'Yellowjackets' sorprende al dejar que los rencores de sus mujeres impulsen su historia
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'Yellowjackets' sorprende al dejar que los rencores de sus mujeres impulsen su historia

Entre las series estrenadas en estos últimos meses del año, 'Yellowjackets' destaca por ser una de las más inclasificables. A priori, sigue a varias mujeres que, cuando eran adolescentes, sobrevivieron a un terrible accidente de avión, pero va bastante más allá de eso.

Por Marina Such - 09 Dec 2021

En Estados Unidos, una yellowjacket es un tipo de avispa más agresivo que las avispas comunes. Que un equipo de fútbol femenino de instituto lleve ese apodo ya insinúa bastantes cosas, especialmente cuando dicho equipo sufre un accidente de avión de camino a la final nacional y se queda aislado en las montañas. Esto parece una nueva versión de ¡Viven!, ¿no es así? No exactamente.

Yellowjackets, que está acercándose al ecuador de su primera temporada en Movistar+, subvierte todas las expectativas que podamos tener sobre ella. El emparejamiento de Juliette Lewis y Christina Ricci en un viaje por carretera en el que nunca sabes qué va a pasar da el tono perfecto de la serie: inquietante, cotidiano, misterioso, ligeramente cómico, imprevisible... La temporada puede perfectamente despeñarse en los episodios que quedan, pero la fuera de su piloto es tal, que nos permite tener cierta esperanza.

Está creada por el matrimonio de Ashley Lyle y Bart Nickerson, que habían trabajado antes en Narcos: México y Desde otro lugar, y es inevitable que recuerde también a Perdidos y El señor de las moscas, pero hay algo que le otorga no solo su elemento diferenciador, sino su motor, y es la rabia latente y los rencores que albergan todas sus mujeres.

Las protagonistas de 'Yellowjackets' sobrevivieron de adolescentes a un accidente de avión.
Las protagonistas de 'Yellowjackets' sobrevivieron de adolescentes a un accidente de avión.

Esto ha sido algo bastante común a muchos estrenos de este año; las protagonistas femeninas tenían en su interior un enfado que muchas veces no sabían cómo gestionar y que las llevaba a tomar todo tipo de decisiones extremas (como la de matar a su marido de la protagonista de Que te den, Kevin). En Yellowjackets (que alterna el presente con el accidente de avión en los 90), ese cabreo se nota claramente subyacente en Shauna (Melanie Lynskey), cómo lo reprime a duras penas en casa y cómo lo deja salir en cuanto tiene algún inconveniente en la calle, y está mucho más superficial en Natalie (Juliette Lewis).

También queda muy claro en los flashbacks a esos meses que las chicas pasan aisladas en la montaña tras el accidente. Son un equipo, pero las rencillas, deseos y envidias que ocultan mientras juegan salen a la luz en cuanto su supervivencia pende de un hilo. Allí dentro todo se magnifica, que dirían en Gran Hermano. Y, además, la fuerza de ese primer capítulo que mencionábamos antes resulta fundamental para establecer el tono. La directora Karyn Kusama nos enseña hasta dónde llegan las chicas antes de que las rescaten, y es el material de las peores pesadillas: disfraces de criaturas del bosque, rituales, sangre y canibalismo.

Solo la imagen de una melena ensangrentada siendo arrastrada por la nieve es suficiente para que todo lo que veamos después tenga cierta aura inquietante, y eso antes de que la serie confirme que, tal vez, hay algún elemento sobrenatural involucrado y, probablemente, también hay alguien que las está "vigilando".

Juliette Lewis es otra de las grandes protagonistas de 'Yellowjackets'.
Juliette Lewis es otra de las grandes protagonistas de 'Yellowjackets'.

Los episodios mezclan tonos y tramas de una manera que, sorprendentemente, funcionan. El drama suburbano de Shauna contrasta con el road trip hacia el pasado de Natalie y Misty y con el lado casi de película de miedo de Taissa, y todas esas historias son una evolución de hasta dónde fueron capaces de llegar para sobrevivir en los bosques. Todo el reparto está perfectamente elegido, especialmente las versiones jóvenes de los personajes adultos (lo de Juliette Lewis y Sophie Thatcher como Natalie es de premio), y todas venden con gran eficiencia el lado oscuro bajo la fachada de triunfadoras del instituto.

Yellowjackets es difícil de describir porque es ese crisol de tonos lo que la distingue. Su voluntad por no dulcificar a sus personajes es otro de sus puntos fuertes, y lo que falta por comprobar es si consigue mantener el pulso firme en el desarrollo de la trama y, sobre todo, en la resolución de algunas de sus incógnitas. Es un acto de equilibrismo que, si sale bien, la convertirá en uno de los mejores estrenos de 2021.