Los Fisher, los Soprano, los White... las familias en las series: ni contigo ni sin ti
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Los Fisher, los Soprano, los White... las familias en las series: ni contigo ni sin ti

La familia en la ficción puede ser la excusa para contar una historia pero la mayoría de las veces y en muchos casos que a todos nos vendrán a la mente la familia es la protagonista. Vamos a repasar el papel de la familia en la televisión.

Por Serielistas - 17 Aug 2020

La regla básica de la ficción es conseguir que el lector/espectador se identifique con lo que se le cuenta. La misión del creador no es tan solo la de generar un microcosmos contenido en la pantalla, si no hacer que el espectador se olvide del medio y su naturaleza falsa y engañosa para que aún tratándose de una historia que lo más probable es que jamás haya vivido ni vaya a vivir, se crea a pies juntillas lo que se le ofrece.

La familia, con todo lo que eso implica, es una herramienta muy útil para plantear una trama que consiga llevar a puerto sus objetivos

Esto es un tipo de magia hipnótica que se consigue gracias a la identificación del que observa con lo que ve. Las series necesitan que este momento catártico llegue lo antes posible si quieren garantizarse una buena audiencia y un contrato para dos temporadas más.

Las series, no lo olvidemos, aunque su calidad cada vez más pueda ser descrita como cinematográfica, nacen en el medio televisivo, y la televisión es rápida, demanda ritmo y sobre todo centra sus esfuerzos en impedir que el espectador cambie de canal.

El porqué familiar

La familia, con todo lo que eso implica, es una herramienta muy útil para plantear una trama que consiga llevar a puerto sus objetivos. Aunque para algunos por fortuna y para otros por desgracia, la familia es algo que todos tenemos en común.

Más aún, la familia es algo que nos ha moldeado desde la infancia hasta tal punto que si quisiéramos imaginar una vida paralela, lo primero que tendríamos que hacer es cambiar a nuestros padres por otros.

¿Qué mejor manera para conseguir la buscada catarsis que ofreciendo una nueva familia en la que aún reconociendo los mecanismos paternofiliales habituales, es tan distinta a la propia? Cada familia tiene un lenguaje único de lazos y tensiones lo cual ofrece muchas posibilidades creativas, y por muy distinto que sea este lenguaje del nuestro, reconocemos a las mismas figuras.

La llave mágica de las Sitcom

Las sitcom americanas han seguido esta estructura desde el comienzo de los tiempos: Cosas de casa con el molesto satélite que suponía la presencia de Steve Urkell, El príncipe de Bel Air que intenta no mosquear demasiado al tío Phill, Padres forzosos, Las chicas Gilmore, Dos hombres y medio, Los Simpson e infinidad de series más. Son series sobre familias y para disfrutar en familia.

Elenco principal de la serie 'Cosas de casa'
Elenco principal de la serie 'Cosas de casa'

No es de extrañar que la renovación del género llegase en los últimos diez años con la redefinición del concepto clásico de familia (a saber: padre, madre e hijos) y la progresiva aceptación de la homosexualidad y la comunidad queer.

Modern Family lleva esa premisa en su mismo nombre, y aún siguiendo un esquema tradicional de enredos cómicos al que ya estábamos habituados, nos presenta una familia que representa los nuevos valores americanos, y lo hace sin estar exenta de estereotipos, no olvidemos que al fin y al cabo, se trata de una sitcom.

'Modern Family' presenta una familia que representa los nuevos valores americanos, no exenta de estereotipos.
'Modern Family' presenta una familia que representa los nuevos valores americanos, no exenta de estereotipos. / FOX

Los soprano: mafia para el siglo XXI

Si se quiere ir más allá, es necesario centrarse en el drama, y que quede claro, no con ello desprestigio la comedia, es más, a veces esos mismos estereotipos tan propios de las sitcom son la mejor medida para calibrar la salud de un país como Estados Unidos.

Pero bien sabemos que para que una serie nos atrape del todo, es necesario construir una familia que tenga peculiaridades que la hagan interesante. Por ejemplo: ¿cómo sería la familia Corleone si le hubiese tocado vivir al final del milenio?, ¿cómo es la mafia después de la mafia?

Después de que el cine negro de los años cuarenta inundase las pantallas del mundo haciendo rico a más de un productor, el género se instauró en la cultura popular devorando la realidad y su concepción.

