El pequeño Quinquin

V.O: Li'l Quinquin 2014
  • 1 temp.

Ficha técnica

Directores/as:
Bruno Dumont
Reparto:
Alane Delhaye
,
Bernard Pruvost
,
Corentin Carpentier
,
Julien Bodard
,
Lisa Hartmann
,
Lucy Caron
,
Pascal Fresch
,
Philippe Jore
,
Philippe Peuvion
Guionistas:
Bruno Dumont
Ver serie

El Pequeño Quinquin (Petit Quinquin) es una comedia francesa de misterio, estrenada originalmente como película en el Festival de Cine de Cannes en mayo de 2014. Cuatro meses después, se estrenó como una miniserie de cuatro episodios, de 50 minutos de duración cada uno, en la televisión francesa. Esta ficción supuso el exitoso debut en la pequeña pantalla del cineasta de culto Bruno Dumont (La Vida de Jesús, La Humanidad, Flandres), responsable del guion y de la dirección.

La serie toma su nombre de una canción popular de la región francesa de Picardía donde está grabada y ambientada, y que puede escucharse durante los títulos de crédito de la ficción. Usando como excusa una intrigante investigación policial, el director francés ofrece un retrato de una Francia profunda, alejada del glamour cosmopolita de su capital y de las grandes ciudades, repleta de personajes pintorescos pero cargados de gran humanidad.

A través de sus cuatro episodios, se narra la vida cotidiana de un pequeño pueblo costero del norte de Francia alterada por la extraña aparición del cadáver de una mujer, sin cabeza, en el interior de una vaca muerta. Dos curiosos gendarmes, el comandante Van der Weyden y el teniente Rudy Carpentier, son los responsables de conducir la investigación sobre el misterioso crimen.

Una investigación que trastorna la vida de un jovencito que vive en una de las granjas de la pequeña localidad. Se trata de Quinquin, un niño de 10 años que acaba de comenzar sus vacaciones escolares de verano y que no está dispuesto a que sus paseos en bici con su pandilla de amigos y sus travesuras se vean limitados por los misteriosos e inesperados acontecimientos de su pueblo.

Considerada por la crítica como una “rareza exquisita”, esta comedia está salpicada de humor a través de los atípicos gendarmes responsables de resolver el crimen, de algunos habitantes del pueblo y de Quinquin. La fuente principal de ese humor es la naturalidad y cotidianidad de situaciones que rozan la parodia como sucede en otras ficciones francesas como Bienvenidos al Norte. Al igual que en ésta, escenas cotidianas como la celebración de una misa pueden convertirse en momentos hilarantes y grandiosos, y convertir la serie en una comedia desternillante y surrealista.

Sin embargo, pese al humor, las tramas de los cuatro episodios de El Pequeño Quinquin no renuncian a hacer una clara reflexión sobre el racismo y la violencia. Pero, sobre todo, es un análisis sobre el comportamiento en situaciones de ignorancia y desconcierto, y un particular estudio sobre la maldad implícita en los seres humanos, contenida o encauzada en unos y desatada en otros.

Como notable curiosidad indicar que el reparto no cuenta con actores profesionales sino con auténticos habitantes de la región del norte de Francia donde se desarrolla la acción. La intención del director es lograr así reforzar la verosimilitud de los personajes, de la propia historia, de la ambientación y del particular acento de los franceses norteños.

De esta forma la serie se convierte en un auténtico retrato de la Francia más profunda sin apenas filtros ni posturas guionizadas. Sólo es ficción la superficie de la historia pero no su esencia. Ver la serie en versión original es un importante añadido, y más en este caso, para apreciar la comicidad y trabalenguas de los personajes por su particular acento.

Entre los intérpretes destaca la singular y sobresaliente gestualidad, repleta de tips y gags, de Bernard Pruvost, el ciudadano que encarna al comandante Van der Weyden. Y acompañándole, otros extraordinarios actores no profesionales como Alane Delhaye, Lucy Caron, Philippe Jore, Philippe Peuvion, Lisa Hartmann, Corentin Carpentier o Julien Bodard.

Curiosamente, casi todos estos actores no profesionales vuelven a aparecer en la pequeña pantalla en la segunda parte que Bruno Dumont hizo de esta ficción cuatro años después de la primera. Bajo el título de Concoin et les z´hinumains, el director francés regresa al rincón más norteño de Francia para reencontrarse con Quinquin, ahora más crecido y convertido en “Coincoin”. En esta ocasión el chico y sus conciudadanos tratarán de combatir, durante otros cuatro episodios, a una particular invasión extraterrestre.

Además de cosechar un extraordinario éxito de audiencia, El Pequeño Quinquin fue calificada como la mejor obra de ficción, en 2014, por la prestigiosa revista Cahiers du cinéma, convirtiéndose así en la primera producción de televisión en lograr ese puesto de honor. Además, la serie obtuvo una mención especial, también en 2014, en el Festival de Cannes.