Arroz y tartana

V.O: Arroz y tartana 2003
  • 1 temp.

Ficha técnica

Directores/as:
José Antonio Escrivá
Reparto:
Blanca Jara
,
Carmen Maura
,
Eloy Azorín
,
Gretel Stuyck
,
José Sancho
Guionistas:
Horacio Valcárcel
,
Vicente Blasco Ibáñez
Ver serie

A principios del nuevo siglo, Televisión Española unía fuerzas con la Generalitat Valenciana para producir, en colaboración con Intercartel, una nueva adaptación de la obra de Vicente Blasco Ibáñez. Quién fuera espectador habitual del primer canal décadas atrás ya sabría que adaptar historias del novelista podría considerarse un género en sí mismo dentro de la producción televisiva de la cadena pública, que venía invirtiendo en series nacidas de la imaginación del valenciano desde los 70. En esta ocasión le tocaba el turno a Arroz y Tartana, un drama situado a finales del siglo XIX y considerado por muchos el relato más personal del autor.

En la ciudad del Turia de 1900, Doña Manuela de Fora, mujer elegante, viuda y de buen ver, vive obsesionada con casar a sus hijas, Concha y Amparo, frutos de su segundo matrimonio. Del primero queda Juanito, que por querer ser comerciante como su padre es despreciado; por eso y por andar en amores con una clienta de su tienda, una humilde costurera que representa una humillación para Doña Manuela. Y es que ésta sabe que para un burgués la prosperidad pasa por el matrimonio, por lo que ha ido hipotecando sus fincas para aparentar una posición que la permita pescar un par de ricachones para sus hijas. Hay que cuidar la imagen.

Del propio argumento se pueden intuir las intenciones de Blasco Ibáñez: hablar de aquellos años de modernización y de cómo empezaba a florecer en la sociedad española una burguesía muy ligada a los grandes inventos que surgían y cambiaron por completo la realidad doméstica e industrial. La novela trata todo ello a partir del reflejo de la gente de entonces.

Al menos en fondo, aquel era el objetivo del realizador José Antonio Escrivá, que venía de terminar su labor en la popular serie Manos a La Obra. A su lado, Horacio Valcárcel tenía por encargo desarrollar el guión de una miniserie que nació originalmente e incluso se emitió como un telefilm de dos partes. Cabe mencionar que, en ese momento, Valcárcel había sido tres veces nominado al Goya y estaba más que consolidado como escritor de cabecera para el director José Luis Garci, para quien escribió películas como Canción de Cuna, You’re The One (Una Historia de Entonces), El Abuelo —Iris a Mejor Guion— o más tarde Ninette.

Tras los exitazos que supusieron décadas atrás títulos como Los Gozos y Los Sombras, Cañas y Barro, Entre Naranjos o La Barraca; se podría decir que Blasco Ibáñez era una especie de talismán para Televisión Española. Así lo debió entender la Generalitat Valenciana, que sufragó todos los gastos de la producción. Unos 2,4 millones de euros en total.

Con semejante presupuesto, se contrató a un reparto de garantías, capitaneado por Carmen Maura (La Comunidad) y José Sancho (Crematorio), quienes juntos suman nada menos que 5 premios Goya. Junto a ellos, un elenco formado, entre otros, por: Eloy Azorín (Sin Identidad), premio ACE en 2002; Blanca Jara (Gran Reserva: El Origen); Gretel Stuyck (Hospital Central); el nominado por la Unión de Actores Sergio Peris-Mencheta (Rambo: Last Blood); Cristina Perales (El Comisario); o Joan Manuel Gurillo (Todos Queríamos Matar al Presidente).

Como curiosidad, el estreno de la miniserie en noviembre de 2003 fue seguido por una media cercana a los 4 millones y medio de espectadores (31,5% de cuota), que se vieron reducidos en un 69% en el segundo pase de la ficción en julio del año siguiente, durante una fatídica noche en la que se vio las caras con Los Serrano, que barrió con casi 7 millones de televidentes.

Rodada en apenas 40 días y con un presupuesto bastante mayor que el de las principales ficciones de la cadena —Águila Roja o Cuéntame costaron unos 900.000 por episodio—, Arroz y Tartana es un melodrama costumbrista de título inconfundible y de solo dos capítulos, lo que la hace ideal para cualquier noche en la que apetezca maratón decimonónica.