Lo maravilloso de Los Soprano es el sentimiento que desprende de cotidianidad

Por eso resulta tan novedosa la vuelta de tuerca que presenta Los Soprano. Una familia de mafiosos post-Hollywood, con coyunturas más propias del siglo XXI, donde el capo a fin de cuentas está metido en la misma mierda en la que estamos nosotros pero contando encima con la presión que le supone estar al nivel de los grandes gángsteres ya convertidos en leyenda por el imaginario colectivo.

Los problemas de Toni Soprano dan cuenta del sentimiento general de nuestro siglo: las exigencias, la presión familiar por hacer lo que consideran correcto, y todo, ¿para qué? La respuesta es evidente: para ser respetado y ya de paso, unirse a las corrientes trepidantes del capitalismo.

De esta manera, la familia Soprano se enfrenta a la difícil tarea de tener que estar a la altura. Carmela debe asumir su rol de mujer del capo, permitir que éste haga uso y disfrute de toda mujer que acepte su oferta. El conflicto, por supuesto, está en que no se puede esperar que una mujer moderna, dispuesta a entrar en el siglo XXI con pie firme, y por muy italiana que sea, acepte estos términos matrimoniales.

Los hijos se enmarcan dentro del tipo adolescente corriente y moliente, básicamente son dos chavales que bien podrían pertenecer a cualquier familia. A partir de esta premisa la trama avanza, y cada miembro tiene que buscar su lugar dentro del mapa familiar y por ende, su propio lugar en la serie. Lo maravilloso de Los Soprano es el sentimiento que desprende de cotidianidad. ¿Quién hubiera pensado que conseguiríamos sentirnos identificados con una familia de mafiosos?

Walter White o el Pater Patriae

Poco o nada tiene que ver el trabajo que realizan los personajes con al que se dedica el espectador. Aún así la catarsis se consigue rápidamente y de una manera insólita. ¿Cómo? Haciendo que estos personajes no estén definidos por su trabajo si no por la personalidad que desprenden. El bueno de Walter White deja de ser tan bueno pero el espectador sigue posicionándose a su favor.

Walter White y su familia
Walter White y su familia / Netflix

De sobra conocemos ese fenómeno machista que tuvo lugar en Internet: el Skyler puta escrito en cada comentario sobre Breaking Bad. En realidad, ese impulso que tuvo el espectador se justifica porque al fin y al cabo, el protagonista es él, no ella, y la serie se asegura bien de dejarlo claro.

No obstante, la segunda vez que vemos la serie, ya con la venda que normalmente traen consigo los primeros visionados, bien quitada, nos damos cuenta de que la pobre Skyler hace lo que puede con lo que tiene, que es bien poco.

De nuevo una familia debe estar a la altura de las circunstancias, porque no basta con un solo personaje, el juego implica a todos. Cuando creas un personaje tan poderoso como el señor Heisenberg has de contar con que el resto de miembros de la familia vayan a estar sujetos a las decisiones de dicho señor, y tienes que garantizarte que la audiencia esté también a favor de su plan, porque si no la hipnosis empática se descuajeringa.

¿Qué pasa en este caso? Que los miembros de la familia no parecen estar tan de acuerdo con el Pater Patriae pero lo espectadores están haciéndole la ola cada vez que se carga a alguien. El conflicto está servido.

La familia somos todos

No ocurre lo mismo cuando el guión es más coral. En A dos metros bajo tierra, uno puede llegar a identificarse con todos los personajes porque no hay antagonistas dentro de la propia familia.

Los Fisher permanecen unidos a pesar de todas las desavenencias que trae consigo la vida, y no es fácil, lo sabemos. En esta misma línea tenemos This is us. El opuesto absoluto lo encontramos en series como Succession, que traslada el modelo capitalista y la famosa frase de Hobbes de eso de que el hombre es un lobo para el hombre al núcleo familiar. Una delicia.

'A dos metros bajo tierra' tiene el mejor último episodio de una serie
'A dos metros bajo tierra' tiene el mejor último episodio de una serie / HBO

Por tanto, podemos hacer que uno o varios miembros tengan prevalencia sobre el resto, o bien podemos hacer que todos aporten un rasgo significativo y particular a la trama. Así el conflicto se sitúa dentro o fuera de la familia: un padre autoritario se come a sus hijos, una madre alcohólica se acaba por difuminar.

De igual manera, una familia más democrática permite situar el peligro fuera de ella en lugar de dentro. La familia puede ser un campo de batalla o un lugar seguro, todo depende de donde se sitúe la amenaza, y esto, es tan aplicable a la ficción como a la vida misma.