El pionero

V.O: The Pioneer 2019
  • 1 temp.

Ficha técnica

Directores/as:
Enric Bach
Guionistas:
Enric Bach
,
Justin Webster
Ver serie

Entre las producciones más esperadas de 2019 se coló una docuserie que tenía como protagonista al personaje más mediático de las últimas décadas del siglo XX, Jesús Gil. Empresario, político y presidente del Atlético de Madrid, este soriano que convirtió Marbella en su tierra de adopción es el centro de atención de El Pionero, la docuserie de HBO compuesta por cuatro episodios.

A través de los testimonios de su familia y amigos, El Pionero retrata la personalidad de un hombre que abandonó sus estudios de económicas y comenzó su carrera profesional en una tienda de repuestos de automóviles. El primer paso de un largo camino que tras pasar por la cárcel le llevó, en los años 90, a la política cuando ya era presidente de un club de fútbol. Un hombre sin pelos en la lengua que decía lo que pensaba, sin importarle demasiado las consecuencias o lo políticamente correcto. Nostálgico, populista y machista, su estilo estridente con tendencia al insulto se acabó convirtiendo en una doctrina política en sí misma que, cómo no, llevaba su propio nombre, el gilismo.

“Gil, incluso con aquellos que eran críticos con él, generaba mucha fascinación”, explicó en una entrevista Enric Bach, director de la producción. “No podemos olvidar”, prosiguió, “que tenía una capacidad comunicativa tan grande que es lo que le hacía singular, y esa era su principal baza. Como espectador tienes que sentir esto también para entender la complejidad del personaje, te tiene que fascinar y seducir un poco aunque te asuste y te genere un rechazo. A veces hay críticas sobre humanizar al personaje, pero es que era un ser humano. Tratamos de entenderlo, saber qué emociones le movían a hacer las cosas, y luego contarlo".

A la hora de escribir el guion, Bach trabajó con Justin Webster, con el que ya había compartido créditos en Muerte en León. “En la primera conversación que tuvimos hace cuatro años (en 2015), Enric me dijo que quería hacer algo sobre Gil”, reconoció Webster en una entrevista. “Empiezas a pensar, (tienes) la intuición de que había mucho más detrás de esas pequeñas anécdotas y momentos, una historia mucho más rica y significante”.

Para ambos, al igual que para la sociedad y los medios de los 80 y 90, Gil es un personaje lleno de atractivos que merecía la pena llevar a la pantalla. Según Bach, “Jesús Gil nos remite a esa emergencia populista que vemos en muchos lugares, tiene muchas resonancias con el presente. (…) Para mi la política tiene que ser aburrida, no tiene que ser un espectáculo, y la política hoy en día es un espectáculo en muchas cosas, a veces vergonzoso, que no nos gusta, Es algo que ya empezaba en los primeros 90 y él rompió muchas barreras de lo que era políticamente correcto”, reflexionó. Por su parte, Webster consideró que Gil fue “un personaje tan carismático e intuitivo que sabía conectar con la gente, es muy revelador no solo por él, sino también en cuanto a nosotros, para ver cómo reaccionamos. No es blanco y negro, sino más bien una mezcla de cosas muy sugerentes”.

A la hora de preparar la producción y contar con la familia del político y empresario, Bach reconoció que le “sorprendió lo fácil que fue”. “Le dije a Jesús Gil Marín que me tomo muy en serio a tu padre y su carrera política y creo que le sorprendió que por primera vez en muchos años alguien se acercara a él y lo tomara en serio con respeto”, confesó antes de compartir que le dijeron que querían “hacer un trabajo honesto”. “No pusieron ninguna condición”, prosiguió “ni líneas rojas, solo dijo que estaba bien. Su padre murió hace 15 años y este espacio de tiempo probablemente le ayudó a decir que estaba bien, ahora es el momento de contar la historia de nuestro padre”.

Según Bach, el vínculo de Gil con Trump “fue claro para mí. Decidí no mencionarlo explícitamente, ya que es una conexión que todos harán naturalmente. Pero, por supuesto, Gil era un extraño en la política, un hombre de negocios que se metió en la política movido por sus propios intereses.” Para el creador, Gil “era muy inteligente y sabía cómo llegar al corazón de la gente, eso era algo natural para él, no lo aprendió de nadie ni tenía asesores. Sabía lo que la gente quería escuchar, y de alguna manera Donald Trump también tiene esta capacidad de usar mensajes simples con los que la gente está de acuerdo al 100%”.

A la hora de dar forma a la historia, los guionistas se sumergieron en hemerotecas, sentencias judiciales, decenas de testimonios y algo de investigación propia. Un arduo trabajo con el que trataron de dar forma a la historia de un hombre popular de que “había una imagen muy simplificada” según Bach. Para Webster “siendo emblemático en la corrupción piensas que es el dinero lo que lo motivaba, y yo creo que no, que él buscaba ser reconocido en todo lo que hacía, quería ser amado por la gente”.

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