Bombshell: la historia de Hedy Lamarr

V.O: Bombshell: The Hedy Lamarr Story 2017
  • 1 temp.

Ficha técnica

Productores/as:
Adam Haggiag
,
Katherine Drew
Directores/as:
Alexandra Dean
Guionistas:
Alexandra Dean
Ver serie

Lejos de los focos y el glamour del Hollywood clásico se esconden decenas de biografías de hombres y mujeres que llegaron a la meca del cine con maletas cargadas de sueños y recorrieron caminos muy diferentes. Entre estas biografías de éxitos y fracasos que la Historia del cine parece haber olvidado se encuentra la historia de Hedy Lamarr, que fue considerada la mujer más bella del mundo y, aunque no lo sabía y no fue reconocida por ello, fue responsable de uno de los inventos más importantes de nuestra época, el wifi. Una historia tan apasionante como amarga que podemos descubrir en Filmin gracias al documental Bombshell: la historia de Hedy Lamarr.

Nacida en Viena en 1914, Hedwig Eva María Kiesler se convirtió en actriz antes de cumplir los veinte años y estuvo casada con un magnate de la industria armamentística que se codeaba con el mismísimo Hitler. Cuando estalló la II Guerra Mundial huyó a Londres y allí conoció al responsable de la Metro-Goldwyn Meyer que, seducido por su belleza, le ofreció un contrato en Hollywood. El comienzo de una carrera artística que le llevó a convertirse en Hedy Lamarr y en la que su aspecto siempre fue más importante que su inteligencia. Pero eso no le impidió seguir adelante con sus inquietudes inventoras y, entre otras creaciones, le sirvió para crear, junto al compositor George Antheil, un sistema de radio guía que muchos años después dio lugar a sistema del que surgió el Bluetooth y el wifi.

Al frente de este largometraje documental está Alexandra Dean, una periodista especializada en el universo de los inventores que descubrió la historia de la actriz gracias a un libro. “Estoy un poco obsesionada con la idea de que las historias de las personas no se toman en serio simplemente porque no se ven bien”, explicó Dean en una entrevista. “Creo que mi propia abuela lo experimentó. Era una mujer realmente increíble que jugó en el Second City de Chicago y una gran actriz (…) Era una de mis personas favoritas en la Tierra y cuando murió su historia no estaba en Google”, confesó. “Ella era la persona más extraordinaria que he conocido. Eso me lleva a contar las historias de personas extraordinarias que se han perdido, ocultado o pasado por alto, tratando de recuperarlas.”

Cuando puso en marcha el proyecto, Bombshell: la historia de Hedy Lamarr “era mucho más impresionista, completamente diferente, lo estaba haciendo en base a lo que sabíamos por lo que Hedy había pasado, pero vista desde fuera, porque ella nunca dejó ningún registro”. “Llevaba seis meses haciendo la película”, explicó la directora, “y tenía la sensación de que estaba pasando algo por alto. (…) Así que hice que mi pobre y asediado equipo revisara una lista de 70 personas que posiblemente podrían tener algún registro de ella contando su historia”. Y fue en la tercera revisión cuando descubrieron que tenían la dirección de correo incorrecta de Fleming Meeks, un periodista de la revista Forbes que en los años 90 publicó una larga entrevista con Lamarr. “He estado esperando 25 años a que me llames”, le dijo Meeks cuando le telefoneó para preguntarle si tenía algo que aportase al documental lo que estaba buscando.

Meeks había pasado todo ese tiempo guardando las cintas de la entrevista, y su valor documental fue tal que Dean desechó todo lo que había creado ya y se replanteó todo el proyecto. “Las cintas no eran lineales. Ni siquiera eran comprensibles al principio. Nos tomó un tiempo descubrir cómo estaba pensando”, reveló antes de explicar que “la película es lineal porque no podíamos desarmar la historia, eliminaría parte del impacto”. Un trabajo para el que también fue fundamental Anthony, el hijo de Hedy que durante décadas guardó cuidadosamente todos los artículos, cartas y demás archivos sobre su madre. “Él es el guardián de su historia y sin él no hay historia. Mantuvo el archivo, cada parte de la evidencia en mi investigación provino de él”.

Bombshell: la historia de Hedy Lamarr también cuenta con importantes testimonios de personas que conocieron a la actriz, como el conocido creador Mel Brooks o Robert Osborne, un actor y presentador que fue su amigo durante años. “Al principio había sido muy importante para nosotros porque era una de las pocas personas que realmente podía describirme quién era Hedy cuando era más joven. Él estaba muy cerca de ella, era uno de sus mejores amigos”, explicó Dean, que volvió a entrevistarlo cuando rehízo el documental y Osborne ya estaba muy enfermo. “Quiero hacer esto por Hedy”, le dijo cuando rodaron su última entrevista, dos semanas antes de morir. “Fue muy firme en que grabásemos la entrevista porque se sentía terrible por la forma en la que la prensa la había avergonzado al final de su vida. Entonces le dije ‘¿Crees que ella dejó su marca?” y él respondió, como se puede ver en el documental, “ella lo hizo. Ella dejó su huella por las cosas que hizo por otras personas”.

“Ella influyó en Hollywood más con su aspecto que con su actuación, no necesariamente por su culpa, sino por los papeles que interpretó”, declaró la directora, consciente de que su belleza sirvió para que diversas actrices copiasen su forma de peinarse o de que sirviese de inspiración a Disney para crear el personaje de Blancanieves. Una particular trascendencia cinematográfica que también fue responsable de que el ejército norteamericano no la tomase en serio cuando la actriz les hizo llegar su innovador sistema de radio guía.

Al igual que Lamarr fue la primera mujer titular de una patente, Dean convirtió a la actriz en su primer proyecto, un paralelismo que la directora asume con amargura ya que, según ella, la industria del cine no ha progresado tanto “como pensamos” y “la gente está comenzando a darse cuenta de cuánto se ha pasado por alto a las mujeres de varias maneras”. Algo a lo que también contribuyó que el documental se estrenase en 2017, cuando surgió el movimiento #Metoo. “Tienes que entender cómo se construyó Hollywood y cómo fue esa experiencia para una mujer como Hedy”, apuntó Dean, “que tenía el mazo completo de cartas: la brillantez, la belleza y cómo luchó dentro de ese sistema porque había mucho poder en manos de tan pocos hombres que dictaban todo. Ese es el telón de fondo de lo que estamos hablando”.