Qué falla en 'Chapelwaite', la serie de terror zombie con Adrien Brody que entretiene sin más
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Qué falla en 'Chapelwaite', la serie de terror zombie con Adrien Brody que entretiene sin más

'Chapelwaite' ha sido una de las sorpresas del desembarco de HBO Max en nuestro país. La miniserie de terror está inspirada en una historia de Stephen King y ha cautivado a los espectadores con una ambientación que nos lleva a mediados del siglo XIX en un pequeño pueblo estadounidense. A pesar de los elementos interesantes con los que cuenta, no pasa de ser una ficción entretenida para amantes del género.

Por María G. Lomas - 03 Dec 2021

Para ponernos un poco en situación hay que explicar que Chapelwaite es una serie de época y de terror que se estrenaba este verano en la cadena estadounidense Epix y que ha llegado a nuestro país con el estreno de HBO Max. A pesar del reclamo del reparto, con Adrien Brody (Peaky Blinders, Succession) y Emily Hampshire como protagonistas, la miniserie no ha tenido apenas promoción y, sin embargo, el boca oreja ha contribuido a su popularidad. Lo cierto es que, aunque cuenta con buenos ingredientes desde los actores, a la historia de Stephen King en la que se basa; no pasa de ser una serie bien ambientada, pero algo plana que lo máximo que consigue es entretener.

Estamos en 1850 y Adrien Brody es Charles Boone, el capitán de un barco ballenero que viaja en el barco con su familia —su mujer y sus tres hijos—. Justo antes de que a bordo muera su esposa enferma ambos deciden que la familia volverá a tierra aceptando la herencia de un primo lejano, una mansión en el pequeño pueblo de Preacher's Corner, en Maine, conocida como Chapelwaite. La decisión lleva al protagonista a enfrentarse con un pasado marcado por un padre abusivo y con una maldición que parece recaer sobre su familia.

Chapelwaite utiliza elementos que van del terror psicológico al gore.
Chapelwaite utiliza elementos que van del terror psicológico al gore. / HBO Max

De hecho, su llegada no sienta nada bien en la comunidad y aunque parece que, en un principio, se trata de una cuestión de racismo porque los hijos de Boone son mestizos, poco a poco descubrimos que es una cuestión de rencor hacia toda la familia, antepasados incluidos. En una película de terror no hay mansión que se precie en la que no sucedan cosas raras como ruidos, visiones de gusanos por todas partes, un sótano siniestro que además, guardan relación con extraños sucesos en el pueblo: bebés que nacen con deformidades o una extraña enfermedad que se extiende entre los habitantes.

Brody no está solo, sino que comparte protagonismo con Emily Hampshire (Schitt’s Creek), una mujer independiente y aspirante a escritora que, al contrario del resto de la comunidad —que evita a la familia Boone como a la peste—, se esfuerza por acercarse a ellos con el objetivo de escribir sobre el viudo y su familia. Así, Rebeca Morgan se convierte en la institutriz de Honnor (Jennifer Ens), Loa (Sirena Gulamgaus) y Tane (Ian Ho) Boone, los tres hijos de Brody en la ficción. De hecho, salvo los tres niños, los protagonistas no consiguen conmover ni ganarse la empatía del espectador.

Emily Hampshire comparte protagonismo con Adrien Brody.
Emily Hampshire comparte protagonismo con Adrien Brody. / HBO Max

Dicho esto, la serie se lo juega todo a una ambientación marcada por la atmósfera oscura propia del terrorífico universo de las historias de Stephen King, uno de los escritores más adaptados al formato audiovisual, con resultados muy desiguales. Y Chapelwaite tampoco parece que vaya a pasar a la lista de las mejores. La serie actúa como precuela de la novela Salem's Lot y se basa en el cuento corto Los misterios del gusano y precisamente, los gusanos, parecen ser el único elemento que une la serie con la obra literaria.

El ritmo es otro de los problemas de la serie que está claramente dividida en una primera parte que tira del terror psicológico más clásico y una segunda en la que hacen aparición los monstruos y en la que empieza la acción. La serie comienza con un episodio traumático de la infancia del protagonista, pero no vuelve a ello hasta bien avanzada la trama. Después, le cuesta entrar en la historia por lo que es fácil perder el interés. A partir de ahí, va mejorando y en los episodios centrales llega la acción, pero de nuevo hacia el final el ritmo se vuelve lenta. Teniendo en cuenta que se trata de una miniserie de diez episodios, la conclusión es que si tuviera un mínimo de dos capítulos menos tampoco pasaría nada.