The Last Dance: los fracasos de Michael Jordan que no cuenta su documental
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The Last Dance: los fracasos de Michael Jordan que no cuenta su documental

El último baile de Jordan no fue ese tiro sobre Bryon Russell en Utah. Al '23' le volvió a picar el gusanillo por jugar, aunque esa decisión fue el principio de su viaje al mundo terrenal del fracaso.

Por Quique Hernández - 21 Jul 2020

13 de enero de 1999. Un Michael Jordan "exhausto" anuncia su retirada. Otra vez. Pero esta sí que era la definitiva, ¿verdad? Unos meses antes, había puesto el broche soñado por cualquier jugador a su legendaria carrera con 'The Shot' sobre Bryon Russell. Ese año, todos los que formaban parte de los Chicago Bulls sabían que era el último año del equipo que había cambiado la historia de una franquicia mediocre.

Rueda de prensa de Michael Jordan para anunciar su retirada el 13 de enero de 1999
Rueda de prensa de Michael Jordan para anunciar su retirada el 13 de enero de 1999 / NBA

Era el 'The Last Dance', ese título que le había puesto Phil Jackson a la temporada en la que querían cerrar la aventura de ese equipo con un sexto anillo. Y lo lograron. Y a Jordan no le quedaba más gasolina en el tanque. "Si Phil Jackson no es el entrenador el próximo año, no volveré", avisaba Jordan. Lo dijo hasta la saciedad, pero Jerry Krayse, General Manager de los Bulls, ya había dicho que el 'Maestro Zen' no seguiría la próxima temporada. "Me da igual que hagas 82-0 (en la temporada regular), estás fuera".

Jordan, cumpliendo con su promesa, se marchó del equipo que le había dado todo y al que él había llevado a los cielos deportivos. Ni hubo Chicago antes del '23' ni lo ha habido después. Al final de 'The Last Dance', Jordan afirma que al núcleo de estrellas de los Bulls les quedaba gasolina para ir a por el séptimo anillo, pero todo acabó en el Delta Center de Utah.

Lo que nadie se esperaba era que, a sus 38 años, volvería, otra vez, a la NBA. No sería con los Chicago Bulls, con quienes ya había demostrado todo lo que un jugador podía demostrar. Lo hizo con los Wizards y lo hizo después de decir que no volvería a jugar al baloncesto con un "99,99% de seguridad". ¿Y por qué en los Wizards?

Ni hubo Chicago antes del '23' ni lo ha habido después

'His Airness' se hizo con el 10% de la franquicia, convirtiéndose en el presidente de operaciones de los Wizards en el año 2000. Su primera gran decisión sería en el draft de 2001, el momento en el que las peores franquicias de la liga eligen a los mejores jugadores jóvenes del mundo para que les ayuden a levantar al equipo, como hicieron los Bulls con él en 1984.

En ese draft, había jugadores como Pau Gasol, Tony Parker, Joe Johnson, Tyson Chandler o Shane Battier. Jordan eligió a Kwame Brown, que se convertiría en uno de los fracasos más sonados que se recuerdan en la historia del draft, promediando 6 puntos y 5 rebotes en su carrera. Fue en esa misma temporada cuando decidió calzarse las Jordan para "probarse", "por amor al juego". En el banquillo estaba Doug Collins, al que él mismo había colocado en ese puesto. Esa andadura duró dos años grises endulzados por momentos puntuales de extrema brillantez.

Su forma física estaba lejos de su pico y eso se notaba. Los compañeros tampoco acompañaban, acabando fuera de los Playoffs. Su récord fue de 37-45 con compañeros que acabarían siendo considerados secundarios al final de sus carreras como Richard Hamilton -al que traspasó al verano siguiente a los Pistons, con quienes ganó el anillo-, Christian Laettner -excompañero de Jordan en el Dream Team del 92-, Tyronn Lue o Brendan Haywood.

