¿Es 'Fundación' una buena adaptación de las novelas de Asimov?
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¿Es 'Fundación' una buena adaptación de las novelas de Asimov?

Llegamos al ecuador de la primera temporada de 'Fundación', que ya sabemos que ha sido renovada por una segunda, y es momento de recapitular y hacernos la gran pregunta: ¿está a la altura de los libros? ¿Es una buena adaptación?

Por Ignacio Parrón - 15 Oct 2021

Qué pereza de pregunta, ¿no? Sin embargo, es inevitable comparar una obra audiovisual con su predecesora en papel, y más cuando estamos hablando de Fundación. La gran saga de la ciencia ficción, la obra magna de Isaac Asimov. Una trilogía, con sus precuelas, en la que el escritor no solo reflexionaba sobre el futuro de la sociedad, la ciencia y la tecnología, sino que exploraba la humanidad misma. Una de esas novelas catalogadas como “inadaptables”, pero por la que Apple TV+ ha apostado fuerte con un megaproyecto de proporciones dignas de la empresa. Y la serie nos ofrece una oportunidad inmejorable para resolver el eterno debate entre adaptaciones y obras originales.

Uno de los mayores atractivos de la adaptación reside en su espectacularidad visual.
Uno de los mayores atractivos de la adaptación reside en su espectacularidad visual.

Al igual que ocurriese con la película Yo, Robot, la trama de la serie difiere bastante de la novela. Esto era de esperar, ya que el libro “no tiene trama”, sino que se puede entender como una serie de relatos sobre ciertos momentos del camino hacia la debacle definitiva o el resurgimiento del Imperio Galáctico. En este sentido, respeta absolutamente la pauta marcada por Asimov, rellenando los huecos con elementos de las precuelas o imaginados por su creador, David S. Goyer (Da Vinci’s Demons). Y, el resultado, al menos en este apartado, es más que satisfactorio. El conflicto llega con los personajes, con uno en concreto. Antes de nada, vamos a quitarnos la “polémica rápidamente”: a ciertos protagonistas les han cambiado el género y la etnia. ¿Importa? No. ¿Cambia en algo la historia o su sentido? No, incluso enriquece el relato añadiendo nuevas perspectivas y adaptándose mejor a la sociedad actual y futura. ¿Son buenos personajes? Sí. Fin de la discusión. Volvamos a lo interesante. Hablemos de Salvor Hardin.

Al igual que le ocurrió a Zack Snyder con Watchmen (la cual es una entretenida película de superhéroes), Goyer parece haber entendido la historia, pero no el subtexto. El tema principal de la novela, el mensaje, de lo que trata, llamadlo como queráis, es que el progreso es la única solución frente al conservadurismo. La ciencia es lo único que nos separa de la barbarie. Y el mayor exponente es, o debería ser, Hardin. En la novela encontramos a un activista y aspirante a político tenaz, inteligente y pacifista. “La violencia es el último recurso del incompetente”, es su lema. Salvor se convertirá en el Salvador (nada sutil el guiño de Asimov) de la Fundación en su primera crisis. Para no destripar la serie, diremos que usa la lógica y el razonamiento y hace una apuesta arriesgada que se confirma cuando se abre la Cápsula de Seldon en cierta fecha señalada.

Leah Harvey es la encargada de dar vida a Salvor Hardin en esta versión de 'Fundación'.
Leah Harvey es la encargada de dar vida a Salvor Hardin en esta versión de 'Fundación'.

En Fundación (serie) encontramos todo lo contrario. Hardin es una guardiana del asentamiento, una mujer de acción dispuesta a usar las armas. Lo más destacado es que tiene una conexión especial con una misteriosa Cápsula que ya estaba en Terminus cuando llegaron y a la cual es la única capaz de acercarse (en el libro ya la conocían y cualquiera puede acceder). De hecho, hasta le “habla” a Salvor. Este giro hacia lo fantástico es lo que me saca un poco del relato. Fundación tiene un fuerte mensaje religioso, pero Asimov sustituye a Dios por la ciencia. La fe por la razón. De hecho, los habitantes de Terminus ya se refieren a Seldon en términos teológicos, como hemos visto. Ese halo de misticismo que tiene Salvor rompe completamente con lo que pretende decir la historia. Volviendo a lo religioso, en la novela, el activista es Moisés y nos trae los dictámines de Dios que marcarán la pauta de cómo ir resolviendo las futuras crisis. Cualquiera podría haber resuelto el enigma, pero fue Hardin quien lo hizo primero. No olvidemos que la psicohistoria puede predecir el futuro de grandes masas, no el de una persona. Seldon podría haber predicho que se solucionaría la crisis, pero no gracias a qué o quién. En la serie, ella es Jesucristo, la salvadora con cualidades místicas que salvará a la Fundación. La esperada enviada por el psicohistoriador para salvar la empresa. Un cambio sutil en apariencia pero que cambia completamente el mensaje.

¿La convierte esto en una mala serie? No. ¿Es una mala adaptación? No necesariamente. Al final, una adaptación tiene una identidad propia. Por eso se utiliza esa palabra y no traslación. Lo único que debe hacer es respetar el espíritu de la original. Aunque Goyer ha decidido tomar este camino diferente, no rompe abiertamente con la propuesta de Asimov y sigue ofreciendo un trabajo digno. Ahora quedará a gusto de cada cual si prefiere el acercamiento más filosófico y humanista de la original o el efectista de la serie. Yo, particularmente, me quedo con el primero, pero no por ello deja de ser Fundación una serie más que disfrutable.