Por qué 'El cuento de la criada' va a ser una serie diferente en su cuarta temporada
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Por qué 'El cuento de la criada' va a ser una serie diferente en su cuarta temporada

Durante tres temporadas, June ha estado sobreviviendo como buenamente podía dentro de las terribles constricciones y los abusos impuestos por Gilead. Sin embargo, su situación va a cambiar radicalmente cuando empiece la cuarta entrega de 'El cuento de la criada', que se estrena mañana en HBO España.

Por Marina Such - 28 Apr 2021

Lo que habíamos visto de Gilead en las tres primeras temporadas de El cuento de la criada era, con contadas excepciones, el mundo de las mujeres confinadas al interior de sus casas y a las salidas a la compra. Al estar contada la historia desde el punto de vista de Defred, la criada de los Waterford, ese era el radio de acción en el que se podía mover. Los vistazos que teníamos del mundo exterior, ya fuera el club Jezabel o algunos de los castigos públicos, llegaban porque Defred era llevada allí por el comandante o la tía Lydia.

Conforme June ha ido recuperando poco a poco su nombre, su identidad y ha ido desarrollando espíritu de resistencia (y creyendo en él), la serie ha abierto el panorama de lo que nos enseñaba del régimen. En la temporada pasada nos llevó a ese Washington de normas mucho más restrictivas y, al mismo tiempo, mostró cómo la entrega de Serena a Gilead empezaba a resquebrajarse y cómo operaba la resistencia de Mayday. Los capítulos terminaban con un evento que hacía presagiar que ya no había vuelta atrás: la salida del país de más de 80 niños rumbo a Canadá.

Y, efectivamente, la cuarta temporada arranca confirmando que ni June, ni la serie en sí, pueden volver sobre sus pasos. Se ha convertido en la enemiga número uno del régimen, que es mucho menos sólido de lo que quiere hacer creer, y esa nueva posición acarrea mayores peligros.

Gilead persigue a June por sus conexiones con Mayday.
Gilead persigue a June por sus conexiones con Mayday.

La gran novedad de El cuento de la criada es justo esa. June ya no fantasea con lo que haría si tuviera la capacidad de actuar contra Gilead; ha demostrado que puede hacerlo, aunque sea costoso y acarree como consecuencia que tiene que huir y confiar en que los extraños que conoce no van a entregarla a los guardias. Las otras criadas que escaparon con ella se convierten en fugitivas, y eso confiere cierta tensión a los episodios que no estaba presente antes.

También sitúa a June ante su propia encrucijada moral. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar en su lucha contra Gilead? ¿Le importa mancharse las manos de sangre o empujar a otros a que lo hagan? Su resolución de pelear, de continuar abriendo grietas en la supuestamente monolítica de Gilead, ha pasado a ser muy real y a tener consecuencias muy reales.

Si las acciones de June muestran cómo responde el régimen ante esos desafíos internos, también van a propulsar una respuesta internacional que había ocupado un lugar bastante más secundario hasta ahora. La presencia de los Waterford en Canadá, con ese juicio inminente por crímenes de guerra, va a conferir más importancia a ese aspecto de la serie, que va a tocar también la dificultad que los huidos de Gilead tienen para adaptarse a un país democrático y sin las mismas restricciones.

El juicio a Serena y Fred Waterford va a ser una trama importante de la temporada.
El juicio a Serena y Fred Waterford va a ser una trama importante de la temporada.

El arranque de la temporada apunta a nuevos dilemas éticos, a nuevas cotas de brutalidad de Gilead y, también, a personajes que van a tener que empezar a pensar en su responsabilidad individual en todo lo que está ocurriendo. Si parecía que El cuento de la criada estaba atascada bajo el poder omnipotente de Gilead, los nuevos capítulos apuntan a una inercia directa al enfrentamiento contra los principios de ese régimen.

Este no se va a acabar así como así, pero resulta más interesante que se exploren más en profundidad las secuelas psicológicas y emocionales que sufren sus refugiados, o las maneras de resistir y pelear desde dentro que desarrollan los oprimidos por el sistema. El cuento de la criada ha entrado, finalmente, en lo que prometía desde que terminó la segunda temporada: la era de la resistencia.