A los gatos ni tocarlos: Un asesino en internet

V.O: Don't F**k with Cats: Hunting An Internet Killer 2019
  • 1 temp.

Ficha técnica

Directores/as:
Mark Lewis
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El crecimiento de las plataformas de streaming ha convertido los documentales en un género en sí mismo, y gracias a ello ha derivado en las creaciones más inesperadas. Este es el caso de A los gatos ni tocarlos: un asesino en internet, la docuserie que Netflix estrenó en 2019 y que se centraba en una investigación tan sorprendente como macabra. La que llevó a cabo un grupo de ciudadanos conectados a través de Facebook contra un joven que torturaba gatos y subía los vídeos a la red social.

En 2010 Deanna Thompson, una analista de datos de un casino de Las Vegas, estaba disfrutando de su tiempo libre en Facebook cuando se encontró con un vídeo titulado “Un niño, dos gatitos”. Como los vídeos de estos animales suelen ser un contenido entrañable, se dispuso a verlo y lo que encontró le horrorizó. Alguien había puesto dos gatitos en una bolsa de sellado al vacío y había sofocado a los animales hasta la muerte. Fue entonces cuando Thompson decidió, con la ayuda de John Green, un hombre de Los Ángeles, localizar al cruel asesino de animales. Una cruzada personal que ganó fuerza cuando se publicaron dos vídeos más, en los que acababa con otros tantos animales.

Juntos crearon un grupo de Facebook destinado exclusivamente a encontrar al asesino de gatitos y se dedicaron a analizar minuciosamente la única prueba con la que contaban, los vídeos. Con la ayuda de decenas de personas, que se fueron sumando a la causa, analizaron todo lo que se veía en la habitación, desde los enchufes a los paquetes de cigarrillos, tratando de encontrar la ciudad en la que se habían grabado los vídeos. Un arduo trabajo que confiaban que les llevaría a atrapar al asesino.

“Recuerdo vagamente la historia en las noticias hace años. A medida que las informaciones aumentaban mi estupefacción también lo hacía” confesó Mark Lewis, el director de la miniserie, en una entrevista. “La historia de estos detectives de internet fue increíble. Lo que vemos en la producción es una evolución en tiempo real de lo que pasó en internet. No solo fue una historia increíble, tenía algo increíblemente importante que decir sobre la cultura de internet y la dificultad de procesar estos crímenes” añadió.

Lewis ya tenía experiencia en los entramados más oscuros de internet gracias a su película para la BBC Silk Road: Drugs, Death and the Dark Web. Pero la realización de A los gatos ni tocarlos: un asesino en internet le planteó numerosas dudas. “Estaba preocupado por alimentar la celebridad de estos crímenes, por eso atacamos eso de frente y hablamos de las complicidades de aquellos que lo persiguieron” explicó. “Como creadores de programas y audiencias, sí, hay toda una cultura, la gente está fascinada con Jack el Destripador. ¿Eso significa que no debemos hacer la serie? Absolutamente no. Hay cosas muy importantes que decir” sentenció.

Compuesta por tres episodios, la miniserie de Netflix avanza hacia la preocupación que tenían Thompson y sus compañeros de investigación. Matar gatos solo era el primer paso de una mente enferma que probablemente terminaría haciendo lo mismo con una persona. Y aunque su trabajo no fue impecable, e incluso culparon erróneamente a alguien y esto derivó en una tragedia, lograron dar con el responsable de las terribles publicaciones. Un joven canadiense llamado Luka Magnotta.

En 2012 los peores presagios del grupo se cumplieron, pero Magnotta, que ya se sabía perseguido, no se acobardó e hizo público su homicidio. Esta bravuconería sirvió para que las autoridades canadienses se lanzasen a la búsqueda del asesino, y allí estaban Thompson y su grupo para echarles una mano con todas las pistas que habían acumulado a lo largo de dos años. Tras atraparlo, Magnotta fue juzgado y condenado a veinte años de prisión. Y allí se casó en 2017 con otro preso que cumple condena por asesinato.

A pesar de que Thompson invita a “apagar la máquina” al final de la miniserie, esta analista metida a investigadora en sus ratos libres confesó en una entrevista que desde que se estrenó la producción trabaja con el Proyecto Animal Beta y “hemos resuelto muchos otros casos. Así que si ve un vídeo que no sabe dónde se ha grabado, o si un animal sufre daños, infórmenos y haremos todo lo posible para encontrar al responsable.” Ahora, gracias a internet, los animales de todo el mundo tienen unos particulares ángeles de la guarda.

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