Green Blood

V.O: Green Blood 2019
  • 1 temp.
  • Documental

Ficha técnica

Directores/as:
Alexis Marant
,
Arthur Bouvart
,
Jules Giraudat
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A lo largo de los años, hemos visto muchos documentales sobre el cambio climático y sus consecuencias en la naturaleza. David Attenborough se ha encargado de ello. Sin embargo, hemos visto bastantes menos sobre las causas y lo que hace el ser humano para afectar tan nociva al planeta. Pero haberlos, haylos, como es el caso de Green Blood.

Se trata de un documental de cuatro partes que denuncia la contaminación y los vertidos al agua de varias minas en diversos países. Un trabajo de investigación periodístico que pretende frenar este tipo de actuaciones, que ocurren en el mundo no solo con total impunidad, sino con el beneplácito e incluso la colaboración de algunos gobiernos.

La historia nace en una de las minas de níquel de Guatemala. Sus vertidos al agua provocaron las protestas de varios grupos de pescadores y la policía confrontó a los manifestantes e incluso llegó a abrir fuego. Un periodista captó estas imágenes con su cámara, pero fue detenido por el gobierno por cubrir esta información.

Es entonces cuando Laurent Richard, fundador de la ONG Forbidden Stories, decidió iniciar este proyecto para denunciar las prácticas abusivas contra los periodistas que intentan hacer su trabajo y destapar las negligencias que se están cometiendo en muchos lugares y que acaban con compañeros de trabajo encarcelados. O peor.

Con un equipo de más de 60 personas de varias nacionalidades, comenzaron a investigar esta historia, pero se dieron cuenta de que Guatemala solo era una más. En lugares y continentes distintos, reconocían los mismos patrones de violencia contra periodistas que intentaban informar sobre los abusos del gobierno.

En los cuatro episodios que dura Green Blood tenemos acceso al trabajo de 40 de estos profesionales de 15 nacionalidades distintas. Durante ocho meses, estuvieron investigando la ya citada mina de Guatemala, a la que se sumaron minas similares en Tanzania y la India. Allí, los periodistas locales habían sido encarcelados (y alguno asesinado) y ellos acabaron su trabajo.

El documental sigue el ejemplo de los conocidos Papeles de Panamá, que destaparon empresas off-shore y dinero desviado que muchas personalidades de distintos lugares escondían en el país americano. Para el trabajo en las minas contaron con profesionales de prestigiosos medios como Le Monde, The Guardian o El País, por parte de España.

Conocer las consecuencias del cambio climático es importante y necesario, pero aún más importante es saber qué las está produciendo y qué actos está llevando a cabo el ser humano que son perjudiciales para el planeta y, por ende, para nosotros mismos. Green Blood constituye una denuncia contras estas prácticas abusivas y una defensa de la libertad de información.