'Una conspiración sueca' aborda el asesinato de Olof Palme, uno de los crímenes más célebres de Europa
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'Una conspiración sueca' aborda el asesinato de Olof Palme, uno de los crímenes más célebres de Europa

El 28 de febrero de 1986, Olof Palme, primer ministro de Suecia, era asesinado en plena calle cuando salía del cine. El crimen se mantuvo sin resolver durante más de treinta años y dio pie a todo tipo de teorías y conspiraciones que son las que trata la serie 'Una conspiración sueca' como una comedia irreverente.

Por Marina Such - 04 May 2021

Stig Engström es el nombre del hombre que se considera que mató de dos disparos a Olof Palme, primer ministro de Suecia, en 1986. Esa posibilidad se presentó en 2018, pero nunca se ha podido juzgar a Engström ni confirmar si de verdad fue el asesino porque se suicidó en 2000. Así que este magnicidio, uno de los más graves y célebres de la historia reciente de Europa, todavía es campo abonado para teorías conspiratorias de lo más variado y para que un grupo de detectives aficionados, y un poco de torpes, como los de la serie Una conspiración sueca se propongan resolverlo con más ganas que talento.

El protagonista es George English, un estadounidense que vive en Estocolmo y que no encuentra la manera de reconducir una vida abocada al desastre. Un día, mientras va en el autobús, una anciana le cuenta una de las teorías sobre el asesinato de Palme, que es que nadie lo mató, sino que murió de sida. English se agarra a la posibilidad de demostrar esa teoría como a un clavo ardiendo para encontrar de nuevo un sentido a su existencia.

Una conspiración sueca se toma con mucho humor todas estas conspiranoias, pero son reales. La serie no se las ha inventado. De hecho, sus creadores se basaron en un grupo de investigadores amateur que estaban compitiendo por 50 millones de coronas para quien resolviera el asesinato. Estas son las tres principales.

Los protagonistas barajan diferentes teorías sobre la muerte de Palme.
Los protagonistas barajan diferentes teorías sobre la muerte de Palme.

Olof Palme murió de sida

La que motiva a George English a meterse de lleno en todo el embrollo es la que apunta que el primer ministro simuló su muerte porque era seropositivo y que acabó falleciendo de sida, pero esta teoría, en realidad, está mezclando el destino real de Ebbe Carlsson, periodista que estaba investigando clandestinamente el asesinato y que sí murió de sida en 1991. Fue de las primeras personas famosas de Suecia en anunciar públicamente que tenía el VIH.

Las conexiones con la ultraderecha sueca

El primer detenido por la policía por Victor Gunnarsson, militante de un grupo de ultraderecha que había estado jactándose en bares de que había disparado a Palme. Sin embargo, las declaraciones de los testigos no eran concluyentes y Gunnarsson quedó libre. La participación de esos grupos, sin embargo, nunca se descartó, ya que las políticas socialdemócratas e igualitarias de Palme y sus declaraciones contra el apartheid y las ansias expansionistas de Estados Unidos le habían granjeado muchos odios en los círculos más derechistas.

En esta teoría entra también la participación de servicios secretos extranjeros como la CIA, el Mosad, el MI-6 y hasta el de la antigua Yugoslavia, que habrían contado con la colaboración de la ultraderecha para llevar a cabo el asesinato.

La serie se basa en parte en la experiencia de su protagonista con conspiranoicos del caso Palme.
La serie se basa en parte en la experiencia de su protagonista con conspiranoicos del caso Palme. / Peter Ceveldig.

La conexión sudafricana

Las críticas de Palme hacia el régimen del apartheid sudafricano motivaron también las sospechas de que agentes de ese país podían haber participado en el magnicidio. Los servicios de inteligencia hasta llegaron a identificar a tres espías sudafricanos como sospechosos, sin que se llegara a ninguna conclusión. En estas teorías que buscaban al culpable en el extranjero, hasta se llegó a citar al exyerno de Pinochet, Roberto Thieme.

El culpable oficial

Como decimos, en 2018 se identificó a Stig Engström como el culpable más probable, una resolución que satisfizo al fiscal a partir de una nueva investigación realizada por un periodista. Sin embargo, en 1988 también pareció que la policía había detenido al asesino al acusar a Christer Pettersson, un delincuente común que había estado en prisión por haber matado un hombre, sin mediar provocación previa, en plena calle en 1970. Se le condenó en base a la identificación que hizo de él la esposa de Olof Palme, pero un año más tarde fue liberado porque se consideró que dicha identificación era fiable y no había suficientes pruebas contra él.