Esas series que ves porque te hacen sentir bien son "comfort TV" y cada vez recurrimos más a ellas
Noticias
Esas series que ves porque te hacen sentir bien son "comfort TV" y cada vez recurrimos más a ellas

Hay momentos en los que no te apetece empezar ese estreno del que todo el mundo habla, sino que prefieres reírte con esa comedia que te sabes de memoria o ver esa serie amable que te hace sentir bien. Estas ficciones reciben una denominación, "comfort TV", que ya indica que recurrimos a ellas para evadirnos. Y cada vez estamos haciéndolo más.

Por Marina Such - 19 Nov 2020

"En el último mes, más o menos, he estado viendo tantas veces Modern Family como he podido. La he visto muchísimas veces, pero no me apetece ver nada más porque me gusta la calidez y la comodidad que me da la serie. Creo que empecé a verla otra vez cuando estaba pasando por una época especialmente mala en el trabajo. Me enganchó la calidez y, después, me enganchó que, simplemente, me sentía bien". Esta explicación de un analista político londinense a The Guardian sobre sus hábitos de consumo de series resume perfectamente un concepto del que se ha hablado más en este último año: la "comfort TV".

Esta "televisión confortable" se convierte en nuestro refugio, nuestra evasión del mundo que nos rodea. Si este se vuelve muy difícil, hostil o nos causa dolor, reírnos con las ocurrencias de Radio Patio en Aquí no hay quien viva puede ser exactamente lo que necesitamos para sobrellevarlo aunque las hayamos visto cientos de veces. Justo porque las hemos visto cientos de veces.

En los rankings de lo más visto en Netflix que Nielsen publica semanalmente en Estados Unidos es muy habitual que The Office figure siempre en el top 10, o incluso entre las cinco series más populares, por encima de originales de la plataforma como Stranger Things o hasta The Crown. La sitcom (que en España está disponible en Amazon Prime Video) finalizó en 2013 y esa familiaridad con sus personajes y con sus tramas lo que la convierte en un "lugar feliz". Como explicaba a The Guardian una joven que estaba viendo otra vez Las chicas Gilmore, "es más relajante verla porque no tengo que unirme a las opiniones en el momento ni a los hilos en redes alrededor de 'la gran nueva serie' o preocuparme por los spoilers. Puedo crear una pequeña burbuja y desconectar por completo".

'Todas las criaturas grandes y pequeñas' funciona como un refugio de bondad.
'Todas las criaturas grandes y pequeñas' funciona como un refugio de bondad.

Esta comfort TV no se restringe solo a ficciones que podemos citar de memoria, sino que alcanza a una tendencia que los británicos han perfeccionado en los últimos años, como son los dramas de época protagonizados por personas decentes que intentan hacer algo bueno en el mundo, que es la razón del gran éxito de The Good Doctor, por ejemplo.

Estas ficciones añaden, además, cierto componente nostálgico por tiempos más sencillos. Todas las criaturas grandes y pequeñas, por ejemplo, nos sumerge en la Inglaterra rural de 1937, una en la que todos los vecinos se conocían y los veterinarios protagonistas forjaban lazos con la comunidad tan importantes como el bienestar de sus animales de granja.

La misma sensación de comunidad se crea en Los Durrell, en la que su familia protagonista se muda de Inglaterra a Corfú en los años 30 buscando un cambio de vida. Esta serie, sin embargo, muestra también algo que es común a estos lugares felices: los espectadores pueden sentirse muy a gusto entrando en ellos, pero en el horizonte aguardan muchas veces fuerzas oscuras. En el caso de Los Durrell es la Segunda Guerra Mundial. En Llama a la comadrona son las desigualdades sociales y la pobreza de los barrios donde actúan estas mujeres.

Pero, al final, las cosas siempre salen bien.