Historias de Alcafrán

V.O: Historias de Alcafrán 2020
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  • Comedia

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No aparece en los mapas, pero es de sobra conocida. Es más, cualquiera que haya seguido la carrera de José Mota sabe algo acerca de Alcafrán. Tampoco mucho. Pero sí lo suficiente como para identificar a Alcafrán de la Sierra a la altura de Navalcarnero, aunque pertenezca a Castilla-La Mancha e incluso haya quienes la sitúen directamente en Estados Unidos. Esté dónde esté, Televisión Española ha tenido a bien presentar Historias de Alcafrán, una ficción que despejará cualquier duda sobre esta inquietante y singular localidad.

En esencia, se trata de una comedia rural que gira en torno a las disparatadas peripecias en las que se ven envueltas las gentes de este terreno manchego. En su fauna se hallan especímenes como un ex-alcalde corrupto recién salido de chirona, un cura deportista al que todo el pueblo se confiesa, o la vaca Margarita, cuidada y escrupulosamente ordeñada por todos los vecinos. Un maremágnum que promete grandes dosis de humor para toda la familia y que además otea el horizonte más allá de las risas: pretende hablar de algo.

“La serie retrata el paisanaje de una zona rural inventada para desde allí dar una visión sobre el mundo entero a través de los personajes del pueblo”, explica el propio José Mota, quien vuelve a la televisión después de un tiempo alejado de los focos. Y es que, más allá de los especiales navideños, el de Montiel no figuraba como creador de una serie regular desde que finalizó José Mota Presenta en 2018. Aquí, sin embargo, no participa como actor, aunque su sello está muy presente dado que Alcafrán y el característico humor de sus residentes ya se ha representado anteriormente en sus sketches. ¿O acaso alguien ha olvidado a La Blasa o El Tío la Vara?

En esta ocasión, Mota, ganador del Ondas y dos veces nominado como actor en los Goya, firma el proyecto junto al reputado Eduardo Ladrón de Guevara, doble ganador del Iris a Mejor Guion en 2007 y 2012 y más que conocido en el terreno televisivo por su participación en Cuéntame Cómo Pasó y Farmacia de Guardia, entre otras. Por otro lado, hay que decir que la dupla acabó confiando las riendas de la dirección a Moisés Ramos, quien llegó a levantar tres premios Iris durante su periplo como realizador de la serie de los Alcántara.

Según el propio Ladrón de Guevara, la historia no es “un canto a lo rural ni al tiempo perdido; sino una comedia nada estridente, muy actual y con referencias constantes a la situación actual del país (...) No se habla de pandemia, pero sí de lo que desgraciadamente está pasando en Europa y en todo el mundo, que son las tensiones sociales; lo que ocurre a los ciudadanos”.

Curiosamente, conviene señalar que Historias de Alcafrán es un proyecto que llevaba más de 8 años en el cajón. Es más, la idea fue presentada por Mota en Mediaset allá por 2012, cuando el humorista fichó por el grupo privado. En aquel entonces se valoró emitirla en un formato diario en Cuatro, bajo el título El Pilón; ya que la cámara se situaría en la fuente del pueblo y captaría los avatares de los vecinos al más puro estilo Camera Café.

Por suerte para sus intérpretes, la serie acabó llegando en 2020. En este sentido, cabe destacar a un puñado de actores que encarnan roles principales en la ficción. Entre ellos: Alex Gadea (El Secreto de Puente Viejo); la nominada al Goya María Isasi (Amar es Para Siempre); Luis Miguel Seguí (La Que Se Avecina); Alba de la Fuente (Desaparecidos); Agustín Jiménez (La Hora de José Mota); Carlos Chamarro (Camera Café); Ángel Ruiz (El Ministerio del Tiempo); Eusebio Lázaro (Cuéntame Cómo Pasó); Thais Blume (Sin Tetas No Hay Paraíso); Amparo Moreno (Farmacia de Guardia); o Marisol Membrillo (El Comisario), nominada al premio ASECAN en 2014.

Siguiendo con el reparto, el propio Álex Gadea reconocía lo que ha significado el proyecto para el municipio madrileño de Cabanillas de la Sierra, poco menos que el Alcafrán ficticio: “Para el pueblo fue un estímulo. Durante el tiempo que estuvimos por allí hubo mucha vida. Las noches de verano eran largas, la tasca cerraba un poco más tarde, los vecinos eran los figurantes... Hubo una convivencia bonita. Hay algo que tiene que ver con las bondades de los pueblos: se renuncia a ciertas cosas como el tema de la privacidad, pero el colectivo tiene más peso y la familia se extiende más allá de las cuatro paredes. Es mucho más fácil sentir así el calor de los demás, la solidaridad y hermandad”.

¿Sentirá la serie el mismo calor por parte del público? Es pronto para saberlo. Lo que es seguro es que Historias de Alcafrán es una comedia costumbrista para toda la familia que tiene todo en su mano para hacer un poquito más divertida la noche de los viernes. Y si además es capaz de mandar un mensaje sobre las verdades de la despoblación y el contexto social que se vive hoy, ¿qué más se le puede pedir? Vale, sí, que salga La Blasa, pero no va a poder ser.