Fundación. Y no porque “la serie no esté a la altura de la novela”. Esto no tiene nada que ver con los cambios que ha realizado ni la fidelidad a las obras originales. Es la sensación de que David S. Goyer y Josh Friedman tenían algo grande entre manos y lo han desaprovechado.

Los primeros cuatro episodios de la serie hacían presagiar lo mejor. Fundación nos sumergía en el interesantísimo universo que había creado Isaac Asimov en su saga literaria a través de una puesta en escena estimulante, con un diseño de producción y una fotografía de una belleza como pocas series han desplegado este año. De hecho, el apartado técnico probablemente sea lo más destacable de la serie. Y entonces llega lo más curioso de todo.

La ficción brilla cuando no tiene que adaptar la novela. Debido a la falta de trama o de continuidad en la obra, los creadores tuvieron que inventarse una propia y es en esta libertad donde se encuentran más cómodos. El arco de los emperadores Cleon es lo más interesante, sin duda. La reflexión que hace sobre la perpetuidad genética, el conservadurismo y la identidad propia están a la altura de la propuesta de Asimov en sus novelas. Por eso cuesta entender cómo han podido liarla tanto con el resto.

La trama de los emperadores ha sido la más lograda de 'Fundación'.
La trama de los emperadores ha sido la más lograda de 'Fundación'.

La otra gran trama principal de la serie es la que sigue el nacimiento de la Fundación en Terminus, que es lo que sí que adapta de las novelas. Y menudo desastre. Anteriormente ya hemos hablado sobre que no es necesario ser fiel a la original , pero si vas a proponer algo distinto, que sea igual de bueno o mejor. Todo el arco de Salvor Hardin es pesado, carente de alma y, por momentos, de interés. Da la sensación de que cada minuto en pantalla es un minuto que le está restando a la trama de los Cleon.

Y es una verdadera lástima, porque precisamente esta parte que adapta de la novela es la que más contenido tenía para hacer algo interesante y, sobre todo, diferente. Pero Goyer y Friendman se las han ingeniado para desperdiciar la oportunidad de hacer algo original en su género y trascendente hasta convertirla en una serie de lo más genérica e insulsa. Y lo que es peor, su gran clímax final se resuelve con un anticlimático Deus ex Machina. Bravo. Pero vamos a subir la apuesta.

¿Se puede hacer mal un Deus ex Machina? Al parecer, sí. Porque la gran revelación de la serie, el misterio de la Cápsula de Terminus, lo que debería sorprender a todos y dejarnos con la boca abierta, ya lo habían anticipado. Toda la anticipación que hubiera generado el gancho entre el episodio 9 y 10 lo arruinan a través de la trama de Gaal Dornick, que lo reduce a un terrible “ah, era eso”.

'Fundación' está ya renovada por una segunda temporada.
'Fundación' está ya renovada por una segunda temporada.

Una Gaal Dornick, por cierto, que ha ido perdiendo peso paulatinamente a lo largo de los episodios y que ha acabado un poco en tierra de nadie (literalmente y en el guion). Probablemente recupere el protagonismo en la siguiente temporada, atendiendo a la última escena, pero en esta tanda da la sensación de que no han sabido qué hacer con ella en el camino entre su estimulante inicio y el final.

También hay que destacar sus incoherencias internas. La serie está más interesada en ser espectacular y molar que en tener sustancia, y a veces se olvida de sus propias normas. Por ejemplo, una serie sustentada en la importancia de la ciencia que se resuelve por elementos de fantasía como la capacidad de intuir el futuro o tener visiones del pasado. Mi contradicción favorita es una frase del último episodio en el que cierto personaje dice “esta no es la primera ni será la última crisis de la Fundación”, cuando el anterior episodio se titula La primera crisis. Que la coherencia no arruine una buena frase.

Fundación comenzó muy fuerte, planteando cuestiones interesantes que la podían convertir en una de las series del año, pero que no supo manejar. La serie se le quedó grande a Goyer y Friedman y acabaron convirtiéndola en una ficción genérica más de ciencia ficción y sin alma que sobrevive gracias a una producción espectacular y los Cleon. Larga vida al Imperio, por su bien.