Jordan jugó casi 35 minutos por partido, metiendo 22,9 puntos por partido -la tercera peor marca de su carrera-, repartiendo 5,2 asistencias y capturando 5,7 rebotes. La segunda temporada no fue mejor. También quedaron fuera de los Playoffs y acabó retirándose, esta vez sí de manera definitiva, dejando atrás un partido de 51 puntos y una actuación especialmente brillante en su último All-Star Game, en el que anotó una canasta espectacular sobre Shawn Marion que casi le da la victoria a la Conferencia Este. Finalmente, ganó la Oeste con Kobe Bryant, el que muchos consideran su sucesor natural, forzando la segunda prórroga del partido con dos tiros libres.

Michael Jordan comenta momentos de su carrera en el documental The last dance
Michael Jordan comenta momentos de su carrera en el documental The last dance / Netflix

"Ahora puedo irme a casa y sentirme en paz. Dejo al baloncesto en buenas manos", dijo Jordan ese 9 de febrero de 2003 en el Philips Arena de Atlanta. Fue uno de los últimos 'flashes' del '23', siendo su último partido en Philadelphia, donde anotó 15 puntos, despidiéndose para siempre de su amado baloncesto. El precio que tuvo que pagar por volver a jugar fue vender sus acciones de los Wizards y dejar su cargo en la directiva, pero no sería su último paso como ejecutivo de una franquicia NBA.

En 2006, se hizo con una parte minoritaria de los Charlotte Bobcats, ahora llamados Charlotte Hornets. Robert Johnson, antiguo dueño de la franquicia, vendió sus acciones, y Jordan las compró por 175 millones de dólares, convirtiéndose en el primer exjugador de la NBA en convertirse en dueño de una franquicia. Pese a que se puede decir que Jordan ha rescatado económicamente al equipo, con ganancias tanto para la franquicia como para el '23' -se estima que ha ganado alrededor de 300 millones de dólares durante su mandato-, lo cierto es que en el ámbito deportivo, el éxito no le ha acompañado.

Jordan sigue siendo, a día de hoy, la persona relacionada con el deporte que más ingresos genera

Desde que entró al cargo, los Bobcats-Hornets sólo han entrado tres veces en los Playoffs, pasando sin pena ni gloria por ellos. Tampoco sus elecciones del draft han sido las mejores, eligiendo a Adam Morrison por delante de Kyle Lowry, Brandon Roy, Rudy Gay, J.J. Redick, Rajon Rondo o Paul Millsap; eligiendo a Michael Kidd-Gilchrist por encima de los All-Star Damian Lillard y Bradley Beal; a Cody Zeller por encima del MVP Giannis Antetokounmpo; a Frank Kaminsky por encima del también All-Star Devin Booker o a Malik Monk por encima de Donovan Mitchel o Bam Adebayo.

Lejos de mantener su grandeza como jugador de los Bulls, Jordan ha bajado al mundano terreno del fracaso durante su tercera etapa en la NBA y como directivo de una franquicia. Fracaso en el ámbito deportivo, claro, porque sigue siendo una máquina de hacer dinero. Si como jugador ganó más de 86 millones de dólares sólo en contratos, Forbes estima que Jordan ha ganado cerca de 1.7 billones -sí, con b- de dólares de socios publicitarios.

Entró en el club de los billonarios en 2015 y ahora tiene una fortuna estimada de dos billones de dólares. Además de mantener su patrocinio con Nike y sus incombustibles Air Jordan, sigue siendo marca de Gatorade, Hanes y Upper Deck. Es más, Jordan sigue siendo, a día de hoy, la persona relacionada con el deporte que más ingresos genera. Sólo Nike le da más de 100 millones de dólares al año, con Air Jordan generando el pasado año 150 millones de dólares, cuatro veces más que la marca de LeBron James.

Sí, Jordan convierte en oro todo lo que toca, al menos en el aspecto más puramente económico. En lo deportivo, el tiempo dirá si su etapa como dueño de los Hornets es un rotundo fracaso -parece que va camino de ello- o acaba siendo la última historia de redención de la mayor bestia competitiva que ha conocido el baloncesto.