¿Cómo se convierten los personajes de ficción en personas importantes de nuestra vida?
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¿Cómo se convierten los personajes de ficción en personas importantes de nuestra vida?

Seguramente para muchos no sea nuevo oír a alguien hablar de la sensación de vacío que se te queda al terminar una serie. Hay tantas formas diferentes de definir esa percepción como personas que la experimentan. Como es algo más común de lo que creemos, profundicemos un poco en ello.

Por María G. Lomas - 24 Apr 2021

¿Alguna vez has terminado de ver una serie y te has sorprendido a ti mismo unos días después pensando en sus protagonistas como si formasen parte de tu círculo? Si ha sido así, quizá por un momento también has pensado que estabas perdiendo la cabeza y más si te ha pasado estando aislado de tu familia y amigos en estos tiempos de COVID. Pero no, tranquilidad, porque es algo bastante común, que además tiene una explicación desde la psicología. Hemos consultado a la doctora Rosa Molina Ruiz, psiquiatra y experta en neurociencias, acerca de este fenómeno. La razón de que esto suceda es que somos "seres sociales y lo social se alza como necesidad fisiológica". Parte de nuestro desarrollo y de nuestro aprendizaje desde la infancia se basa en "observar la conducta de los demás para imitarla" y en la edad adulta el "vivir las emociones a través del otro" continúa, tal y como asegura la doctora Molina, no solo con la interacción en la vida real sino también cuando vemos una película o una serie de televisión.

Candela Peña es la jueza Montes en 'Hierro'.
Candela Peña es la jueza Montes en 'Hierro'. / Movistar+

Muchas veces ni siquiera es necesario haber acabado la serie para descubrir que la conexión con uno o varios personajes te lleva a pensar en ellos como parte de tu entorno. De pronto Candela (Montes) o Hannah (Stern), las protagonistas de Hierro o The Split, por poner dos ejemplos, se cuelan en tus pensamiento. Ya solo el hecho de referirse o pensar en ellos por el nombre de pila es de por sí una señal inequívoca de intimidad, algo normal teniendo en cuenta que durante el visionado de una serie compartes con los protagonistas muchas más cosas que con tu círculo más íntimo: te metes en su baño, les ves hacer pis, ducharse, conoces sus armarios, entras en sus camas, en sus cocinas y, por supuesto, sabes como piensan y como sienten. De esa capacidad de meternos en la mete del otro "son responsables las neuronas espejo que juegan un importante papel en el proceso", apunta la doctora Molina.

Siguiendo con el ejemplo de Hierro, pasa por ejemplo con la jueza Candela Montes, esa mujer de éxito y segura de sí misma pero llena de imperfecciones y que además de lidiar en su día a día con las miserias humanas, derrocha amor hacia su hijo y se pelea con cuestiones domésticas con las que todos podemos identificarnos. De hecho, a veces son los detalles más insignificantes los que nos llevan a identificarnos con un personaje, como podemos ver en este tuit de la periodista de Serielistas, Marina Such.

Si nos fijamos también en la protagonista de The Split, Hannah Stern, que intenta mantener el tipo en su trabajo —en el que es buena y además se lo reconocen— mientras su vida personal salta en pedazos. Hannah se enfrenta al dilema de elegir entre el viejo amor que pudo ser y no fue, representado por su colega danés de ojos azules, Christie Carmichael; y su inteligente marido, también abogado de éxito, con el que tiene una complicidad sin igual y que desprende un atractivo británico a lo Hugh Grant y un genial sentido del humor. Pero, por si eso no fuera suficiente es el sostén de una familia que cada día descubre un secreto de la matriarca, Ruth Defoe, creadora de un imperio con el negocio de los divorcios, una hermana con una crisis de identidad y otra que se refugia en el alcohol y la cleptomanía como vía de escape para sus fracasos personales. Y, a pesar de todos esos dramas y complicaciones es inevitable querer meterse en su vida.

'The Split' ha sido una de las revelaciones de 2020.
'The Split' ha sido una de las revelaciones de 2020.

Cuántos más personajes tenga una serie y cuanto más diversos sean más opciones tendrán los espectadores de conectar con uno o varios de ellos, es el caso de series como Big Little Lies, o más recientemente, Los Bridgerton (ese placer culpable que hemos visto todas y todos). Un factor importante en esta identificación que se produce con los personajes y que nos lleva a meternos en el drama como uno más es el de la empatía que interviene en varios sentidos, tal y como nos explica la psiquiatra Rosa Molina. "Por un lado, tenemos la empatía emocional, que es la capacidad de sentir lo que siente el otro e implicarnos afectivamente; y por otro la cognitiva, que es cuando nos ponemos en el lugar de los personajes e imaginamos y anticipamos sus comportamientos".

Además en este proceso, continúa explicando la doctora Molina, se produce una "absorción en el relato" que es esa sensación por la que por un momento nos convertimos en protagonistas "como si perdiésemos la autoconciencia". Es decir, dejamos de pensar en nosotros mismos como quienes somos para formar parte de la ficción. Y, por último, una parte fundamental en este proceso es la atracción hacia el personaje en la que, según la doctora Molina, intervienen diferentes elementos como "la percepción buena o mala que tengamos de él o ella, la similitud o el deseo de parecernos".

Eso quiere decir que no habrá un personaje tipo y, por ejemplo, puede que nos sintamos atrapados por un thriller, una comedia o un drama y nos identifiquemos con un personaje u otro en función de los sentimientos que nos despierte. De hecho, en ocasiones, son las imperfecciones de un personaje las que nos pueden llevar a empatizar porque lo vemos más humano, y gracias a todo este proceso que se conoce como experience taking adoptamos las creencias, los pensamientos, los comportamientos o las reacciones de una figura de ficción. Podemos llegar a entender las razones de personajes buenos o malos, protagonistas o secundarios. Qué pasa por ejemplo con Breaking Bad, una serie en la que por muchas atrocidades que cometan sus protagonistas llegas a entender y justificar sus motivaciones y a desear que salgan indemnes de todos los líos en los que se meten. Podemos fijarnos también en dos series como Fleabag o I may destroy you en las que sus protagonistas pueden no caernos bien en un primer momento y que incluso pueden causarnos cierto rechazo, pero con las que antes o después muchos espectadores tendrán esa conexión. Y qué logra esa conexión. En el caso de I may destroy you, en la que la protagonista es una joven negra que sufre una violación tras ser drogada en un bar, te llevará a reflexionar sobre una realidad que quizá conozcas o que quizá te resulte muy ajena, lo que nos lleva a entroncar con un tema muy interesante de todo este asunto: la capacidad de los contenidos televisivos de influir en nuestras actitudes y creencias.

La doctora Molina nos explica que diversas investigaciones han observado que "la exposición continuada a ciertos contenidos televisivos influye en nuestras actitudes y creencias por lo que se trata de un método de psicoeducación muy efectivo cuando ser trata de desestigmatizar". Es el poder de la empatía que comentábamos antes y que nos lleva a sentir lo que sienten personas diferentes a nosotros y a ponernos en su lugar en situaciones que quizá de otro modo nunca experimentaríamos, sobre todo si no formamos parte de ninguna minoría estigmatizada.