Casi feliz

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Seguro que conoces la revista Rolling Stone, ¿verdad que sí? Lo que tal vez no recuerdes es quién protagonizó la portada de la edición de mayo de 2011. Sí, Sebastián Wainraich. El cómico argentino, ataviado con un disfraz de Superman, hablaba sobre cómo su humor se basa en una simple fórmula: convertir los fracasos personales en éxitos laborales. Bajo ese esquema triunfó en el país de Maradona, y con él llega también su propia serie para Netflix: Casi Feliz, una comedia ‘low cost’ que aborda la crisis de los 40 desde una perspectiva casi autobiográfica.

La historia gira en torno a Seba, un locutor de radio famoso —no tan famoso— que trata de buscar su lugar en el mundo en medio de la rutina y las muchas inseguridades de un adulto de mediana edad. Así, en sus propios vaivenes cotidianos se entremezclan sus dos hijos mellizos y su exesposa Pilar, de la que sigue profundamente enamorado. Y es que el suyo es un mundo casi perfecto, en el que te paran por la calle para pedirte fotos, pero llevas meses sin probar los muelles de la cama. Una vida, en resumen, casi feliz.

Tras Apache: La Vida de Carlos Tévez, Puerta 7 o Psiconautas, esta ficción es una más en la lista de producciones trasandinas que han desembarcado en la plataforma en los últimos tiempos. En concreto, la de Wainraich logró colarse en el Top 10 del contenido más popular de Netflix Argentina llevando apenas dos semanas en el catálogo. ¿El morbo de conocer las intimidades del cómico, tal vez? Puede, aunque como él mismo ha asegurado: “Seba no soy yo”. No obstante, lo cierto es que en la práctica cuesta creerlo.

Y es que el personaje creado por el propio Wainraich y el bonaerense Hernán Guerschuny, nominado por la Academia de Cine Argentino por El Crítico —Mejor Ópera Prima y Mejor Guión en 2014—, guarda más de una y dos semejanzas con el humorista de Villa Crespo: ambos presentan un programa de radio, hacen monólogos y son fervientes hinchas de Atlanta; además de tener el mismo nombre, claro.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, puesto que, como los propios creadores aseguran, se ha intentado contar una historia con la que cualquiera pueda sentirse identificado: “La idea es contar la vida de este personaje con todos los mundos que lo alteran y no lo dejan en paz. Es un hombre en mitad de la vida tratando de resolver los problemas que le aparecen desde el pasado, en forma de exnovias o su exmujer, y desde la incertidumbre del futuro (...) Hay una presión del exterior. Tienes que ser feliz, tienes que disfrutar, tienes que pasarla bien y sobre todo pasa en la época de los cuarenta: ves en Instagram cómo todos la están pasando genial, comen genial, hacen gimnasia... Entonces vos te sentís frustrado”.

Precisamente, otro de los ingredientes de Casi Feliz es su carácter existencial. En este sentido, bajo el humor existe una tesis encubierta sobre cómo se afronta el inexorable paso del tiempo y esa sensación que invade a muchos y que consiste en preguntarse si no seremos infelices por naturaleza. En lo referente a la primera, Wainraich lo tiene claro: “Es una batalla perdida. Como todos, le tengo miedo a la muerte. A la propia y a la de los seres queridos. Pero ¿qué se puede hacer ante eso? El tiempo transcurre, no hay otra posibilidad”.

Por otro lado, cabe destacar el notable reparto de la serie, formado por nombres como: Natalie Pérez (Pequeña Victoria); Santiago Korovsky (Oriental Passion); la doble ganadora del Cóndor de Plata Adriana Aizemberg (El Abrazo Partido); Hugo Arana (Buenos Vecinos), galardonado con el premio Martín Fierro 2010; el nominado Rafael Ferro (Ciega a Citas); Peto Menahem (Juntos Para Siempre), Biznaga de Plata en el festival de Málaga; o el propio Wainraich (Indomables), que, por cierto, levantó el premio Clarín a Mejor Actor en 2004.

Mención aparte merece la química especial entre la actriz Natalie Pérez y Wainraich, exmarido y mujer en la serie. Según el punto de vista de la intérprete: “A este Sebastián de la ficción le pasan tragedias, pero lo lleva de una manera que hace que tenga todos los condimentos para romperla; sobre todo un humor inteligente y no específicamente argentino”. Como miembra del equipo, ella se esfuerza como la que más para que la ficción llegue lejos, sobre todo cuando se trata de publicitar su trabajo en tiempos de confinamiento: “Amo que la promoción sea desde casa, en joggers y con una media de cada color”.

Curiosamente, la serie surgida de la colaboración entre HC Films y Tiger House supone la primera comedia en formato corto del streaming, que vio cómo el equipo creativo trabajó durante dos años en tareas de desarrollo. Por otro lado, los aproximadamente 250 minutos que contiene la primera temporada de la serie fueron rodados en un plazo de nueve semanas en localizaciones de Buenos Aires.

Su origen porteño fue uno de los principales inconvenientes durante la génesis del proyecto, aunque por suerte logró solucionarse de la mejor manera: “El mundo lo creamos con Hernán y quisimos que fuera puntual y localista, a pesar de que alguien podría decir que es un peligro para una serie en Netflix. Pero yo creo en esa máxima que dice: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” (...) Al principio nos pedían que la historia viajara, que fuera universal. Pero cuando leyeron los guiones nos dijeron: “Sigan haciendo eso””, explican desde el equipo.

Al final son los personajes y sus conflictos los que acaban enganchando al público. En el caso de Casi Feliz, encontrar la felicidad supone un viaje emocional que a todos conecta y que tal vez nos haga replantear qué es lo verdaderamente importante en la vida. Y es que a veces toca detenerse y redirigir el rumbo en busca de ese pequeño detalle que te falta para ser un poco más feliz. O igual el camino es el correcto y solo hay que verlo desde otra perspectiva.

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